VIDA PRIVADA | Salud
Por Andrea Miranda

La palabra shiatsu, de origen japonés, quiere decir “presión con los dedos” y es una técnica oriental de manipulación que se aplica suavemente con los dedos y las palmas de las manos sin que medie ningún instrumento. Busca corregir trastornos internos, promover y conservar la salud, y tratar algunas enfermedades para restablecer el equilibrio físico y energético.
“La teoría del shiatsu está basada en la medicina tradicional china que postula que el cuerpo es un integrado de energía que recorre el cuerpo a través de canales denominados meridianos”, expresa el profesor y terapeuta Juan Manuel Gutiérrez. Y explica que “se aplica con los dedos, con las palmas de las manos, con las rodillas, con los codos y con los pies”.
Con aparente simplicidad y gran precisión y conocimiento, esta terapia trabaja sobre el movimiento de la energía (llamada “ki”, en japonés, o “chi”, en chino) que circula en el cuerpo por trayectos llamados meridianos. Según la presión aplicada sobre esos meridianos y partes del cuerpo, se puede equilibrar la energía en los órganos, las glándulas, los músculos y en todo el organismo.
Armonía y equilibrio
Un fundamento central del shiatsu es la búsqueda de conciencia de la propia salud, que a largo plazo genera efectos preventivos. Al reconocer de qué modo cada uno obtiene salud física y mental e incluir esos modos en la vida diaria, el paciente comienza a recorrer el camino de la prevención.
Más allá del placer que se obtiene por esta clase de masaje, shiatsu promueve la armonía emocional, el buen funcionamiento del organismo y la claridad mental; alivia problemas específicos como dolores de cabeza, de espalda, contracturas, insomnio, tensión y puede modificar estados de estrés, depresión y cansancio, entre otros.
“Los meridianos asociados a las emociones se pueden sedar o activar: en el caso de un receptor deprimido se activan centros de energía, y en casos de exaltación se sedan otros meridianos para equilibrar ese exceso de energía”, porque lo central es armonizar, ejemplifica Gutiérrez.
Asimismo detalla que “si una persona tiene dolor de cuello, el tratamiento no se realiza sólo en el cuello, se trabaja en los meridianos que recorren la columna y el sacro, también en las piernas y las plantas de los pies porque el cuerpo no es un conjunto de partes sino que es un integrado”.
La sensibilidad presente
El shiatsu es a la vez “un arte y una ciencia –define el profesor–, un arte porque el terapeuta trabaja con la sensibilidad y una ciencia porque tiene un método y lo que no sirve se descarta”.
El tratamiento es focalizado y absolutamente personalizado. En la sesión, que suele ser de una hora, el terapeuta y el paciente establecen “un vínculo estrecho”. Gutiérrez enfatiza en que “es una terapia que tiene mucha presencia y por eso lo más importante reside en quién lo da, porque tiene que ver con su calidad humana, con qué sentimientos lo da y sus aspectos esenciales”.
Por eso, cada terapeuta debería atender entre tres y cuatro personas por día, porque según un dicho japonés “un cliente es como Dios”, o sea que cada persona atendida merece ser tratada con el mismo respeto (el profesional debe estar descansado, limpio y con la mente clara que son “detalles muy importantes”).
Relajar para percibir
En shiatsu no es necesario quitarse la ropa (en Japón el paciente usa un kimono). La sesión se realiza en el suelo o sobre un futón, en un ambiente tranquilo para que el paciente pueda despojarse de lo que trae del día y logre relajarse.
Con luces tenues, hornillos con esencias (aromaterapia) y música suave (oriental o de elementos naturales como agua, por ejemplo) comienza la sesión. “Lo primero es relajar al alumno para llegar a la causa del problema o desequilibrio, relajar para percibir y disminuir el estrés para comenzar”, detalla el profesor.
La recomendación es tomar una sesión por semana, salvo casos de dolor lumbar o migrañas en los que, al principio, se puede recibir dos veces por semana (máximo), porque el cuerpo necesita ese lapso para prepararse para la próxima vez.
Prevención y autosanación
“La técnica –dice Juan Manuel– es en 80% preventiva. Lo central es tomar conciencia de la propia salud y aprender a hacerse responsable de ella. Además, mejora procesos terapéuticos de otros médicos. También hace que despierte la autosanación (un cambio de actitud: ‘qué más puedo hacer por mi salud’) y estimula la autorregulación”.
Cuando el alumno se siente protagonista de su estado de salud, comienza a incluir otros hábitos que le proveen mayor bienestar. Gutiérrez suele recomendar el ejercicio físico (artes marciales, yoga, tai-chi, natación, stretching o simplemente caminatas en espacios verdes), ejercicios de respiración y estiramiento y comer equilibradamente.
Del suelo a la silla ergonómica
La forma “más moderna” de dar shiatsu es en las sillas ergonómicas. Gutiérrez relata que “la silla fue ideada para que las personas que trabajaban en Wall Street pudieran tomar la sesión en 15´ y obtener un efecto real, en vez de la tradicional sesión de hora para la cual no tenían tiempo”.
Este masaje en silla también se llama masaje express o fast massage. El terapeuta se traslada al lugar de trabajo o a eventos deportivos o sociales. La silla ergonómica está diseñada para que el receptor descanse apenas se sienta, gracias a todos los apoyos que tiene. Y el efecto en una sesión de 15 ó 20 minutos es como el de una hora.
Masajes en la oficina
Semejantes beneficios no podían quedar fuera de la oficina. “Cada vez son más las empresas que ofrecen a sus empleados estrategias de bienestar, ya que han comprobado que la satisfacción de ellos tiene relación directa con un mejor clima laboral, mayor rendimiento y productividad”, explica Patricia Strugo, gerente de la empresa Antei que ofrece terapias in-company.
La sesión de shiatsu “express” se realiza sobre una silla ergonómica especialmente diseñada para este tipo de tratamiento y “consiste en programas de 1, 2 ó 3 veces por semana, con sesiones de 15 a 30 minutos, reconfortantes y energizantes, brindadas en el lugar de trabajo, con el objetivo de que el receptor continúe sus actividades en mejores condiciones”, sintetiza Strugo.
Entre los beneficios que disfruta quien recibe estos masajes en la oficina, Strugo enumera que “reduce los efectos físicos y mentales del estrés, alivia la tensión muscular, activa la circulación sanguínea, reduce la ansiedad e irritabilidad, produce bienestar inmediato, aumenta la motivación y la concentración”, y concluye en que “todo esto sin necesidad de perder tiempo en trasladarse hasta algún lugar para recibirlos”.
El placer a todas partes
Desde la empresa Antei expresan que “el masaje puede ser complementado con otros hábitos saludables como realizar estiramientos a lo largo de la jornada laboral, actividad física, meditación y una buena alimentación, aunque los resultados del masaje pueden apreciarse por sí mismos”.
Quizás por eso, actualmente, también se puede disfrutar del shiatsu express en el aeropuerto o incluso, agasajar invitados en “eventos corporativos como lanzamiento de productos, fiestas de fin de año, premio por objetivos alcanzados, convenciones y eventos deportivos”, detalla la empresaria.
Parece ser que la búsqueda de bienestar para retomar el equilibrio personal es un tema central en estos tiempos. A partir de ahí, todo lo que lo promueva e invite al relax tiene cada vez más espacio y aceptación en la vida de las personas.
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Más información Profesor Juan Manuel Gutiérrez http://www.aquietando.com.ar/ |

