miércoles, 1 de abril de 2026

    Elegancia de alta calidad y frescura

    VIDA PRIVADA | Hedonismo

    Por Andrea Miranda

    En los tres segundos que a usted le tomará leer esta línea, Lacoste habrá vendido al menos seis artículos en el mundo.
    Todo nació casi como un chiste. En 1927, antes de un partido importante por la copa Davis, el tenista René Lacoste apostó una valija de piel de cocodrilo con el capitán del equipo francés. Su país terminó ganándole la copa a Estados Unidos. La prensa y el público estadounidenses lo bautizaron entonces como “el cocodrilo”. El logo, un dibujo que hizo su amigo Robert George, vino enseguida y terminó bordado en el saco que llevaba a las canchas.
    El cocodrilo pasó del saco a la camisa blanca del tenista. En 1933, Lacoste se asoció con André Gillier, dueño de la mayor empresa francesa de géneros de punto de la época, para vender tanto la camisa que había creado para sí mismo como otros modelos diseñados para el tenis, el golf y la náutica. Sin estudios de marketing, el cocodrilo se convirtió en el primer logo expuesto en la parte exterior de una prenda.
    Desde esas primeras camisas blancas con mangas cortas, cuello polo y tejido ligero y aireado llamado “petit piqué”, se multiplicaron los productos y los colores. En la actualidad, Lacoste tiene presencia en 112 países, más de mil tiendas (39 en la Argentina), 2.000 corners en centros comerciales y puntos de venta especializados. En 2007, vendió 58 millones de artículos por € 1.557 millones.

    Sello Lacoste
    Si bien el fuerte de Lacoste es su historia, desde la textil destacan que la empresa “supo aggiornarse y modernizarse y se convirtió en una marca para utilizar en el tiempo libre, de estilo urbano, elegante y chic”.
    El reconocimiento de la marca como ícono de la típica chomba hace que la chemise “sea buscada por todos, pasando de generación en generación”. El alto posicionamiento y la versatilidad de las prendas para adaptarse a diferentes estilos y looks también amplían el público. Aunque la mayoría tiene de 35 años en adelante, hay cada vez más jóvenes de entre 18 y 20 años; y la comunicación de la firma (campañas, locales, acciones, eventos y colecciones) apunta a un multitarget de edad.
    A escala internacional, hay especial cuidado del estándar de calidad a través de “excelente materia prima, buen corte, prendas con buen rendimiento y gran confort en su uso”. Otra particularidad está dada por una paleta de colores que “la caracteriza y la diferencia de otras marcas”, enfatizan desde la filial local.
    El porfolio incluye ropa para hombres, mujeres y niños, calzado, accesorios (anteojos, carteras, relojes) y perfumes. Siguiendo el espíritu fundacional de sumar diferentes conocimientos a la empresa, Lacoste –propietaria de la marca– anima, controla y coordina las licencias otorgadas a cada socio: Devanlay para la ropa; Pentland para el calzado; Procter & Gamble para los perfumes; Samsonite para la marroquinería; Charmant para los anteojos; Movado para los relojes, Zucchi (& Uchino en Japón) para la ropa de casa, y Collaert para los cinturones.
    La marca del cocodrilo, que se describe a sí misma como casual elegante, clásica y contemporánea, tiene una amplia variedad de líneas, “con prendas para el día, el trabajo, el deporte y el fin de semana manteniendo siempre la elegancia”. En concordancia con esa elegancia y clasicismo, los locales de todo el mundo se caracterizan por ser amplios, luminosos y de líneas frescas, y por presentar los productos prolijamente ordenados por color.

    Colección 75 aniversario
    Dentro de la línea de ropa y calzado, la marca tiene la colección más tradicional, con el cocodrilo verde, y la colección “Club” –de prendas más elegantes, entalladas y de moda–, con logo en color plata.
    Con la colección primavera verano 08/09 Lacoste está celebrando sus 75 años. En las prendas de la temporada predominan las líneas puras, el blanco con detalles en rojo y negro y, con look náutico, el azul marino, el rojo, blanco y negro con un toque de amarillo fuerte. Christophe Lemaire, diseñador creativo de Lacoste desde 2000 y que antes pasó por Yves Saint Laurent y Christian Lacroix, presentó a la colección como “un tributo a los orígenes de la marca”.
    Para los hombres: shorts de baño, polos y buzos rugby con rayas para combinar con pantalones frescos de puro algodón. Para las mujeres: polos y vestidos de lunares, cárdigans largos, vestidos rayados, y sacos y camperas estilo naval. Además de los diseños específicos de la temporada, la paleta de colores Lacoste sigue incluyendo desde los pasteles (verde agua, celeste, lila, rosa, amarillo) en prendas lisas o multirayas, a los característicos brillantes de la marca (naranja, salmón, verde menta, azul Francia). 

    Arte y originalidad en edición limitada
    En 2008, por tercer año consecutivo, se realizó una edición limitada a cargo de un diseñador externo a la moda. El pedido: reinterpretar el polo clásico desafiando las propias técnicas de producción.
    La propuesta de este año se llama Visionaire 54 Sport. Está a cargo de la revista francesa Visionaire, que dedica su número 54 a Lacoste con motivo del 75 aniversario. A través de sofisticadas tecnologías de impresión, plasmaron fotografías color sobre toda la superficie de la chomba. Las creaciones son obra de consagrados artistas como el diseñador Karl Lagerfeld, el cineasta Pedro Almodóvar y los músicos David Byrne y Michael Stipe (REM), entre otros.
    Esta edición limitada se consigue sólo junto a las 4.000 copias numeradas de la revista. Cada copia de la revista cuesta US$ 250 y trae una de las cuatro series de tres chemise.

    Con estilo californiano

    Santa Bárbara es una marca de indumentaria inspirada en el relajado estilo de vida californiano, de buen nivel y espíritu joven. “Si vivís fuera de la ciudad, las prendas son para todo el día, y si vivís en la ciudad, tenés onda y no necesitás usar traje, podés usarlas a diario”, promociona Raúl Weverman, presidente y socio fundador de la empresa.
    La marca plantea colecciones casual con algunas prendas más arregladas como las camisas de tela italiana, siempre dentro de un estilo descontracturado. Weverman dice que lo más emblemático es el algodón, “un básico suave, durable a través del tiempo, indestructible”.

    El vuelo de la marca
    La marca del logo del pelícano nació en 1989 con el objetivo de posicionarse como una empresa para el público masculino. Dos años después, comenzó su desarrollo en Uruguay: primero Punta del Este y luego, Montevideo. En 2006 empezó la etapa de expansión que implicó una inversión de US$ 1 millón en 2007 para el desembarco en la Argentina y la apertura de un nuevo local en La Barra, Punta del Este. Este año, la empresa incorporó la colección femenina, amplió su local de Palermo Soho y abrió locales en Unicenter y Alto Palermo.
    El pelícano aplicado en cada prenda remite a la libertad y la visión que alcanza esta ave cuando planea y busca representar su delicadeza y particularidad en contraposición a la masividad, explica el presidente de la firma.

    Relajarse los días de calor
    Para disfrutar del calor de esta temporada, Santa Bárbara propone, ante todo, comodidad, mucho colorido y estampados. La colección apuesta a los jeans, chombas y remeras de colores vivos tanto lisos como rayados, musculosas, sacos de gabardina, sweaters de hilo, caps y ojotas.
    Weverman sugiere que los hombres se animen a combinar “un pantalón blanco con una parte de arriba naranja, amarilla, turquesa o manzana” más allá de la tendencia del mercado porque “está muy lindo”. De todos modos aclara que los básicos siempre están vigentes y que por eso, por ejemplo, trabajan tres tonos de grises.
    Otras opciones son los jeans (con diferentes calces y denims), las bermudas cargo, los pantalones chinos y los sacos informales. Para completar el look, Santa Bárbara también ofrece cinturones de soga o cuero con importantes hebillas, trajes de baño, zapatillas y bolsos.