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partir de la guerra de precios protagonizada por CTI Móvil y Movistar,
el mercado móvil argentino superó los 14,4 millones de líneas
en marzo de este año. De hecho, junto a Personal, los tres operadores
coinciden en estimar que, para fines de 2005, alcanzarán una teledensidad
de 50% (es decir que, aproximadamente, 50 de cada 100 argentinos contarían
con un celular), un total de 20 millones de usuarios, siempre y cuando
se mantenga el actual crecimiento: 500.000 nuevas líneas por mes.
Pero ese crecimiento se apoya en los subsidios a los teléfonos,
metodología mediante la cual CTI, Movistar y Personal aportan recursos
propios para reducir el precio de los aparatos al consumidor final. Esa
práctica se orienta, principalmente, a la captación de usuarios
de tarjetas prepagas, el segmento compuesto por la población de
menor poder adquisitivo y que representa más de 70% del mercado
móvil total. Una estrategia que trimestre a trimestre repercute
negativamente en las finanzas de los operadores y amenaza la rentabilidad
del negocio a largo plazo.

Federico Rava. Creación de valor.
Sobre ese
escenario disertaron los máximos responsables de los operadores
celulares argentinos durante “La Revolución Móvil
2005”, el encuentro organizado por Grupo Convergencia en Buenos
Aires los días 25 y 26 de abril, y que contó en total con
cerca de 1.000 asistentes, 30 oradores y 18 expositores. Como hecho sobresaliente,
el encuentro logró reunir a los tres máximos responsables
de las empresas móviles: Guglielmo Noya, director general de Personal;
Federico Rava, CEO de Movistar; y Carlos Zenteno, presidente de CTI.
La inauguración estuvo a cargo Germán Rodríguez,
CEO de Grupo Convergencia, quien marcó como desafío para
la industria celular “el aprovechamiento del potencial de expansión
con miras a 2006, para achicar la brecha tecnológica por medio
de la banda ancha móvil”. Además, durante el encuentro,
participaron las empresas más importantes del sector, que presentaron
nuevos terminales, aplicaciones y show wireless destinados a exhibir novedosos
servicios de conexiones inalámbricas.
Críticas
al modelo
Sin embargo, la agenda estuvo signada por la crítica del secretario
de Comunicaciones, Guillermo Moreno, al modelo de subsidios que, a juzgar
por las exposiciones de los CEO de telefonía móvil, continuará
como el motor de expansión del mercado en el mediano plazo. Si
bien este modelo de negocios permitió el crecimiento de CTI, Movistar
y Personal en la disputa por conquistar una mayor porción de mercado,
se espera que estas empresas abandonen en el mediano plazo la búsqueda
masiva de clientes en pos de mejorar sus márgenes de Ebitda (ingresos
antes de impuestos, depreciaciones y amortizaciones).
En ese sentido, durante el primer día del encuentro, Personal fue
el primero en sugerir la necesidad de, a partir de una decisión
conjunta, poner fin a esa política comercial. Guglielmo Noya, director
general del operador de Telecom, enfatizó que las estrategias basadas
en el subsidio de terminales son perjudiciales para la industria debido
a que “son correctas en términos de eficacia, pero en el
largo plazo no contribuyen a generar valor”. “El usuario perdió
la noción de lo que cuesta un terminal por los altos subsidios
que se aplican”, agregó. Asimismo, el directivo aclaró
que Personal “no crecerá a cualquier costo, sólo vamos
a hacerlo en donde valga la pena”.

Carlos Zenteno. Inversión en un
nuevo cliente.
Siguiendo esa línea, Carlos Zenteno, director general de CTI (propiedad
del holding mexicano América Móvil), consideró: “Se
perdió la perspectiva de lo que se invierte en la captación
de nuevos clientes”. Aunque se preocupó en aclarar: “CTI
vino para ser protagonista y seguiremos con nuestra estrategia enfocada
en el crecimiento”. Una postura similar expresó Federico
Rava, CEO de Movistar (filial de la española Telefónica
Móviles), al afirmar: “Todos sabemos que la sustentabilidad
de un operador no depende del subsidio que se aplica a un teléfono
sino de la creación de valor y de una marca que se convierta en
paradigma”. En sintonía con la argumentación de Zenteno,
el máximo ejecutivo de Movistar aclaró: “Si para ampliar
el market share hay que aplicar subsidios, lo seguiremos haciendo”.
Las estrategias de crecimiento basadas en el subsidio de terminales fue
duramente cuestionada por Guillermo Moreno, en su intervención
durante la segunda jornada de “La Revolución Móvil
2005”. El titular de Comunicaciones –invitado a disertar junto
con Antonio Roncoroni, presidente de Fecosur, sobre la inclusión
de Comarcoop como cuarto operador móvil nacional (ver recuadro)–
se manifestó decepcionado por la temática de debate sostenida
por los directivos de las compañías celulares el día
anterior.
Para el funcionario, el error de los operadores se basa en que “no
se puede debatir acerca de la generación de valor en términos
microecónomicos”. Además, consideró que esa
discusión está “desfasada de la discusión acerca
de un modelo de desarrollo”. Moreno argumentó que el crecimiento
registrado el año pasado en la cantidad de teléfonos móviles
“fue aprovechado por Brasil y México (los principales exportadores
de teléfonos móviles al mercado argentino), mientras que
en la Argentina sólo se puso presión a la balanza comercial
y se debatió sobre si los celulares deben ser considerados bienes
de capital o no”.
En su ponencia, Moreno consideró las estrategias de los operadores
como un reflejo de que “existe un desfasaje entre los intereses
empresariales y los de la Nación” al centrar el debate en
los subsidios (“un tema antiético con el nivel de desocupación
que existe en la Argentina”). El Secretario insistió en que
el papel de las compañías celulares es generar nichos de
demanda para expandir el mercado de los fabricantes locales, y agregó:
“no digo que se invente el celular argentino, pero sí que
se fomente el desarrollo de ciertos componentes para generar localmente
una masa crítica y, luego, insertarse en el mercado global”.
Lo que viene
En cuanto a la perspectiva de migración tecnológica hacia
servicios de mayor valor agregado (video, banda ancha móvil, entre
otros), los directivos de las empresas móviles coincidieron en
que, por el grado de madurez del mercado, es un ejercicio futurista plantear
la incorporación de redes de Tercera Generación en el país.
En esa línea de análisis, Rava explicó que haría
falta más espectro para administrar servicios de alto valor agregado
y terminales que permitan utilizar esas aplicaciones. Sin embargo, Zenteno
planteó que actualmente hay fabricantes desarrollando equipos de
Tercera Generación que pueden operar sobre las bandas actuales.
Pero a su posible utilización antepuso posibles obstáculos
regulatorios. Otro de los temas abordados fue la convergencia de servicios
fijos y móviles, ya que tanto Movistar, CTI y Personal tienen empresas
fijas “hermanas” en el país: Telefónica Telmex
y Telecom, respectivamente. Noya recordó que en el mercado europeo,
Telecom Italia, accionista operador de Telecom Argentina, se encuentra
en proceso de integración operativa con Telecom Italia Mobile.
“Creemos que una aproximación integrada al mercado será
un diferencial competitivo de peso. Nosotros ya lo estamos implementando
en Italia y es una ventaja, aunque es un cambio cultural muy fuerte; la
visión del mercado de un operador fijo es muy distinta a la de
un móvil”, indicó.
Por su parte, Rava señaló que, actualmente, los clientes
exigen en su experiencia de uso de Internet que se eliminen las barreras
que diferencian al mundo fijo del móvil. Hizo alusión a
los estándares inalámbricos Wi-Fi y Wi-Max como las herramientas
que pueden facilitar ese proceso. En contraposición con sus colegas,
Zenteno hizo hincapié en los posibles problemas regulatorios para
dar el salto convergente, ya que –según argumentó–
el actual sistema de licencias de la Argentina dificultaría el
lanzamiento de ofertas combinadas entre dos compañías diferentes.
Guglielmo
Noya. Crecer donde valga la pena.
El
cuarto operador
Durante el IV
Megaevento Cooperativo y Mutual, realizado en Villa Gesell entre
del 21 al 23 de abril, se presentó Comunicaciones Argentinas
Cooperativas (Comarcoop), el operador nacional fijo-móvil
integrado por los miembros de Federación de Cooperativas
de Telecomunicaciones (Fecotel) y Federación de Cooperativas
Telefónicas de la Zona Sur (Fecosur). Serán los propios
cooperativistas quienes aportarán los US$100 millones estipulados
para llevar a cabo el proyecto, que generará unos 3.000 empleos
y cuenta con el apoyo del Gobierno.
Comarcoop estará conformada en partes iguales por Fecotel
y Fecosur, con una participación de 35% cada una, mientras
el restante 30% pertenecerá a la Alianza Cooperativa Internacional
(ACI). La empresa operará sobre el espectro que la ex Unifón
debe devolver al Estado luego de su fusión con Movicom en
la nueva Movistar.
Uno de los objetivos de la iniciativa será fomentar nichos
de la industria nacional. Con ese objetivo, los cooperativistas
firmaron un acuerdo con el fabricante chino Huawei y el Ejército
argentino para instalar una planta de equipos CDMA 450 en la localidad
de City Bell, perteneciente al partido de La Plata.
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