Por Javier Rodríguez Petersen
La actual matriz energética está basada en la explotación petrolera y gasífera, pero el hecho generalmente admitido de que quedan según los optimistas- entre 30 y 40 años de reservas, un pico de producción que podría alcanzarse entre 2008 y 2020 y una demanda en alza a partir, particularmente, del crecimiento de China e India, generan precios altos y una creciente incertidumbre sobre cuándo cambiará el paradigma.
Los analistas más experimentados discrepan con esta visión: admiten que ya se ha llegado al punto de culminación de la extracción de petróleo, y que ha comenzado una rápida decadencia, con yacimientos que producen menos y sin que se detecten nuevas reservas (ver Mercado de septiembre pasado, página 36). En la Argentina, se acepta que en tres años habrá que importar parte del petróleo que se requiere para el consumo interno.
Con el Protocolo de Kyoto -al que adhirieron decenas de países aunque no Estados Unidos, responsable de una cuarta parte del total de gases de efecto invernadero-, las medidas para reducir las emisiones de carbono, una de las principales causas del calentamiento global, comenzarán a ser obligatorias desde 2012 y las empresas que no demuestren una disminución deberán comprar bonos de otras firmas en el mercado bursátil o adquirir certificados de proyectos limpios.
Estos dos hechos impulsaron las investigaciones para buscar energías limpias y renovables, que permitan recortar las emisiones contaminantes y reducir el efecto invernadero. Actualmente su uso masivo se ve limitado por su alto costo derivado, sobre todo, de las elevadas tarifas de transferencia de tecnología.
Recursos renovables
Dependiendo del recurso que utilizan, las energías alternativas tienen distintos costos de instalación y generación, así como distinta capacidad que determina en qué se utilizan.
La energía hidráulica resulta del aprovechamiento del desplazamiento del agua. Más allá de las grandes represas, también es utilizada en pequeños emprendimientos de hasta 15.000 KW que tienen un costo de instalación de entre US$ 1.500 y 3.500 por KW y de generación de entre US$ 0,05 y 0,06 por KWh. Sus características permiten usarla tanto en el sistema convencional abasteciendo a la red pública en grandes sistemas interconectados como en sistemas híbridos que aportan a pequeñas redes aisladas o en emprendimientos dispersos.
La biomasa se basa en la posibilidad de obtener combustibles sólidos, líquidos o gaseosos a partir de materia orgánica y la fotosíntesis vegetal. Tiene una escala típica de hasta 100.000 KW y un costo de instalación de entre US$ 900 y 2.900 por KW y de generación de US$ 0,03 a 0,085 por KWh. Se utiliza tanto en redes convencionales como en sistemas híbridos. Un ejemplo del uso de este tipo de energía es el que hacen algunos grandes tambos que aprovechan los desechos del ganado.
La energía geotérmica se obtiene del calor interior de la tierra, que se transforma en energía eléctrica o calor. Su escala típica es muy amplia y va de 10.000 a 50.000 KW, su costo de instalación varía entre US$ 1.200 y 1.800 y el de generación va desde US$ 0,045 a 0,085 por KWh. Se utiliza tanto en el sistema convencional como en aprovechamientos híbridos.
La energía marina es la obtenida del movimiento de agua en la superficie de los océanos, ya sea por la fuerza de la marea o por la acción de las olas. La mareomotriz puede generar entre US$ 400 y 240.000 KW, con un costo de instalación menor a 3.500 por KW y de generación menor a US$ 0,06 por KWh; se usa en el sistema convencional y en sistemas híbridos. La energía marina u oceánica de las olas tiene una escala típica de entre 500 y 750 KW y se usa en aprovechamientos dispersos.
La fuerzas del viento
La energía eólica convierte la energía cinética del viento en eléctrica o mecánica. Tiene una escala típica de capacidad de generación que va de 600 y 3.000 KW. Por sus características se utiliza tanto en la red convencional como en sistemas híbridos y de manera dispersa abasteciendo pequeños consumos rurales no servidos por redes convencionales.
Utilizan aerogeneradores de eje vertical u horizontal compuestos por un eje, entre una y tres palas accionadas por el viento y un generador que se mueve por arrastre del rotor. Para generar energía necesitan vientos de por lo menos 15 km/h, alcanzan su máxima potencia con vientos de entre 40 y 55 km/h y, para evitar su deterioro, es necesario sacarlos de servicio cuando superan los 90 km/h.
Tiene como ventajas ser una fuente inagotable, no contaminante y de libre acceso que se puede aprovechar según las necesidades del momento con bajo costo de mantenimiento y una vida útil de más de 20 años. Además permite acceder a los denominados bonos verdes por ser sustitutiva en emisión de gases de carbono (Protocolo de Kyoto).
Como desventajas están el hecho de su dispersión, su falta de continuidad y un elevado costo de instalación de entre US$ 800 y 1.200 por KW, aunque su costo de generación es relativamente bajo frente a otras energías, de entre US$ 0,045 y 0,065 por KWh.

El astro rey
La energía solar aprovecha la radiación recibida por la tierra y la convierte en calor o electricidad. Puede ser fotovoltaica o térmica.
La primera convierte la radiación solar directamente en electricidad a través de celdas fotovoltaicas que producen la conversión y están conectadas entre sí en placas que generan electricidad en corriente continua, un regulador de carga, baterías que almacenan la energía generada y un ondulador o inversor que la transforman a corriente alterna. Los sistemas conectados a la red no necesitan acumuladores y reguladores de carga.
Tiene una escala típica de 0,05 KW a 10 KW, un costo de instalación de US$ 7.000 a 35.000 por KW y un costo de generación de US$ 0,20 a 1 por KWh. Su escasa capacidad de generación y su alto costo por KW limitan su uso casi exclusivamente de manera dispersa: en sistemas de comunicación de lugares alejados, señalización de rutas, carteles publicitarios, puestos de control de gasoductos, explotaciones rurales alejadas, sistemas de bombeo y electrificación de alambrados.
La energía solar térmica convierte la energía radiativa en calor. Hay sistemas de alta temperatura (mayor a 300ºC) para usos térmicos o producción de electricidad, de mediana temperatura (entre 100ºC y 300ºC) y de baja temperatura (hasta 100ºC) que se usan principalmente en la obtención de agua caliente para uso sanitario o calefacción. Sus características lo hacen ideal para zonas de difícil acceso a las redes eléctricas.

Argentina
La Iniciativa Latinoamericana y Caribeña para el Desarrollo Sostenible estipula una meta mínima de 10% de participación de las fuentes renovables en las matrices energéticas para 2010. En Argentina la tendencia es de muy lento incremento (de alrededor de 9% en 1992 a cerca de 10% en 2002) y la mayor incidencia corresponde a la energía hidráulica. El Nuevo Banco Bisel prevé financiar proyectos productivos que den origen a certificados de reducción de emisiones de carbonos, que comprenden un mercado internacional de unos US$ 3.000 millones.
Argentina presenta aspectos favorables para el desarrollo de energías alternativas, con vientos fuertes y constantes en la Patagonia, grandes extensiones aptas para instalar parques eólicos, condiciones favorables a la biomasa, ríos caudalosos y cadenas montañosas jóvenes y con actividad sísmica y volcánica aprovechables como recurso geotérmico.
La energía solar tiene hoy una participación muy escasa en la matriz energética, con una capacidad instalada conectada a la red que pasó de 25 KW en 1998 a 26 KW desde 2001 (se mantiene ahí) y una generación que fue desde 20 MWh en 1998 a 70 MWh el año pasado.
Distinta es la situación de la energía eólica, en la que la Patagonia ubica al país como uno de los de mayor potencial. La capacidad instalada pasó de unos 1.000 KW en 1994 a casi 70.000 KW el año pasado, mientras que la generación pasó de unos 1.000 MWh en 1994 a más de 70.000 MWh en 2004. Hay parques eólicos en Chubut, Buenos Aires, La Pampa, Santa Cruz y Neuquén.
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