jueves, 23 de abril de 2026

    Qué hay que hacer para prevenir el cáncer de piel

    Por Patricio Cavalli


    Mercedes Hassan


    Andrea Santos Muñoz
    Fotos: Gabriel Reig

    Febo asoma. Y sus rayos, además de iluminar el histórico convento, causan el tipo de cáncer más común en el ser humano: el cáncer de piel.
    La prevención –esa materia que los argentinos nos resistimos tozudamente a rendir–, es la clave. Los especialistas consultados coinciden. Según la Dra. Andrea Santos Muñoz, integrante del comité de prevención de cáncer de piel de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) y del comité editorial de la revista Dermatología Argentina: “Diagnosticado en forma temprana, el cáncer de piel es mayormente curable; pero es muy importante realizarse controles dermatológicos al menos una vez al año. Para esto existe un autoexamen que se realiza con ayuda de un espejo, y ante la aparición de manchas, lesiones que no cicatrizan, lunares que se modificaron o cualquier lesión que llame la atención, hay que hacer la consulta al dermatólogo”.
    El Dr. Ricardo Galimberti, jefe del departamento de Dermatología del Hospital Italiano, explica la importancia del tema: “El melanoma es causa de mortalidad porque es invasivo y metastatizante; predomina en gente joven y de ahí la importancia de su diagnóstico precoz”.
    Afortunadamente, en este tema existe un esfuerzo coordinado para favorecer la prevención: la SAD realiza todos los años la Campaña Nacional de Prevención de Cáncer de Piel, que en noviembre de este año cumplió su 14ª edición; mientras que la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad organiza durante el verano una campaña coordinada en su red de hospitales. Natalia de Rosa Bolzán, jefa de producto de Dermaglós Solar –que con 30% de market share lidera la categoría de protectores solares–, indica que “Laboratorios Andrómaco apoya distintas actividades, como la reciente campaña ‘Por un sol amigo’, un programa educativo para niños, de prevención solar. Esta iniciativa se apoya en talleres educativos dictados en escuelas de Capital Federal y Conurbano Bonaerense; y la página web www.porunsolamigo.com.ar, con colaboración de la compañía química Basf, el apoyo científico de la Fundación del Cáncer de Piel y el auspicio de la Sociedad Argentina de Dermatología”.

    Tipos y formas
    Conocer el problema es el primer paso para prevenirlo: Existen tres tipos principales de cáncer de piel: el carcinoma basocelular (el más común); el carcinoma espinocelular; y el melanoma (el más grave). “El carcinoma basocelular aparece como una pequeña sobreelevación o una herida que no termina de curar, localizada en cabeza, cara, cuello o dorso de manos. Ocurre más frecuentemente en personas de piel, pelo y ojos claros, y que no se broncean fácilmente. Aunque raramente dé metástasis, si no se trata puede causar daño considerable.
    El carcinoma espinocelular puede desarrollarse sobre piel, mucosas de labio, boca o lengua. Es el segundo cáncer de piel en frecuencia y puede dar metástasis. La exposición crónica al sol es el principal causante. 90% de estos casos se curan si son diagnosticados y tratados oportunamente.
    El tercer tipo, el melanoma, es el más agresivo. Se origina en las células de la piel que producen el pigmento denominado melanina. Puede aparecer súbitamente, sin aviso, pero también puede comenzar sobre un lunar. Por eso es importante que conozcamos la localización y apariencia de nuestros lunares y consultar al dermatólogo ante cualquier cambio. Sin tratamiento, da metástasis y lleva a la muerte, por lo que es esencial su tratamiento precoz. Si bien se están estudiando factores genéticos, se sabe que la mayoría de los casos de melanoma se asocian a exposición solar”, explica Santos Muñoz.
    Mercedes Lidia Hassan, profesora titular de Dermatología de la Universidad de Buenos Aires, jefa de Dermatología del Hospital General de Agudos Ramos Mejía y miembro internacional de la American Academy of Dermatology, ayuda a trazar el mapa: “La enfermedad se da especialmente en adultos, hombres y mujeres, con predominio masculino y tipos de piel I y II (rubios, pelirrojos, pecosos, de ojos claros, piel blanca que fácilmente enrojece). Si no se han tomado medidas de fotoprotección, los que realizan deportes al aire libre tienen una alta probabilidad de lesiones precancerosas. En 6 a 10% de los casos, éstas pueden evolucionar a un cáncer de piel”.

    Cifras en aumento
    Las cifras –como siempre en la Argentina– son escasas. Según Galimberti, “no hay estadísticas serias que determinen su incidencia en la población de la República Argentina. Los datos obtenidos en la campaña de prevención de cáncer de piel realizadas por la SAD determinan un aumento en el diagnóstico de casos”. Su servicio del Hospital Italiano también ve un aumento anual de consultas por el tema.
    “Su incidencia va en aumento en todo el mundo –dice Hassan–. Para 2006 se estiman en EE.UU. 91,7 casos cada 10.000 habitantes. Para 2006 en ese país se proyectaban 62.190 casos nuevos, y 7.910 muertes. Desde 1969 a 2000 el cáncer de piel basocelular aumentó de 1,3 % al 4%; y el espinocelular de 4 % a 11%; en diversos lugares del mundo y para el sexo masculino. El aumento fue menor para el sexo femenino”. Solamente en el Hospital Ramos Mejía, se reciben aproximadamente 2.000 consultas anuales, sobre un total de aproximadamente 36.000 consultas generales.

    Hábitos sanos
    “La causa más importante del cáncer de piel –explica Santos Muñoz– son las radiaciones ultravioleta. Poner en práctica las medidas de protección contra el daño solar, es la forma más eficaz de realizar prevención para el cáncer de piel”.
    Los llamados “hábitos sanos frente al sol” incluyen: elegir la sombra, debajo de un árbol, techo, sombrilla o carpa; usar ropa y accesorios adecuados para protegerse: gorro o sombrero de ala ancha, ropa de trama apretada (con mangas), anteojos de sol con filtros para radiación ultravioleta; usar abundante protector solar de amplio espectro (que proteja contra UVB-UVA), con factor 30 o mayor, cubriendo toda la piel alrededor de 30 minutos antes de la exposición y renovada cada dos horas; no exponer al sol –sea en forma directa o indirecta– a los niños menores de un año; evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00 hs; y recordar que las nubes dejan pasar el sol.
    En el terreno de los protectores de piel, de Rosa Bolzán explica que el producto que maneja “ofrece una línea de protectores solares y post-solares, dermatológicamente testeados y avalados por la FDA (Food & Drugs Administration), con una adecuada protección contra los efectos nocivos del sol, ayudando a prevenir la aparición de lesiones cutáneas malignas, reduciendo los efectos perjudiciales del sol y deteniendo la penetración de los rayos”.

    Alerta temprana
    Según los especialistas, las señales de alerta temprana incluyen aparición de lesiones nuevas; cambio en las que ya existen (de color, forma, tamaño); molestia local; prurito; sangrado; pigmentación o lesiones persistentes. Además, recomiendan tener en cuenta las reglas del ABCD al realizar el autoexamen:
    A- asimetría (cambios en la forma).
    B- bordes (cambios en los bordes que se hacen más irregulares).
    C- color: un solo color negro intenso o varios colores en una sola lesión.
    D- diámetro (cambios en el tamaño).
    La acción inmediata en todos los casos es consultar de urgentemente al dermatólogo. Lo importante es tratar que las olas, el viento, el sol y la arena no terminen comprando un pasaje directo al quirófano. O algo peor.
    [email protected]

    Señales a prestar atención

    • Lastimadura o ulcera que sangra y no cicatriza.
    • Mancha rosada o área irritada que no desaparece.
    • Bulto rosado de borde elevado que crece lentamente.
    • Protuberancia o crecimiento de piel brillante.
    • Cicatriz blanca donde no hubo lesión anterior.
    • Cicatriz áspera, costrosa y sangrante, que no cura.
    • Elevación que aumenta de tamaño rápidamente
    • Crecimientos de piel similares a verrugas de superficie rugosa.
    • Herida abierta que no cura.
    Para saber más o buscar ayuda:
    www.cancerdepiel.org.ar,
    o al 0800-345-PIEL (7435).

     

    Qué hacer ante quemaduras de sol

    Quemadura leve: ponerse compresas frías hasta que disminuya el enrojecimiento; si hay dolor se pueden indicar anti-inflamatorios durante las primeras horas.
    Quemadura severa: ver al médico. Una quemadura grave ocasiona dolor, ampollas, deshidratación, dolor de cabeza, confusión, náuseas o pérdida de conocimiento.