viernes, 3 de abril de 2026

    ¿Podrá Google con Microsoft?


    En los escasos siete años de vida que tiene la compañía fundada por Larry Page y Sergey Brin logró lo que nadie pudo desde que comenzó la era virtual: la gente tomó el nombre de su marca y lo convirtió en verbo genérico; así, para mucha gente googlear ya es sinónimo de buscar e investigar. El otro gran logro sobre todo por tratarse de una empresa tan joven — es haberse convertido en el cuco que con su avance implacable asusta al gigante indiscutido desde hace años: Microsoft. Porque además de convertirse en la puerta de entrada a Internet para muchos usuarios, Google desarrolló aplicaciones de escritorio (barra de herramientas, desktop), g-mail y Google Earth. Desde que comenzó la flotación sus acciones no dejaron de subir y los observadores del negocio se preguntan cuál será el siguiente as que pueda tener escondido en la manga. El tema Google versus Microsoft fue objeto de discusión en un encuentro entre especialistas de la Universidad de Wharton.



    Final inconcluso



    El grupo de académicos que sigue de cerca los temas tecnológicos, estima que aunque Google tiene a todos sus competidores sobre ascuas, es Microsoft el que lo ve con verdadera alarma pues el recién llegado podría quitarle control sobre la plataforma para el desarrollo de aplicaciones de software de próxima generación. Amenaza sí, dicen otros, pero de ahí a ganarle a Microsoft hay un largo trecho. Habrá que esperar para ver el final de esta obra.


    De cualquier modo, es evidente que hay preocupación en Microsoft. No hace mucho anunció una profunda reorganización destinada a simplificar la enorme burocracia de su organización. Según interpretan algunos expertos, la movida es una respuesta directa a la incursiones de competidores (en especial Google) en territorio que Microsoft considera suyo. A principios de octubre Google y Sun Microsystems anunciaron una alianza. Muchos ven el acuerdo como un ataque a Microsoft porque la alianza implica que la barra de herramientas Google será un componente estándar del software que recibirán los usuarios cuando bajen el software Java, de Sun.


    Pero a Gates le preocupa mucho más otra cosa, dice Kendall Whitehouse, director de informática de Wharton. El éxito de Microsoft se debió, en gran medida, a que hace 20 años él advirtió que el poder sobre las PC se lograba controlando el sistema operativo. Y allí encontró la clave de su dominio.


    El dominio de Windows significa que un desarrollador de una aplicación de software debe entregar un producto para ese entorno, usar las capacidades de programación que les brinda Windows y también su interfaz de programación. Pero ahora mucha gente cree que la plataforma central que hoy es Windows podría ser llevada a otro nivel, que se podría establecer una plataforma basada en la web que corra sobre el navegador y esté escrita en el lenguaje del navegador y no en el lenguaje del sistema operativo.


    “Ese fue el sueño de Marc Andreessen, co-fundador de Netscape Communications, y de muchos otros a mediados de los 90, cuando Andreessen anunciaba que la web volvería irrelevantes a los sistemas operativos de las computadoras, explica Whitehouse. Por eso fue que Microsoft reaccionó tan agresivamente a la amenaza del Netscape hasta aplastarlo y terminar con su intento de establecer una nueva plataforma en la web.



    El peligro de la plataforma web



    Whitehouse explica que Google, justamente, ofrece productos y servicios que corren sobre una plataforma web. Ante el peligro, Microsoft anunció productos que competirán con los de Adobe (desarrollador del formato de documentos PDF) y Macromedia ( desarrollador de Flash y Shockwave para video y animación), que acaban de anunciar una fusión. Es lógico que Microsoft se preocupe, dice Whitehouse. Los formatos PDF y Flash podrían surgir como una nueva plataforma para desarrollo de aplicaciones web.


    Pero lo más importante, concluye Whitehouse, es que todas esas aplicaciones están escritas en el navegador web. Funcionan con Windows, Mac y también con Linux. Todavía el sistema operativo es necesario, pero ya no importa cuál. Con el tiempo el sistema operativo se va a convertir en un producto indiferenciado, y eso es muy mala noticia para Microsoft. Thomas Y. Lee, también profesor de informática, coincide y cree, por todo eso, lo que está en peligro es el modelo de negocios de Microsoft.


    Kevin Werbach, profesor de estudios legales, afirma que los temas competitivos que afronta Microsoft van más allá de Google. A determinado nivel, cualquier empresa de software y de Internet exitosa constituye una amenaza para Microsoft, que está en una posición dominante y exclusiva en el ecosistema computacional. Todo lo que atraiga usuarios es un peligro. Según él, la compañía ocupa una posición poderosa porque el sistema operativo de PC está en el centro de la experiencia de la mayoría de los usuarios. A medida que Internet se vuelva una parte cada vez más importante de la experiencia computacional, las redes por ejemplo, desafiarán a Windows y a programas de software como Office. “Google no impide a nadie el uso de cualquier sistema operativo en una PC, pero si la funcionalidad con que se manejan los usuarios está impulsada por una experiencia Google en lugar de algo controlado por Microsoft, eso alarma a Gates.”



    Un negocio maduro



    “El gran desafío para Microsoft es la ley de los grandes números, dice Werbach. Es evidente que la empresa no puede seguir creciendo como lo hacía antes. El negocio ha llegado a su madurez. En el mundo desarrollado prácticamente todos tienen una computadora. De manera que para seguir creciendo tendrá que encontrar nuevas formas de expandir su mercado. Por eso quiere incursionar en juegos, mercados inalámbricos y software comercial. En la medida en que Google se convierta en un jugador dominante en el mercado de Internet, le bloquea una oportunidad de expansión.”


    Pero Microsoft no llegó a la posición que ocupa dando la espalda a la adversidad. Ninguno de sus ejecutivos está dormido sobre sus laureles. Reconocen el potencial de las búsquedas, de la publicidad en la web y en el conocimiento del consumidor. Con todo eso en mente, la empresa reorganiza sus filas para atacar a la competencia. Y lo cierto es que hay mucha gente contenta con Microsoft y sus productos.


    Para el profesor de marketing Peter Fader, Google implica una amenaza más en la larga historia de competidores que le salieron a Microsoft. La historia se repite. Cada vez que aparece un contrincante la gente dice esta vez le van a dar un piñón a Microsoft y lo van a dejar fuera de la cancha. Pero no hay razones para creer que esta vez vaya a reaccionar en forma diferente. Microsoft se las ha visto con toda una variedad de competidores y les ha ganado a todos. Lo único que tiene que hacer es averiguar cómo replicar las características de los productos de sus competidores. Y aunque sus productos no sean necesariamente mejores, eso será suficiente, afirma Fader convencido.


    Whitehouse sugiere que Microsoft podría tener que cambiar su filosofía si realmente quiere competir con Google. Recursos tiene, experiencia en reconversión también. Esto último lo vimos cuando se enfrentó con Netscape en la guerra de los navegadores a finales de los ´90. Pero, salvo cuando se produce una amenaza masiva a la web (que fue lo que ocurrió con el Netscape a finales de los 90) Bill Gates parece preferir replegarse y concentrarse en innovar con su sistema operativo y aplicaciones desktop. Así, en los últimos años vimos cómo se esforzó en desarrollar Vista (el tan esperado sistema operativo cuyo nombre en código fue Longhorn, que según el programa interno debe reemplazar el Windows XP en 2006), pero lleva años sin hacer grandes mejoras a su Internet Explorer.