jueves, 2 de abril de 2026

    ¿Tendencia firme o una nueva burbuja?

    Por Mario Lía


    Marcelo Gardelín.


    Nicolás Miranda.
    Foto: Diego Fasce

    Hoy, sencillamente no existen aquellas empresas puntocom con CEO imberbes que trabajaban 20 horas diarias (quién sabe en qué) para “ganar la carrera de Internet”. Lo que tenemos en el horizonte de Web 2.0 son nuevos enfoques, arquitecturas y aplicaciones que permiten utilizar la Web como plataforma.
    Aquellos fanáticos de las puntocom que motejaron con la denominación brick and mortar (de ladrillos y mezcla) a las empresas convencionales y se animaban a despreciar a directivos de las más importantes cadenas de retail diciéndoles “que el público odia ir a sus locales”, no van a reeditar sus sueños en Web 2.0.
    Una mejor imagen de Web 2.0 la da un usuario que utiliza un browser como Internet Explorer u otro para ver si se han fabricado las mercaderías para una orden de compra; si el transporte está disponible para la entrega; qué ha ocurrido con el costo de reposición de las materias primas; cuáles son los niveles de los stocks y otros indicadores clave para su negocio. Todo desde una misma aplicación y sin tener que entrar en diferentes sistemas, cargar contraseñas o generar consultas e informes especiales.

    La Web como gran plataforma
    Vista entonces la Web como plataforma operativa, ésta debería ofrecer a una aplicación o programa las mismas propiedades que se encuentran en un sistema operativo como Windows, Linux, Unix u otro. Así como en un documento Word se pueden incluir objetos de información de otras aplicaciones y datos de planillas de cálculo, bases de datos, etc., cuando se trabaja en una PC, en Web 2.0 una aplicación puede tomar diferentes piezas de información y elementos que provienen de varios sitios de la Red.
    Web 2.0 es, por ahora, el término utilizado para describir a una segunda generación de World Wide Web, la cual, en lugar de posibilitar únicamente actividades desde empresas u organizaciones hacia personas o consumidores, tiene como principal capacidad la de permitir que la gente colabore y comparta información en modo online. Esto se logra utilizando aplicaciones capaces de combinar datos y servicios originados en diferentes puntos de la Red. En términos de una forma de computación, se la podría definir como de la clase “altamente distribuida.”
    Web 2.0 representa la transición desde páginas Web HTML estáticas, a un entorno Web más dinámico, mejor organizado y capaz de operar como servidor de aplicaciones Web a los usuarios. Entre sus mejoras funcionales encontramos que Web 2.0 incluye las comunicaciones abiertas que posibilitan la formación de comunidades de usuarios que comparten información en forma también más abierta.
    Por el momento, daría la impresión de que Web 2.0 es más un término de marketing que uno basado en la ciencia de la computación. Todavía tiene muchas posiciones o componentes vacantes como para que variantes exitosas de productos o servicios las ocupen y se conviertan en los estándares de facto.
    Ciertos elementos que fueron surgiendo aislada y espontáneamente, como blogs, wikis y hasta los mismos Web services, han sido aglomerados y capitalizados bajo el paraguas de Web 2.0.

    Software social

    Esta cosa llamada Web 2.0, todavía sin una forma concreta –que tal vez nunca alcance– está en la mira de los proveedores de tecnología porque se ajusta a las creencias o paradigmas que inspiran sus proyectos de investigación y desarrollo de productos y soluciones.
    Las intenciones de los principales jugadores del mercado recién comienzan a vislumbrarse y por eso indagamos acerca de los planes de IBM, empresa que no parece dispuesta a quedar fuera de ningún segmento de mercado.
    “En relación con Web 2.0, nuestro interés primordial es el de ayudar a empresas y usuarios en la aplicación de estas tecnologías para ser usadas en sus propios negocios de manera efectiva”, dice Gardelín.
    “Desde mi punto de vista –prosigue– una importante tendencia es hacia el software ‘social’, donde la interacción de los usuarios tiene mucho que ver con el modo en que funciona. Este sabor social es mucho más amplio que el del concepto de social networking que hemos venido escuchando. Es una tendencia que puede ser capitalizada, para destrabar la capacidad de innovación en una empresa”.
    En la visión de la gente de IBM, software social es algo capaz de amplificar el poder de la gente trabajando en conjunto, más allá de las herramientas de colaboración tradicionales. Eso significa que muchos datos importantes son aportados por los usuarios, en lugar de una autoridad central.
    Gardelín explica que ya existen muchas tecnologías capaces de capturar la sabiduría de las comunidades de usuarios: comunidades virtuales, tagging, bookmarks sociales, feedback, subscripciones, etc. Todos son parte de esta iniciativa.
    Web 2.0 está inspirada en los beneficios de la colaboración y la disponibilidad pública de la información que nutre a los diferentes proyectos emprendidos en compañías, organizaciones de diversas clases y la sociedad en general.
    Al hablar de actividades, tenemos que “una actividad es una colección de materiales, comunicaciones y procesos que emergen cuando la gente trabaja en grupo”, explica Gardelín. “Algunos ejemplos pueden ser: lograr que se llegue al cierre de una venta, preparar información para una reunión importante, o escribir un reporte complejo para un cliente”.
    En el caso de IBM, su división Lotus dispone de un Activity Dashboard que básicamente permite colocar conexiones entre las cosas con las que se está trabajando. Este tablero de comando, accesible para todo el grupo de trabajo, se integra con un amplio rango de aplicaciones y herramientas.
    Un software comanda u orquesta la actividad, en este caso Activity Server. Por ejemplo, una persona que trabaja con el navegador, puede hacer click sobre un icono y publicar la página en la que está trabajando para que Activity Server la integre al trabajo del grupo. Lo mismo ocurre si se está trabajando con Lotus Notes, Word de Microsoft u otras aplicaciones o interfaces.

    Web semántica
    Algunos ubican a Web 2.0 como derivado o casi un sinónimo de lo que se definió como “Web semántica”. Ésta representa una extensión de la actual Web y tiene como característica una mayor capacidad para ubicar, compartir, reutilizar y combinar información de un modo fácil.
    Esta Web semántica permite describir recursos a nivel de los datos y utiliza formatos compatibles o comunes para el intercambio de los mismos, a diferencia de la Web actual, donde sólo existe un intercambio a nivel de documentos.
    Según la descripción del organismo que se ocupa de los estándares, World Wide Web Consortium (W3C), la Web semántica representa un marco común en el que se pueden compartir datos y reutilizarlos a través de los límites de aplicaciones, empresas y comunidades.
    El concepto se resumiría diciendo que Web 2.0 y Web semántica son redes de datos en lugar de redes de páginas y tienen la capacidad de buscar y utilizar esos datos a un nivel más detallado y preciso que la actual Web. Para ello, tienen la capacidad de describir (vía Resource Description Framework o RDF) y representar piezas de información o datos que puede manejar con un lenguaje OWL (por Web Ontology Language).
    ¿Realidad o todavía puro humo?
    “El término Web 2.0 fue introducido por Tim O’Reilly en una conferencia de MediaLive International, en el año 2005. Representa la próxima generación de aplicaciones Web, construidas con base en especificaciones de diseño para la Web y explotando la simplicidad del protocolo HTTP. Algunas aplicaciones visibles del tipo Web 2.0 son: Google, AdSense, Flickr, y los novedosos blogs”, explica desde su oficina en Miami, Marcelo Gardelín, Lotus Enablement Leader para IBM Américas.
    Según Gardelín, desde entonces, este término ha sido generalizado para contener un marco de conceptos y tendencias que caracterizan un estilo de aplicaciones Web. “La premisa rectora es que estas aplicaciones Web utilizan Internet como su plataforma y exponen su funcionalidad a través de servicios que son enlazados on-demand por un usuario o por otras aplicaciones (que necesitan de estos servicios), de modo de proveer una completa y rica aplicación al usuario final”, prosigue.
    Así las definiciones, podemos pensar que Web 2.0 equivale a usar a Internet de una manera diferente con algunas tecnologías que existen y otras que los proveedores que las desarrollan, consideran ventajoso llevar al ambiente de la plataforma Internet.
    Gardelín explica que algunas de estas tecnologías y conceptos que ya soportan el estilo de aplicaciones Web 2.0 son:
    La última generación de Web browsers (Mozilla Firefox, Microsoft Internet Explorer 7, en adelante).
    AJAX; JavaScript; DHTML; REST (Representational State Transfer, un estilo de arquitectura sobre la cual se basa la propia Web).

    ¿Cómo se migran las aplicaciones?
    A primera vista, las capacidades de Web 2.0 son interesantes en diversas aplicaciones de negocio. Algunos sectores industriales se pueden ver más beneficiados que otros. Si tomamos como ejemplo el sector de productos farmacéuticos, encontramos que éste resultaría favorecido en sus procesos de promoción y comercialización de medicamentos, ya que resultaría posible integrar bases de datos de médicos con vademecums de las organizaciones pagadoras, canales de distribución y puntos de venta, mapas digitales, información de hospitales y mucho más.
    Este ejemplo se tomó de una aplicación de negocio existente y relativamente madura que hoy funciona en general con trabajosos procesamientos poco integrados. ¿Cómo se podría migrar esta clase de aplicaciones a una plataforma Web 2.0?
    Responde Nicolás Miranda, reconocido especialista en aplicaciones Web a cargo de desarrollo en la firma Cubika.
    “¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de migrar aplicaciones existentes a Web 2.0? En primer lugar, y manteniendo las ventajas que proporciona una aplicación Web donde lo más importante es la utilización de forma online y distribuida, es la creación de una interfaz de usuario bien rica y ágil. La misma nos debería aproximar a lo que estamos acostumbrados a esperar de una aplicación Cliente-Servidor tradicional”.
    “Desde el punto de vista de arquitectura, deberíamos tomar la aplicación que estamos desarrollando o migrando y llevarla a una arquitectura basada en servicios SOA (por Service Oriented Architecture), lo que permitirá separar en diferentes capas la aplicación manteniendo a la lógica de negocios y presentación bien divididas una de otra”, agrega.
    Miranda cree que, aunque aún no se encaren proyectos pensando en las nuevas tecnologías de Web 2.0, existe la posibilidad de que las aplicaciones Web que se desarrollan actualmente, estén preparadas para el futuro cambio.
    “Siguiendo una estrategia como ésta, podremos separar en dos etapas nuestro desarrollo; puede comenzarse con una aplicación Web 1.0 que quede preparada para migrar su capa de presentación a una interfaz más rica. Además esta estrategia nos permite acceder a la lógica de negocio a través de canales distintos. A la hora de elegir la tecnología para el nuevo desarrollo tengamos en cuenta las posibilidades visuales que nos brinda cada herramienta, sus ventajas y facilidad al momento de desarrollar, y la velocidad que el usuario pueda obtener al utilizar la aplicación, tanto de descarga inicial como de transiciones de pantallas”, concluye Miranda. M

    Hormigas, en lugar de arañas

    Durante el mes de octubre de este año se celebró la primer cumbre de Web 2.0. Fue en Lake Buena Vista, Florida, USA.
    Uno de los temas centrales fue el del tipo de búsqueda que debe existir en ambientes donde los usuarios utilizan aplicaciones Web 2.0. El analista Whit Andrews, de Gartner Group, definió la actual forma de búsqueda en Internet/Web (basada en documentos) apelando a la metáfora de “arañas que recorren la red buscando conexiones con la información deseada”.
    “De esa manera no vamos a encontrar datos en fuentes dinámicas como aplicaciones de negocio o bases de datos que se actualizan continuamente. Las arañas representan una forma estática. Encuentran una información y la congelan”, dijo Andrews.
    El analista definió la nueva inteligencia de búsqueda como a “hormigas que saben lo que buscan. Saben cuál es la pieza de información relevante y cuál no. Toman lo que les hace falta y regresan a la colonia para combinarla con otras piezas de información”.
    Los nuevos motores de búsqueda trabajarán como las hormigas. Deberán ser capaces de ver en las aplicaciones de negocio para saber qué hacer cuando se realice una consulta.
    Las “hormigas” serán útiles en la extracción de datos desde sistemas ERP (Enterprise Resource Planning o Sistemas de Gestión de Recursos Empresariales) y en aplicaciones como las de SCM (Supply Chain Management, Administración de Cadena de Suministros).
    Entre los innovadores en cuanto a tecnología de búsqueda, están empresas como Autonomy, Endeca y Fast. “Pero no puede dejarse de lado a Google”, dijo el analista. El dispositivo de búsqueda de Google requeriría de alguna flexibilización para poder ser utilizado en aplicaciones Web 2.0 y permitiría la incorporación de conjuntos de datos dinámicos, además de fuentes de datos “en vivo”.