domingo, 21 de junio de 2026

    Foco

    {“Cuando uno dice que en principio está de acuerdo con algo, quiere
    decir que no tiene la menor intención de llevarlo a la práctica.”}Bismarck

    Bouillabaisse. ¿Tendrá marca registrada?
    Nació humilde, se refinó y el cine le dio fama

    En Marsella, cuna de la sopa que recorrió el mundo como la preferida
    del agente James Bond, los chefs aprecian tanto su fórmula que quieren
    patentarla. En sus orígenes la bouillabaisse era una simple
    sopa de pescadores, luego los franceses fueron acentuando calidad y precio hasta
    que el plato adquirió prestigio. La boullaibaisse está
    ligada a Marsella como el champagne a la región donde se lo
    produce y le da su nombre. Pero a diferencia de la sopa, el nombre del vino
    espumante está protegido legalmente por estándares definidos por
    la Appellation d’Origine Controlée (AOC). De modo que
    hasta que el plato no consiga categoría de “marca”, los chefs
    marselleses viven constantemente amenazados por malas copias del producto que
    se consiguen por poca plata.

    Experimento
    Los nervios bajan las defensas

    Un equipo de científicos alemanes –del Helmholtz Centre for
    Infection Research
    – demostró con ratones que hay relación
    entre cerebro y sistema inmunológico. Según el comunicado, los
    investigadores cuentan con numerosos indicadores que señalan que las
    defensas del sistema inmunológico son en parte influidas por el sistema
    nervioso.
    La importancia de este estudio radica en que podrán comprender mejor
    las vías que sigue el organismo para desarrollar algunas infecciones.
    En la investigación los científicos aplicaron técnicas
    de una rama de la química que trata los componentes celulares de los
    tejidos. Marcaron con tinta los anticuerpos que se producen en la superficies
    de las células y vieron en microscopio que algunos tejidos cobraban un
    color diferente al hacer contacto entre célula nerviosa y sistema inmune.

    Suben los precios de los campos
    Más caros que un departamento en Manhattan o en Londres

    Por primera vez en treinta años, los campos, de Estados Unidos (y de
    la Argentina), están más caros que muchos departamentos en zonas
    privilegiadas. En 2006 la demanda de maíz que se usa para convertir en
    etanol aumentó 16% el precio de la tierra cultivable en Indiana y 35%
    en Idaho, según demuestran cifras oficiales. El precio de un loft
    en Manhattan creció 12%, mientras que un mono-ambiente en Islington,
    cerca del distrito financiero en Londres, subió 11%.
    Las ganancias provenientes de la tierra “pegarán un gran salto
    en los próximos 18 meses” debido a que los precios del maíz
    alcanzaron en febrero su tope máximo en los últimos 10 años,
    advierte Murray Wise, presidente y director ejecutivo del Westchester Group
    en Champaign, Illinois, que se ocupa de inversiones en campos.
    Pergam Finance, un grupo de inversiones de París, abrió hace dos
    años Campos Orientales, un fondo que compra campos en la Argentina y
    Uruguay. La compañía se asoció con Bellamar Estancias,
    grupo perteneciente a la familia Hirsch de la Argentina, que ya manejaba 120.000
    hectáreas y planeaba reunir otros US$ 70 millones para comprar más
    tierras.
    En Estados Unidos, el precio promedio de la tierra aumentó 15% en 2006,
    según cifras del Departamento de Agricultura. El costo de comprar campos
    para el cultivo de maíz en la Argentina, segundo exportador de ese grano,
    saltó 27%, de acuerdo a Márgenes Agropecuarios, una carta de noticias
    especializada de Buenos Aires.
    Marc Faber, un inversor de Hong Kong, menciona como uno de sus favoritos a Cresud,
    una empresa cuya actividad principal se concentra en la explotación agropecuaria
    en las pampas argentinas. Sus acciones crecieron 63% el año pasado. Los
    campos están “muy baratos en un mundo de activos con precios inflados”,
    dijo.

    Condenas varias
    Todo por no devolver un libro a la biblioteca

    Tartu es una ciudad de Estonia, lindera con Rusia y famosa por su universidad.
    De hecho, la quinta parte de sus 100.000 habitantes está formada por
    estudiantes de la universidad que fue fundada en 1632 por el rey sueco Gustavo
    Adolfo. En el siglo 19, las autoridades de esa casa de estudios no se andaban
    con chiquitas para imponer disciplina en sus claustros. A los alumnos rebeldes
    los enviaba a la cárcel (con cinco oscuros y húmedos calabozos)
    instalada en el ático del monumental edificio.
    El período de reclusión dependía del crimen cometido. Molestar
    en el teatro podía resultar en una sentencia de uno a ocho días;
    no devolver a tiempo un libro a la biblioteca merecía dos días
    de reclusión; fumar dentro de los edificios de la universidad, de dos
    a tres días. Insultar a una dama acarreaba un confinamiento de cuatro
    días. Por maldecir podían ser recluidos entre una y tres semanas,
    según la gravedad del lenguaje usado. Otros crímenes abominables
    eran engañar a un tendero o batirse a duelo, ambos merecedores de una
    sentencia de tres semanas. En 1819, el poeta estonio K.J. Peterson fue encerrado
    por “deambular por las calles después del anochecer”.

    Salinas, en Ecuador
    El mejor lugar del mundo para pescar

    Allá por el año 1957 el célebre novelista Ernest Hemingway
    escribía una carta a su hijo en la que decía: “estoy en
    el mejor lugar del mundo para pescar”. Se refería a Salinas, una
    playa en la península de Santa Helena, Ecuador. Junto a dos amigos, alquilaban
    una embarcación y salían todo el día de pesca. Manuel Calderón
    recuerda hoy que a él le tocaba descargar la lancha al regreso. “Llegaba
    repleta de pescados –carpas, rayas, atún, camarones, de todo. Pero
    por cada pescado que sacaba había una botella de ron vacía”.
    Hoy Salinas es conocida como “la pequeña Miami” por sus altos
    condominios que miran al mar pero la pesca artesanal sigue siendo la actividad
    alternativa para quienes son indiferentes al sol, los casinos o la vida nocturna.
    A sólo 24 millas de la costa se llega a un ecosistema que figura entre
    los mejores del mundo para la pesca. El lugar tiene 6000 metros de profundidad
    y por allí se desplaza la corriente de Humboldt, que arrastra enormes
    cardúmenes desde la Antártida y la costa sur de Sudamérica.

    Como los peces
    Los submarinos tendrán sensores

    El sistema se inspira en la biología y servirá para ampliar la
    información que tradicionalmente registran el sonar y los sistemas de
    visión. Los sensores podrán detectar cambios en la presión
    y el movimiento del agua, facilitando así los rastreos de larga distancia.
    Los peces y bacterias acuáticas encuentran una presa gracias a un órgano
    llamado “línea lateral”, un canal que se extiende por los
    laterales del cuerpo y se comunica con el exterior a través de poros
    y escamas que detectan vibraciones y diferencias de presión.
    La idea inspiró a un equipo de científicos de la universidad de
    Illinois en Urbana-Champaign (Estados Unidos), a las órdenes del profesor
    Chang Liu, para desarrollar una línea lateral artificial que cumplirá
    la misma función en vehículos subacuáticos. Para fabricar
    las finas estructuras tridimensionales que componen esta línea lateral
    artificial, los investigadores aplicaron las técnicas de grabado de circuitos
    en semiconductores. Las minúsculas piezas, que equivaldrían a
    las células sensoriales de los peces, se elaboraron sobre material magnético.

    Multifunción
    El celular y las parejas adolescentes

    Entre los adolescentes, el teléfono celular es una herramienta fundamental
    para todo. A los padres, el saber dónde están sus hijos les da
    seguridad. Pero para una enorme cantidad de parejas adolescentes, la comunicación
    por celular o computadora puede girar hacia el lado de la obsesión y
    el abuso.
    Es un aspecto de la vida social de los chicos que muchos padres desconocen,
    según un estudio reciente de Liz Claiborne Inc. El relevamiento –realizado
    por Teenage Research Unlimited– mostró que entre 20 y
    30% de los adolescentes que habían tenido una relación amorosa,
    manifestaron haber estado sometidos a control permanente y obsesivo, persecución,
    insulto o acoso por parte de su pareja. Todo a través del celular con
    mensajes de voz o de texto. Uno de cada cuatro encuestados dijo que los contactos
    se producían cada hora entre la medianoche y las 5 de la mañana.
    En algunos casos, hasta 30 veces por hora. Uno de cada 10 había recibido
    amenazas físicas por teléfono.
    “Es típico de los adolescentes el querer controlar los pensamientos,
    sentimientos y acciones de otra persona”, dice Julie Kahn, directora del
    programa. “Cuando uno agrega a esto una pieza tecnológica, hay
    más formas de seguirle la pista a alguien y de mantener a ese alguien
    sujeto por una especie de ‘correa electrónica’”.

    Un paso más
    Ya existe el auto-robot

    Es un auto, es un robot, y no necesita conductor. Su creador cree que ha construido
    el Modelo T de los vehículos que se auto-manejan. Pero más que
    ciencia ficción, es sólo un paso más en la automatización
    que ya existe en los autos de lujo.
    La palabra “auto” deriva de autonomía, y se la usó
    a finales del siglo 19 para indicar que los vehículos se movían
    solos pues no necesitaban ser arrastrados por caballos. Lo de moverse solos,
    claro, era una apariencia, pues detrás del volante había una persona
    que realizaba la tarea de conducir. Con los primeros vehículos-robot,
    la total autonomía parece hacerse realidad, ya que se trata de máquinas
    que no necesitan que nadie se sitúe tras el volante.
    Sebastian Thrun, profesor de ingeniería eléctrica en la universidad
    de Stanford es el más exitoso fabricante de autos que no necesitan conductor.
    Junto con uno de sus ex-alumnos fabricaron el primer vehículo (Stanley,
    de nombre) que logró terminar la “Darpa Grand Challenge”,
    una carrera de 209,6 km para autos-robot en el desierto de Las Vegas organizada
    por el departamento de investigaciones del Pentágono.
    Ese triunfo, en 2005, le significó a Thrun un premio de US$ 2 millones.
    Con ese dinero fabricó un Stanley más inteligente que será
    presentado en la próxima competencia de autos-robot, que se correrá
    en calles con señales de detenerse, semáforos y automóviles
    conducidos por seres humanos.