sábado, 14 de marzo de 2026

    La tercera generación

    La protagonista principal de esta historia, la publicidad argentina, comenzó
    ese día como cualquier otro: con cambios en el mercado, nuevos medios,
    concursos, inversiones… Tomó la ruta habitual a su trabajo y al principio
    no percibió nada nuevo. Pero en un lugar del recorrido, las cosas cambiaron.
    El celular, que le había servido más que nada para hablar y enviar
    SMS, comenzaba a funcionar para otras aplicaciones –acceso a video, Internet,
    blogs…– que modificarían su trabajo y su forma de expresarse
    para siempre.
    La actividad publicitaria acababa de entrar a la zona de telefonía móvil
    de tercera generación, o como la llamaban en el llano, la “Zona
    3G”.
    Técnicamente hablando, la Zona 3G es un conjunto de aplicaciones que
    convergen en una plataforma UMTS/HSDPA, leyó. Ese aspecto no le interesaba;
    sí saber en qué la influiría a ella –cuyo centro
    de gravedad es la comunicación– esta tecnología: cómo
    modificaría su intercambio con los consumidores y qué cambios
    debería hacer ella misma, para poder subirse a esta nueva oleada.


    Guillermo Rivaben y Diego Barbero.
    Foto: Gabriel Reig

    Cambio generacional
    Los primeros que aparecieron para explicarle el fenómeno fueron Guillermo
    Rivaben, director de marketing de Personal, y Diego Barbero, director de marketing
    de LG Electronics. “La Zona 3G no es más que una foto en el tiempo
    de una película –contó Rivaben–. La primera generación
    surgió con el lanzamiento de los SMS; la segunda, al agregarse la capacidad
    multimedia: fotos, ringtones, etc. En la tercera, los celulares serán
    el gran elemento personal de expresión y de interrelación: cámara,
    agenda, billetera, música, afectos, documento de identidad, en suma,
    toda la personalidad”.
    “La idea es comunicarse de una manera más afectiva y más
    personalizada”, añadió Barbero. Emociones, empatía,
    cercanía: de eso se trataba. Y lo que valía para el comportamiento
    de las personas, valdría pronto para el de las marcas.
    Por el momento, claro, la Zona 3G –y de ahí el nombre– sólo
    ocupaba una zona del Área Metropolitana de Buenos Aires. Pero una voz
    que prefirió reservar su identidad le dio el panorama completo: “La
    inversión total del sector ronda los 1.300 millones de pesos anuales,
    y en dos años, la mayor parte del territorio de telefonía móvil
    estará bajo la cobertura 3G”.


    Estela Katopodis.
    Foto: Gabriel Reig

    Continuó indagando, y encontró a Estela Katopodis, responsable
    de tercera generación de Movistar. “Para nosotros, la denominación
    de la zona es 3.5G. O sea, un salto más allá del video-call:
    tecnología de internet móvil para notebooks, conectadas
    vía celulares. Es banda ancha móvil sin necesidad de cables o
    de wi-fi”. La demostración que le hizo Katopodis de una
    video llamada demostraba cómo una corporación podía, por
    ejemplo, tener un conference call entre sus ejecutivos, todos desde su celular:
    algunos instalados en una sala, otros en un taxi y otros en un avión.
    Con la misma lógica, si una marca quisiera, podría transmitir
    en vivo el último recital de U2 a los celulares de sus clientes.
    Caminó por Florida y entró al flamante megastore de Movistar.
    Sobre el pasillo de entrada vio un stand de Telefé Móvil, el emprendimiento
    del canal para dar contenidos a celulares. Preguntó, pero nadie de Telefé
    respondió. “Todavía no dicen nada –le susurraron–
    porque el grupo Telefónica está en plena pulseada por la elección
    de la norma de TV digital y hasta que eso no se defina, no pueden largarlo al
    mercado. Pero los planes están más que avanzados”.

    Influencia
    Todos coincidían. De ahí en más las comunicaciones celulares
    serían así: ejecutivos conectados a Internet en la combi
    o el subte; periodistas transmitiendo una noticia en vivo enfocándola
    desde su celular; jóvenes y no tanto bajando videos, conciertos, cortos
    de cine y programas de TV, contenidos específicos y wallpapers
    interactivos; y padres hablando con sus hijos en video-call.
    Pero, ¿qué le implicaba a ella? ¿En qué le influiría
    este cambio, y por qué debería tomárselo en serio? Recordó
    una charla tiempo atrás con Rodrigo Figueroa Reyes, presidente de Fire
    Advertainment, cuando la zona 3G todavía no estaba en el radar de nadie:
    “A partir de ahí va a empezar el cambio en la publicidad. La gente
    está todo el día en Internet o en el celular, no se separa nunca
    de ellos y en dos años pasarán a ser los medios de comunicación
    por excelencia. Cuando la TV pueda verse desde el celular, la publicidad va
    a pasar por ahí también. El mundo del futuro va a ser digital,
    móvil y de contenidos”.
    También recordó a Horacio Castelli, director de La Nube Inquieta:
    “El celular permite jugar comunicacionalmente como hasta ahora nunca se
    había podido. Y la gente quiere jugar con carcazas de colores, ringtones
    y wallpapers. Eso lúdico explota hoy con las posibilidades que
    trae la red 3G”.

    M-marketing, P-marketing
    Una nueva visión del futuro le llegó días más tarde
    cuando, desde Corea, Diego Barbero le envió un video a su celular 3G.
    “Aquí la gente usa el móvil para todo: pasar el molinete
    del subterráneo; ir al cine; comprar entradas para un recital; pagar
    el supermercado; identificarse si lo para la policía; pagar la multa;
    y por supuesto, ver televisión, escuchar la radio y bajar contenidos.
    No sólo bajarlos, sino generarlos. Y todos esos contenidos están
    “esponsoreados” por las marcas”.
    Esas serían, entonces, las claves del tema para el marketing: la conectividad,
    la personalización y la localización geográfica. Un ejemplo;
    una persona camina por la calle con su celular 3G que está personalizado
    con el perfil del usuario: el sexo; la edad; la zona por la que se mueve; qué
    cosas paga; qué come y qué compra… La persona se acerca a un
    local de comidas rápidas. La base de datos sabe que habitualmente come
    ensaladas en ese lugar. También sabe que usualmente baja una versión
    reducida de una serie de TV. Y le envía un mensaje multimedia, con un
    video que dice: “¡Hola! Hace tres días que no pasás
    por nuestro local. Si venís dentro de una hora al local de Callao y Av.
    Santa Fe, tenés 10% de descuento en la nueva ensalada Caesar y, además,
    te regalamos un video exclusivo de 24 para que lo veas mientras almorzás”.
    El video, a su vez, está esponsoreado por un canal de TV que ofrece descuentos
    si la persona accede a su servicio pay-per-view desde su casa; o bien por una
    cadena de videoclubes. El circuito de valor comienza allí, y seguirá
    con aplicaciones WAP, RSS, blogs móviles, juegos en 3D en red, GPS y
    transmisiones en vivo. Todos auspiciados. Todos, terreno de aplicación
    para las marcas.
    Desde el punto de vista de éstas, el M-marketing –marketing en
    móviles– y el P-marketing –marketing de proximidad–
    son los esquemas de negocios que surgirán a partir de la implementación
    de la red de tercera generación. Será CRM puro, con usuarios reconocidos
    y tratados uno-a-uno, no sólo por quiénes son, sino por dónde
    están. El futuro de las marcas se trazará mediante tres ejes de
    ordenadas, en las que la oportunidad se dará en función de la
    personalización y de la geolocalización.

    CRM de millones
    Pero todavía le hacía falta dimensionar el tema. Mariela Pol,
    gerente de Medios Interactivos de Universal McCann le acercó algunos
    números: la tasa de respuesta en estrategias de M-marketing durante 2006
    es cercana a 30%, cuando las de marketing directo tradicional suelen aproximarse
    a 10%. Y se estima que los 167 millones de usuarios de 3G en 2006 serán
    mil millones en 2010. Marifé Gayo Morano, de la consultora By-Cycle le
    dio cifras locales actualizadas: de 24,5 millones de celulares en mayo de 2006,
    la Argentina pasó a tener 33,2 millones en marzo de 2007 y tendrá
    38 millones a principios de 2008.
    El Dr. Francisco Vacas Aguilar –profesor de Economía de las Comunicaciones
    de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, profesor visitante de la Universidad
    Austral y autor del libro Teléfonos Móviles, la nueva ventana
    para la comunicación integral
    (2007), fue quien se ocupó
    de pintar el panorama final: “Usar el celular es inscribirte en una sociedad
    en la que tu latir se hace en bits. Ese sentir está en la masa misma
    del negocio. Si las marcas entienden esto, tienen entre manos un negocio como
    nunca han tenido antes”.
    La publicidad empezaba a comprender. Nadie sabía exactamente adónde
    terminaba este camino, pero los días como entidad sedentaria que había
    conocido ya no existían más.
    P.C.