miércoles, 27 de mayo de 2026

    ¿Para qué sirven los directorios?

    Es cierto que en nuestro medio, todavía los directorios de las empresas
    son, en muchos casos, el refugio de familiares y amigos dóciles de los
    principales accionistas o de los gerentes que comandan el día a día.
    Pero se insinúa un cambio. Igual que en el hemisferio norte –aunque
    allí por otras razones– se aprecia cada vez más el papel
    de los directores independientes, con conocimientos y especialidades que les
    permiten orientar y ayudar a la gerencia.
    En un momento en que en el escenario global se debate públicamente sobre
    el papel de los directorios, sobre cuáles deben ser sus prioridades y
    responsabilidades, una encuesta global realizada por McKinsey Quarterly
    revela que los directores desean disponer de más información financiera,
    más datos sobre el accionar de la gerencia y preferirían que las
    comisiones que integran contaran con más especialistas ajenos a la compañía.
    En términos generales, creen que es positiva la creciente influencia
    de los inversionistas privados en el valor de las empresas que cotizan en la
    bolsa, al menos en el corto plazo, y opinan que estos inversionistas tienden
    a fortalecer muchos aspectos de la gobernanza empresarial. Pocos son, sin embargo,
    los que creen que los fondos de cobertura hacen un aporte positivo.
    Éstas y otras apreciaciones surgieron de la encuesta que comprendió
    a 825 directores y más de 1.800 gerentes y ejecutivos, quienes hablaron
    sobre su papel y su percepción sobre los directores en empresas públicas,
    que cotizan en bolsa. Sus respuestas complementan los descubrimientos de una
    serie de encuestas sobre gobernanza conducidas por McKinsey en los últimos
    años. Una de las primeras conclusiones que se extraen es que los directorios
    en general son hoy más activos que hace unos años, que entre sus
    miembros son prioritarios los temas de desarrollo de estrategia y talento y
    que hay dos fuerzas opuestas de similar magnitud: una que impulsa a las empresas
    a reformular su sistema de gobernanza, y otra que las inhibe en ese proceso.

    Lo que los directores hacen…
    En general, en respuesta a una pregunta sobre cómo ocupan el tiempo los
    directorios que integran, los ejecutivos identificaron tres actividades principales:
    revisar desempeño de la compañía, su exposición
    al riesgo y sus finanzas; aprobar su estrategia; y vigilar si esa estrategia
    conduce a un progreso. Hay bastante coincidencia en que esas prioridades son
    las correctas.
    Los encuestados cuyos directorios dedican mucho tiempo a desarrollar talento
    y a manejar directamente las operaciones de sus empresas dicen que el directorio
    debería ocuparse de actividades estratégicas y de revisar el desempeño
    de la compañía. Esos encuestados creen que el directorio debería
    concentrarse también en el talento, pero pocos dicen que debería
    continuar manejando directamente las operaciones.
    En términos generales, siete de cada diez directores dicen que están
    satisfechos con el acceso que tienen a la información financiera de sus
    compañías. Pero su satisfacción se esfuma notoriamente
    cuando el tema se vuelca hacia información estratégica y operacional.
    Menos de la mitad dice que está “extremadamente” o “muy”
    satisfecho/a con su acceso a información en esas dos áreas. Un
    detalle que no sorprende, los directores internos (los que además de
    ser miembro del directorio tienen cargos ejecutivos), están más
    satisfechos que los externos.

    …lo que quieren…
    Los actuales directores manifiestan fuerte interés en obtener información
    que provenga de muchas fuentes. Quieren tener, más relaciones con otros
    ejecutivos además del CEO; y no sólo con los altos ejecutivos
    sino también con jefes de división y de unidades de negocios.
    Los ejecutivos no miembros de directorio coinciden en que ésos son objetivos
    importantes.

    …y lo que afrontan
    Dos tercios de todos los encuestados cree que el papel de las firmas de inversión
    privada y de los fondos de cobertura aumentará en los próximos
    cinco años. Sin embargo, sus percepciones sobre estos dos tipos de inversionistas
    financieros son notablemente diferentes. Muchos creen que las actividades de
    las firmas de capital privado fortalecen la capacidad de una compañía
    para responder ante sus accionistas y fortalece también su foco estratégico
    y su estructura financiera, pero menos de un tercio cree lo mismo de los fondos
    de cobertura. Por cierto, en casi todas las mediciones, son más los encuestados
    que dicen que los fondos de cobertura debilitan más que fortalecen la
    gobernanza de las empresas públicas. Además, aunque 60% de los
    consultados cree que la actividad de las firmas de capital privado crea valor
    de corto plazo en las empresas públicas, pocos dicen lo mismo sobre los
    fondos de cobertura. Para ambos tipos de inversionistas, la visión del
    largo plazo es decididamente menos rosada.

    Directorios gobernantes
    Los directorios toman por el camino grande cuando se les pide que definan su
    misión. 37% dice que su objetivo más importante es crear valor
    para el accionista. Cuando esta respuesta se combina con otro 22% que cree que
    su objetivo más importante es ofrecer vigilancia en beneficio de los
    accionistas, queda claro que hay una fuerte cultura que enfatiza el valor para
    el accionista. Llama la atención que apenas 1% de los encuestados mencione,
    como su objetivo más importante, el tema de asegurar la sucesión
    del liderazgo.
    Los miembros de directorio dicen que lo que más los motiva para actuar
    en favor de los intereses de los accionistas son los valores éticos personales
    (41%), seguido por la propiedad de acciones o capital (24%) y la reputación
    personal (15%). Sólo 12% menciona la obligación legal como el
    motivador más poderoso.
    Además, tanto directores como ejecutivos son ambivalentes sobre la duración
    de sus mandatos en el directorio. Apenas un poquito más de la mitad cree
    que los directores no tienen por qué retirarse al alcanzar determinada
    edad. Un tercio cree que no debería haber límite de tiempo para
    los directores, y otro tercio dice que si hay plazos, éstos deberían
    ser de seis años o más. La mayoría de los encuestados dice
    que una comisión de directores –solos (29%) o en colaboración
    con el CEO (27%)– debería tener la responsabilidad fundamental
    de nombrar nuevos directores. Pocos indican que esa tarea debería recaer
    en el CEO actuando por cuenta propia (3%) o con el presidente del directorio
    (5%).

    Remuneración
    Dado que en la mayoría de los casos una de las responsabilidades del
    directorio es fijar la remuneración ejecutiva, puede no sorprender que
    muchos encuestados perciban que la remuneración de los ejecutivos es
    adecuada o incluso insuficiente con relación al valor que crean para
    los accionistas y la región en que actúan. Los ejecutivos que
    no integran el directorio se inclinan mucho más a decir que hay altos
    ejecutivos que reciben remuneraciones exageradas.
    Sin embargo, más de dos tercios de todos los encuestados se manifiesta
    a favor de dar a los accionistas alguna información sobre el proceso
    de fijación de la remuneración ejecutiva, sea en un papel de asesores
    no vinculantes o incluso dándoles poder de veto sobre los paquetes de
    remuneración a ejecutivos. Curiosamente, los encuestados opinaron que
    los accionistas deberían poder decidir sobre la forma de calcular o estructurar
    esa remuneración pero no tener acceso al total de la información
    sobre ese tema.
    Además, apenas 5% cree que la remuneración es el motivador más
    poderoso para alinear los intereses del directorio con los de los accionistas.

    Responsabilidad social
    84% de los ejecutivos de todo el mundo que participaron en la encuesta de McKinsey
    admitieron que sus empresas deberían perseguir no sólo valor para
    el accionista, sino también la meta de hacer aportes más amplios
    al bien público. La mayoría reconoció que sus compañías
    podrían manejar mejor los temas sociopolíticos. Para mejorar en
    esa línea, una empresa debería poder identificar las tendencias
    emergentes y desarrollar respuestas coherentes en todos los niveles de la organización,
    un enfoque que exige integrar los temas sociales a todas las dimensiones del
    negocio.
    Si las empresas no adoptan ese enfoque corren el riesgo de desalinearse: que
    el CEO diga una cosa y el resto de la compañía no logre traducir
    esas buenas intenciones en acciones prácticas. Una compañía
    cuya estrategia de comunicaciones externas enfatiza la búsqueda de productos
    y procesos más respetuosos del ambiente, por ejemplo, tendrá inconvenientes
    si simultáneamente se opone a los esfuerzos por reducir las emisiones
    de dióxido de carbono.







    Rol de liderazgo


    Los ejecutivos empresariales pueden atender temas públicos de
    diversas maneras. A veces lo hacen a través de sus empresas y
    otras como ciudadanos particulares; algunos participan incorporándose
    como simples miembros a alguna organización involucrada en temas
    públicos y otros prefieren adoptar un rol de liderazgo. La encuesta
    realizada por McKinsey Quarterly definió rol de liderazgo como
    el intento público de moldear el debate sobre uno o más
    asuntos de interés general y conducir los esfuerzos por abordar
    esos temas. Las diferencias aparecieron cuando se les preguntó
    a los ejecutivos qué papel, si acaso alguno, creían que
    cumplían sus pares en el abordaje de los asuntos públicos;
    qué rol cumplían ellos mismos, y qué rol creían
    ellos que les cabe a los ejecutivos.
    Sólo 6% dijo que a los ejecutivos les corresponde un rol de liderazgo,
    mientras 35% sostuvo que no deberían tener papel alguno. La mayoría,
    59%, cree que muchos ejecutivos cumplen “algún papel”,
    pero nada que coincida con los criterios de liderazgo.
    Preguntados sobre qué papel cumplen ellos mismos en el abordaje
    de asuntos públicos, dieron un cuadro más animado: 14%
    dice que asume un papel de liderazgo, mientras 27%, que no cumple función
    alguna. Cuando se les preguntó sobre el papel que, a su criterio,
    los ejecutivos deberían tener, los encuestados expresaron el
    deseo de participar más. 44% dice que los ejecutivos, en su gran
    mayoría, deberían adoptar un papel de liderazgo.
    De los encuestados que dicen que sí juegan un papel de liderazgo
    en estas materias, 56 son miembros de directorio y 14 también
    son CEO. Otros 5 son CEO pero no integran ningún directorio.