domingo, 8 de marzo de 2026

    La inflación domada de forma heterodoxa

    De esta forma, con el registro de 2006, el gobierno cumplió el objetivo
    de llevar el incremento en el nivel de precios a valores inferiores a los dos
    dígitos. Para alcanzar la meta propuesta se valió principalmente
    de los acuerdos de precios sobre aquellos productos que forman parte de la canasta
    básica y de las retenciones a las exportaciones.
    Estas últimas permiten disminuir el valor unitario que perciben los exportadores
    (recordemos que en nuestro país las exportaciones, básicamente
    productos agrícolas, juegan un rol determinante en el nivel de precios
    local) y por ende impiden un ascenso brusco en el nivel de precios, aún
    en un contexto de dólar caro y elevados precios internacionales de las
    commodities que exporta nuestro país.
    Si bien puede argumentarse que las políticas adoptadas por las autoridades
    distorsionan en tanto, por un lado, las señales de precio que toma el
    mercado no son las “correctas” y por otro, se perjudica la inversión
    en el campo, proveedor histórico de divisas en nuestro país, los
    elevados precios de los productos agrícolas y el tipo de cambio superior
    al de equilibrio aún otorgan margen de maniobra al mismo tiempo que aseguran
    la rentabilidad del sector agrícola, incluso superior a la detentada
    en los años 90.
    Si analizamos la variación de los precios, podemos apreciar que tanto
    los precios estacionales como los subyacentes aumentaron más que el nivel
    general. En efecto, los primeros se incrementaron 18,3% ya que en este año
    los acuerdos de precios no pudieron evitar los aumentos en los productos con
    fuerte estacionalidad como turismo, frutas, verduras e indumentaria. Con respecto
    a los subyacentes, su comportamiento estuvo más cercano al nivel general
    mostrando un incremento de 10,2%. A su vez, los regulados, que aumentaron sólo
    2,7%, fueron importantes para lograr una inflación de un dígito.
    En cuanto a la contribución al incremento total de cada uno de estos
    rubros, podemos ver que los subyacentes fueron responsables de 76,4% del incremento,
    los volátiles de 17,9% y los regulados del restante 5,7%.

    Rubros que concentran aumento
    Si analizamos la inflación desagregada, resulta claro que el rubro Alimentos
    y bebidas lideró el incremento de los precios, al explicar 38,2% de la
    inflación de 2006. Es de destacar que de no ser por los acuerdos de precios,
    destinados principalmente a este capítulo, su incremento hubiera sido
    mucho mayor. Por otra parte, Vivienda y servicios básicos, indumentaria
    y esparcimiento suman 30,3% de los aumentos de 2006. Estos tres capítulos
    fueron objetivos de nuevos acuerdos pero con magros resultados.
    En cuanto a la variación de aperturas como frutas y verduras, los productos
    alimenticios fuera de acuerdos de precios, son los que mayores cambios positivos
    mostraron en 2006, más que duplicando al IPC nivel general, al incrementarse
    27,7% y 25,3% respectivamente. Estos rubros fueron seguidos por el de servicios
    educativos (22,6%), Accesorios para vestir (21,7%) y Muebles y accesorios decorativos
    (18%).
    También es importante, para entender la evolución en el índice
    de precios, analizar el comportamiento en el precio de los bienes y de los servicios.
    Luego de la devaluación fueron los primeros, dada su característica
    de exportables, quienes pudieron acompañar en mayor medida el ritmo de
    la inflación. De esta forma, entre 2001 y 2002 el precio de los bienes
    se incrementó 68,6% mientras que los servicios lo hicieron en 11,1%.
    Sin embargo, debido al rezago sufrido por los precios de los servicios, en los
    años subsiguientes, y gracias al crecimiento económico, fueron
    estos últimos quienes aumentaron en mayor proporción, si bien
    en el acumulado entre 2001 y 2006 todavía sean los bienes quienes lleven
    la delantera (121% de incremento en los bienes versus 59,2% en los servicios).
    Con respecto a lo sucedido el último año, se aprecia que los bienes
    se incrementaron 8,5% mientras que la variación en el IPC de los servicios
    fue de 59,2%.
    Como se sabe, una devaluación permite otorgar al país que la genera
    mayor competitividad internacional. Sin embargo, la efectividad de la medida
    tiende a diluirse en el tiempo, en tanto parte de la devaluación suele
    traducirse a precios. Este efecto se denomina pass through. Dada la estabilidad
    del tipo de cambio y el aumento de los precios ocurrido, el pass through se
    incrementó de 36,5% en 2005 a 44,1% en 2006, lo cual podría dar
    indicios de que el ajuste de precios todavía no ha concluido.
    Para ver cómo impacta el aumento de precios sobre los sectores de menores
    recursos, podemos analizar cuál ha sido la evolución del costo
    de las canastas básicas alimentarias y total. Con respecto a la primera,
    entre diciembre de 2005 y el mismo mes de 2006 se incrementó 7,7%, monto
    inferior a la variación del IPC por los acuerdos de precios. Con relación
    a la segunda, que mide lo que debe ganar una familia tipo para no ser considerada
    pobre, aumentó 22% en 2006.
    Por último, otro indicador importante al analizar el comportamiento de
    los precios es la evolución del índice de precios mayoristas.
    Desde la salida de la convertibilidad, este indicador se incrementó 184,1%
    y el registrado en 2006 fue del orden de 7%. A su vez, por segundo año
    consecutivo la variación de los precios mayoristas fue menor a la del
    IPC.

    Evolución de los salarios
    Suele sostenerse que las devaluaciones otorgan competitividad a la economía
    doméstica, entre otros factores, porque logra reducir los costos laborales
    locales con relación a los internacionales. La evolución de los
    salarios luego de la convertibilidad ha tenido un comportamiento dispar según
    la categoría analizada.
    Los salarios registrados fueron los que más se incrementaron (125%),
    seguidos por los no registrados (60,1%). El salario de los empleados públicos
    fue el que menos aumentó, acumulando 46,2% entre diciembre de 2001 y
    diciembre de 2006. De esta forma, la recomposición de los salarios registrados
    más que duplicó a las otras dos categorías. Sin embargo,
    en 2006 se observó una recuperación mayor de los salarios de los
    no registrados.
    Con respecto al salario real, es decir, cuál es el poder de compra de
    los ingresos de los trabajadores, se aprecia que sólo los salarios registrados
    del sector privado han recuperado su valor real desde la salida de la convertibilidad.
    El resto de los asalariados muestra un salario real inferior al percibido en
    diciembre de 2001. Sin embargo, 2006 fue el segundo año consecutivo en
    el que todas las categorías de salario se incrementaron por encima de
    la inflación, permitiendo la recuperación de los salarios en términos
    reales.
    Si miramos la evolución salarial según las ramas de actividad,
    la variación promedio fue de 14% (6% en términos reales) siendo
    la pesca el sector que mayor incremento salarial percibió con 40,3% (30%
    en términos reales). Entre 2001 y 2006, el incremento salarial según
    las ramas de actividad fue de 91% (1% en valores reales). Por último,
    vale la pena destacar que desde la salida de la convertibilidad sólo
    tres actividades no lograron recuperar los valores reales percibidos en diciembre
    de 2001 (algunos servicios, el sector maderero y el de material de transporte).
    M







    Expectativas empresariales


    Dada la política del Gobierno de recomponer el salario real
    sin que ello repercuta en el nivel de precios, una encuesta realizada
    por SEL Consultores a 149 firmas, muestra que, para 55% de la muestra,
    las demandas salariales de los sindicatos son el mayor problema que
    enfrentan hoy en día las empresas con relación a la gestión
    de recursos humanos. Siguen en orden de importancia la presión
    salarial del personal fuera de convenios sindicales (44%) y la intervención
    del Estado en las relaciones laborales (25%). Por su parte, 54% de las
    compañías afirmó que todavía no hay fecha
    prevista para iniciar negociaciones salariales. A su vez, aquellas firmas
    que han iniciado negociaciones estiman que el aumento pedido por el
    sindicato rondará 16%, alrededor de 3% por encima de lo que las
    empresas están dispuestas a otorgar. Con respecto a los individuos
    fuera de convenio, el pedido promedio de aumento es superior, 17,7%.

    Respecto a la repercusión del incremento salarial en los precios,
    67% de las empresas afirmó que el aumento salario será
    absorbido por las propias compañías y sólo 6% sostuvo
    que el incremento se trasladará a precios. De esta forma, el
    incremento salarial previsto para 2007 podrá acabar con uno de
    los elementos que otorgaba competitividad luego de la devaluación,
    esto es, el bajo precio relativo del factor trabajo.