VIDA PRIVADA | Restaurantes
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Le Mistral
Posadas 1086; 4321-1730; 1200. Dress code: almuerzo: informal; cena informal elegante.
Brunch de los domingos: se sirve de 12 a 15 en La Mansion, joya arquitectónica de la Belle Epoque ($195).
Es clásico en sus materiales nobles y es moderno en los accesorios como las arañas, la vajilla y la mantelería. Brinda calidez por su atmósfera, informal pero elegante; realzada por los pisos de mármol blanco y negro, las mesas de madera, y las sillas y paredes revestidas en cuero. Propone una cocina mediterránea con toques en sabor y productos de una cocina regional.
Un elemento importante que logra que la carta se distinga de otras propuestas hoteleras. Estas creaciones aparecen en las sangrías de Malbec y de Torrontés que acompañan el menú de tapas que ofrecen para la noche; o los dulces de cayote y quesos de cabra del buffet ejecutivo del mediodía; el bife de cordero patagónico del menú de la noche o el ojo de bife en salsa de Malbec.
Hay menús y opciones para todos los gustos. Para el mediodía semanal sugieren un refinado buffet con entradas, una opción de principal y una isla con delicados postres. El menú completo es de $125, sin bebida, pero se puede optar sólo por el buffet $95; o cada uno de los principales como platos por separado (entre $40 y $50). Entre las entradas, la selección tienta al paladar con productos frescos del mercado en preparaciones gourmet como la ensalada de hinojos y garrapiñada; la de frutos del mar; arrolladitos en masa fila de pescado; exquisitas presentaciones para el guacamole con nachos o el suave gazpacho de berries. No faltan los fiambres y quesos regionales; verduras frescas y grilladas con vinagretas como la de blue cheese o la de uvas de cosecha tardía. Las reinas del buffet: las ostras frescas.

El principal cambia semanalmente con media docena de opciones donde siempre hay carnes, pescados, pastas y algún plato apto para vegetarianos como el suave strudell de higo o el risotto de choclo ahumado y queso manchego con uvas rostizadas.
Papardelle negras con tinta de calamar y patas de centolla que llegaron con el punto ideal de cocción. En la boca aparecía el sutil sabor de la tinta, la frescura de la centolla y la acidez necesaria que le daban los tomates de la salsa capresse. El mero con gambas fue otro de los aciertos del chef con cuadraditos de mandioca, caldo de calabaza y mandarina; papa con clorofila de remolacha y un interesante sabor que le imprimía la berenjena ahumada. Si se prefiere un “…simplemente grillado” hay carnes rojas, blancas y pescados acompañados por puré, vegetales o ensaladas. A la hora del after office o como un pre dinner la tarde noche invita con una docena de tapas para compartir (2 por $39; 4 por $73; 8 por $125): langostinos al estilo boquerón; trío de ceviches; escabeche de pulpo; paté de conejo; mollejas ahumadas o una excelsa ración de pata negra $55.
La carta de la cena, propiamente dicha se desdobla con la sopa favorita del chef, de remolacha con queso crottin y cardamomo; fríos bajo el nombre “del jardín”; pastas artesanales y risotto; las carnes al Malbec de La Pampa o platos especiales como los langostinos especiados en caldo de pata negra y la pesca del día a la plancha con cítricos marinados.
Si la elección es por el domingo, entre un desayuno tardío y un almuerzo tempranero, el brunch es uno de los mejores de la ciudad y los cocineros lo sirven en la elegante Mansión (entrada por Cerrito).
La carta de vinos ofrece la inmensidad argentina y sus viñedos con las bodegas de mayor renombre y vinos procedentes de pequeñas casas artesanales. Están representadas las diversas regiones vitivinícolas del país y se puede consultar según cepajes. Cuentan con importantes exponentes de champagne como el Cristal, Dom Pérignon o Veuve Clicquot y buenas opciones de espumantes nacionales.

