jueves, 30 de abril de 2026

    Globalización en versión 2006

    Por Danila Terragno

    Ilustración: Agustín Gomila

    Mientras tanto, la Argentina y sus vecinos latinoamericanos deben apresurarse a tomar posición. La exportación sobre la base de ventajas competitivas y la regionalización surgen como respuestas inteligentes para colocar fichas en el tablero mundial.
    El ferviente (y en oportunidades sangriento) debate en torno a la globalización se aspira desde la misma definición que unos y otros utilizan de este abarcativo concepto que merece casi 100 millones de menciones en Google.com:
    Fondo Monetario Internacional (FMI): “la creciente interdependencia económica entre países de todo el mundo a través de un creciente volumen y variedad de transacciones de bienes y servicios extra frontera, flujos de capitales de libre circulación internacional, y la mayor rapidez y generalización en la difusión de tecnologías.”
    Foro Internacional sobre Globalización: “la tendencia que actualmente existe en todo el mundo hacia un sistema económico globalizado, dominado por el comercio corporativo supranacional y las instituciones bancarias, cuyas acciones no están sometidas al escrutinio de procesos democráticos o gobiernos nacionales.”
    Sea por “interdependencia” o por “dominación”, ambas acepciones coinciden en un punto: las economías de los países están cada vez más relacionadas entre sí. El comercio internacional se ha disparado en los últimos cincuenta años. Las exportaciones agregadas del mundo pasaron de US$ 58 mil millones en 1948, a US$ 8,9 billones en 2004 (Organización Mundial del Comercio).
    También hay opiniones encontradas en torno a los orígenes de la globalización. Algunos teóricos se remontan al siglo 19, otros incluso toman como punto de partida el descubrimiento de América, pero hay mayor consenso en ubicar sus orígenes en épocas modernas. La globalización vista como la extensión mundial del modelo capitalista comienza con la caída de la Unión Soviética y se dispara con la revolución de la información, ambos acontecimientos ubicados en el siglo 20, entre fin de los años 80 y comienzos de los 90.
    Tres áreas –Europa, Norteamérica y el Este asiático– concentran más de 85% del comercio mundial y son sede de casi todas las casas matrices de las 100 multinacionales más poderosas del planeta, incluyendo los bancos (Held & McGrew, 2000).
    El CSGR Globalisation Index de la Universidad de Warwick (Reino Unido) mide las dimensiones sociales, políticas y económicas de la globalización de los países anualmente sobre una base de 1982 a 2001. En su dimensión económica, el índice ubica a la Argentina de 2001 en el puesto 100, 33 puestos más abajo que en 1991. Como región, América latina & Caribe se encuentra sexta en el ranking regional del índice de globalización económica adelante sólo de África Sub sahariana y Medio oriente & África del norte. Si Donald J. Johnston, Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), tenía razón en 2000 cuando publicó su artículo “Globalizados o fosilizados”, las empresas y los gobiernos de la Argentina y del continente latinoamericano deben dar pasos agigantados para evitar la extinción. M

    Offshoring

    En la enciclopedia Wikipedia, bajo “offshoring de servicios” la Argentina figura como caso típico de esta modalidad de exportación, junto con India, Brasil, las Filipinas, Irlanda y los países del Este Asiático. Se trata de la provisión de un servicio generado dentro de las fronteras del país del proveedor, pero cuyas prestaciones son recibidas por clientes en el exterior. ¿La ventaja para el cliente? Menores costos, en la mayoría de los casos, pero también acceso a recursos humanos o habilidades que escasean en el mercado interno.
    No todos los servicios pueden someterse a este desdoblamiento; los casos más típicos se dan en la industria del conocimiento –desarrollo de software, producción audiovisual, servicios profesionales diversos– y en la atención de clientes o servicio técnico.
    El offshoring se hizo posible gracias al desarrollo estrepitoso y generalizado de las comunicaciones globales. Thomas Friedman, en su libro “El mundo es plano”, le dedica un capítulo entero al tema, usándolo como ejemplo del empowerment de los individuos que brinda la Globalización 3.0 que según el autor arrancó en el año 2000. Friedman sorprende con la revelación de que más de 400.000 estadounidenses realizan sus presentaciones impositivas anuales contratando servicios profesionales en la ciudad india de Bangalore.
    La Argentina posee varias ventajas para dar competencia en el terreno del offshoring: bajos costos debido a la moneda barata, alto nivel de habilidades profesionales y los beneficios del salto tecnológico que pegó durante la década de los años 90 que la ubica por ejemplo entre las primeras en el mundo en términos de conectividad por cable per cápita.
    Turner International Entertainment Network, perteneciente al conglomerado del entretenimiento Time Warner Inc., ha detectado las ventajas de la Argentina y ha instalado en Buenos Aires uno de sus tres centros de transmisión mundiales (los otros dos están en Londres y en Atlanta). Turner manda contenidos generados en Atlanta a Buenos Aires, desde donde se transmite directamente a once puntos en América latina. Está implementando ahora una tecnología diferente de transmisión, sobre redes IP en lugar de satelitales, lo cual agilizará el proceso a la vez que reducirá sus costos.

    Impsat

    Regionalizar y también facilitar la regionalización

    Cuando al cabo de los primeros seis meses ya habían alcanzado la meta fijada para el quinto año de operaciones, los ejecutivos de la empresa entendieron que tenían en sus manos una firma con mucho más potencial del que habían imaginado.

    Marcelo Girotti
    Foto: Gabriel Reig

    Era 1990, la infraestructura de telecomunicaciones en la Argentina era precaria e Impsat se había creado para aprovechar esa oportunidad en el sector corporativo brindando tecnología satelital con bajo costo de instalación.
    “Cuando el negocio es exitoso”, explica Marcelo Girotti, presidente de Impsat, “uno comienza a analizar tres ejes: más clientes, más productos o más geografías. En ese momento, no había posibilidades de captar otro tipo de cliente que no fuera el corporativo; instalar una antena satelital en cada casa no era factible. Se podría haber cambiado el producto por lo que es hoy cobre o fibra óptica pero era muy costoso. Entonces quedaba empezar a ver otras geografías. Con el mismo tipo de producto, el satelital, y con el mismo segmento de clientes, el corporativo.”
    La regionalización comenzó con la apertura de Impsat Colombia, un país con similar desarrollo de infraestructura y en el cual el grupo Pescarmona –que en aquel entonces era accionista de Impsat– tenía amplia experiencia. Se eligió una forma de expansión que priorizara lo local; en lugar de abrir una oficina de representación o una subsidiaria, se fundó una empresa con capitales de Impsat Argentina y de algunos de sus socios, sumados a capitales de socios colombianos. Desde la Argentina se prestaban servicios de desarrollo corporativo, sobre todo en la fase inicial, y luego Impsat Colombia tenía autonomía para actuar de la mejor forma para su mercado, siempre compartiendo la misma visión y misión.

    Red latinoamericana de comunicaciones de Impsat


    Este fue el modelo que adoptó Impsat para posteriormente abrir operaciones similares en Venezuela, Ecuador, México, Brasil y Estados Unidos. La estructura se mantuvo intacta hasta fin de la década de los años 90 cuando el terremoto de Internet sacudió todas las prácticas habituales en los sectores tecnológicos. La euforia disparó las acciones tecnológicas y no había inversor que no quisiera una tajada. El capital abundaba y se obtenía con facilidad. Impsat, con ya casi una década de trayectoria en telecomunicaciones y una red regional montada y operando, era candidata ideal. La oportunidad era única para obtener el tipo de dinero que se requería para expandir y mejorar la red de fibra óptica y consolidar la posición en América latina.
    Fue así como devino la segunda etapa en la expansión geográfica de Impsat. Rápidamente se creó una empresa holding en Delaware (EE.UU.), se canjearon las acciones de cada una de las empresas locales por acciones de la firma holding, e Impsat Fibre Networks, Inc. emergió del proceso como corporación multinacional con sede en Estados Unidos, con management centralizado en Buenos Aires y ocho subsidiarias en América latina.
    En los primeros meses de 2000, lanzó un IPO (Initial Public Offering) en Nasdaq con lo cual recaudó US$ 243 millones. Pero el ambicioso plan requería más municiones y poco tiempo después la empresa emitió US$ 300 millones en bonos de alto rendimiento. La empresa también había cerrado previamente “vendor financing” con Nortel Networks por equipamiento por valor de US$300 millones. Armado con más de US$ 800 millones, el nuevo Impsat, más poderoso, continuó invirtiendo en infraestructura sin cambiar de foco ni malgastar el dinero.

    Los riesgos posibles
    En el capítulo de riesgos que todo prospecto de IPO debe incluir, se destacan varios traspiés que podrían ocurrir para trabar los planes de Impsat, entre ellos: “Economic and Political Conditions in Latin America pose numerous risks to our operations”. Bajo este título se explica que todos los ingresos entre 1998 y 1999 provinieron de América latina, casi la mitad de la Argentina, y que las condiciones en el continente eran inestables e impredecibles. En particular se menciona para el caso de la Argentina que nada garantiza que “las autoridades monetarias de la Argentina continúen sosteniendo la actual tasa de cambio dólar/ peso”.
    Los riesgos no eran inventados como se comprobó en enero de 2002, cuando se eliminó por decreto la convertibilidad que fijaba la paridad peso/dólar en 1:1. La Argentina entró en crisis; también Brasil devaluó, y las economías de América latina se terminaron de enfriar junto con todos los mercados emergentes. Impsat percibía sus ingresos en pesos argentinos, reales y demás monedas latinoamericanas… y tenía sus deudas en dólares. Peor aún, estaba sujeta a regulaciones estadounidenses, donde no había ni perdones ni quitas. La empresa entró entonces en Chapter 11, el proceso de reorganización dentro del código de bancarrota en Estados Unidos.
    Impsat logró salir de la crisis y en ningún momento de su historia que ya tiene 15 años tuvo EBITDA (ingresos antes de intereses, impuestos y amortizaciones) negativo. En 2005 el EBITDA alcanzó un total de US$ 52,1 millones, lo que representa 20,5% de los ingresos netos que ascendieron ese año a US$ 254 millones. Los resultados del primer trimestre de 2006 muestran la tendencia a seguir creciendo con un aumento de los ingresos netos por noveno trimestre consecutivo, siendo la variación de 2006 con respecto a 2005 de 14,5%.
    Es que la coyuntura no pudo derribar los “fundamentals” de una empresa que primero aprovechó un agujero en el mercado y ofreció una solución que Girotti compara con una “bebida fresca en el medio del desierto”; reaccionó rápido cuando su éxito se evidenció, utilizando su know-how para replicar el modelo en otras geografías; se expandió orgánicamente invirtiendo fuertemente en crear una infraestructura de comunicaciones regional; supo aprovechar el exceso de capital mundial a su favor y se mantuvo concentrada en su negocio a lo largo de todos los cambios que sufrieron la industria y los países en los que actúa.
    Impsat como caso de regionalización tiene dos caras; la primera es su propia regionalización, la segunda es su rol de facilitador de la regionalización de sus clientes. “Nuestra misión como empresa latinoamericana es ayudar a conectar las empresas de la región entre sí”, cuenta Girotti. “Son muchos los casos de empresas que se han expandido con nuestra ayuda, por ejemplo, para pasar de tener proveedores locales a tener proveedores fuera del país, pero integrados a sus sistemas; para montar centros de cómputos centralizados donde se procesan los datos de toda la región, o también empresas que aprovechan nuestra infraestructura y montan operaciones donde nosotros tenemos nodos, como es el caso de las petroleras. Las comunicaciones unen a la gente y se ve cada vez más claro el bloque latinoamericano.” M

    Hora de renovar la biblioteca de Globalización
    Los mejores libros de lo que va de la década

    The End of Poverty: Economic Possibilities for Our Time, por Jeffrey D. Sachs (Penguin Press, 2005)
    Resumen
    “El economista más famoso del mundo”, según la revista Time, ha publicado un plan para erradicar la pobreza. Ya en los años ’80, Jeffrey Sachs recetaba terapias de shock para economías moribundas. Ahora, desde la titularidad del Earth Institute de la Universidad de Columbia, sistematiza una solución basada en la premisa de que “cuando están presentes las condiciones básicas de infraestructura (calles, energía y puertos) y el capital humano (salud y educación), los mercados son poderosas locomotoras de transformación”. Incita a los países e individuos más ricos a ayudar a las economías marginales a subirse a la “escalera del desarrollo” y ponerlos de esa forma nuevamente en el tablero global.

    The Fortune at the Bottom of the Pyramid: Eradicating Poverty Through Profits, por C.K. Prahalad (Wharton School Publishing, 2005)
    Resumen
    Prahalad revela que el mercado de mayor crecimiento mundial se encuentra en el lugar menos esperado: la base de la pirámide. Los pobres del mundo, en su conjunto, tienen un enorme potencial emprendedor así como inmenso poder de compra. Propone a las empresas no desaprovechar la oportunidad de destinar recursos para abastecer este mercado, ayudando a los más carenciados a la vez que generando una buena ganancia. Ilustra con casos reales.

    Capitalism at the Crossroads: The Unlimited Business Opportunities in Solving the World’s Most Difficult Problems, por Stuart L. Hart (Wharton School Publishing, 2005).
    Resumen
    El capitalismo global tiene problemas: terrorismo internacional, depredación del medio ambiente y creciente oposición a las exclusiones que genera. Las empresas están frente a la disyuntiva de cómo hacer crecer sus ganancias. Ambos temas están íntimamente relacionados afirma Stuart Hart, siguiendo los pasos de Prahalad. Asi como también sus soluciones. Las empresas deben abandonar sus “tecnologías disruptivas” y entender las oportunidades de invertir en países más pobres donde con poco esfuerzo se dispara la productividad.

    The World Is Flat: A Brief History of the Twenty-First Century, por Thomas L. Friedman (Farrar, Straus and Giroux, 2005).
    Resumen
    El premiado columnista de The New York Times ha producido una excelente fotografía de lo que el llama la Globalización 3.0. Hasta 1800 se vivió la Globalización 1.0, motorizada por los estados; hasta 2000 estuvieron las corporaciones multinacionales al frente; a partir de 2000 llegó el turno de los individuos. Con los entrepreneurs y los intrapreneurs como eje, Friedman explica y promueve conceptos como “convergencia triple”, outsourcing, insourcing y la cadena global de proveedores.

    George Soros on Globalization, por George Soros (Public Affairs, 2002).
    Resumen
    Lo interesante de este libro es que está escrito por uno de los actores que más provecho han sacado de la globalización y que a pesar de eso no hace caso omiso a las críticas del modelo. Cree que el problema es que la globalización todavía debe extenderse más aún y se queja de que “aunque los mercados se han vuelto globales, las políticas siguen enraizadas en la soberanía de los estados”. Propone fortalecer las instituciones internacionales existentes y crear nuevas “dedicadas al cumplimento de objetivos sociales, como la reducción de la pobreza y la provisión de servicios públicos a escala global.”

    Globalization and its discontents, por Joseph E. Stiglitz (W.W. Norton & Company, 2002)
    Resumen
    El premio Nobel de economía alerta a sus lectores de que la mayoría de las llamadas “economías en desarrollo” no se están desarrollando. Muy crítico del FMI por su “fundamentalismo de mercado” y soluciones estándar para cualquier tipo de economía, Stiglitz ofrece un modelo de rigor analítico sobre el proceso de asistencia a países que enfrentan el desafío de la transformación económica.

     

    Mercados idiomáticos

    El castellano es el cuarto idioma más hablado del mundo después del chino mandarín, el inglés y el hindú, con 425 millones de personas que lo manejan como primera o segunda lengua (Almanaque Mundial, 2005). Este dato, sumado a la facilidad, rapidez y bajo costos de las comunicaciones, hacen del conjunto de comunidades hispanoparlantes un mercado global pleno de oportunidades.
    La posibilidad de concebir o adaptar productos y servicios para mercados idiomáticos se vuelve especialmente atractiva para sectores en los cuales el idioma es el centro de la prestación, por ejemplo, entretenimiento y editorial. Cada empresa que se dirige a este mercado, deberá resolver cómo sortea las barreras de las diferencias culturales y si usa la paleta de palabras y expresiones local o el llamado “español neutro” que pretende establecer Telemundo, el segundo canal castellano más grande de Estados Unidos.
    Un caso interesante de adaptación de un producto de entretenimiento para América latina es el de Amas de Casa Desesperadas. La exitosa serie estadounidense de ABC, Desperate Housewives, ya se exporta en su formato original en inglés a más de 200 territorios, incluyendo los países de Sudamérica donde es vista por 13 millones de personas por el canal pago Sony. La serie será adaptada para el mercado latino en manos de Buena Vista Internacional (subsidiaria de Walt Disney Co.) que posee los derechos de distribución, y la productora argentina Pol-ka. Lo curioso es que se realizarán cuatro versiones, una para cada uno de los siguientes países: Brasil, la Argentina, Ecuador y Colombia; cada una con elenco propio, ajustes de guión y condimentos locales.
    El guión general de la serie, que tiene como protagonistas a cuatro mujeres vecinas en un barrio de gente próspera, primero sufrió pequeñas adaptaciones de tono general para América latina donde, por ejemplo, no es creíble que un plomero sea vecino de las protagonistas ni que la gente se aparezca en un funeral con tortas y masitas. Cada versión luego tiene un segundo nivel de ajustes, para el país, a cargo de Marcos Carnivale, director de Elsa & Fred y autor de Padre Coraje.
    La producción ya está en marcha en la calle Manzanares de la Ciudad de Buenos Aires donde se reproducirá el vecindario de Westeria Lane, en lo que promete ser un innovador modelo de globalización customizada.

    Ranking de comunidades hispano-parlantes
    1. México, 106 millones
    2. Colombia, 45 millones
    3. España, 43 millones
    4. Argentina, 39 millones
    5. Estados Unidos, 31 millones