viernes, 3 de abril de 2026

    Crecer y desmontar los subsidios es el gran tema en telefonía celular

    A
    partir de la guerra de precios protagonizada por CTI Móvil y Movistar,
    el mercado móvil argentino superó los 14,4 millones de líneas
    en marzo de este año. De hecho, junto a Personal, los tres operadores
    coinciden en estimar que, para fines de 2005, alcanzarán una teledensidad
    de 50% (es decir que, aproximadamente, 50 de cada 100 argentinos contarían
    con un celular), un total de 20 millones de usuarios, siempre y cuando
    se mantenga el actual crecimiento: 500.000 nuevas líneas por mes.

    Pero ese crecimiento se apoya en los subsidios a los teléfonos,
    metodología mediante la cual CTI, Movistar y Personal aportan recursos
    propios para reducir el precio de los aparatos al consumidor final. Esa
    práctica se orienta, principalmente, a la captación de usuarios
    de tarjetas prepagas, el segmento compuesto por la población de
    menor poder adquisitivo y que representa más de 70% del mercado
    móvil total. Una estrategia que trimestre a trimestre repercute
    negativamente en las finanzas de los operadores y amenaza la rentabilidad
    del negocio a largo plazo.


    Federico Rava. Creación de valor.

    Sobre ese
    escenario disertaron los máximos responsables de los operadores
    celulares argentinos durante “La Revolución Móvil
    2005”, el encuentro organizado por Grupo Convergencia en Buenos
    Aires los días 25 y 26 de abril, y que contó en total con
    cerca de 1.000 asistentes, 30 oradores y 18 expositores. Como hecho sobresaliente,
    el encuentro logró reunir a los tres máximos responsables
    de las empresas móviles: Guglielmo Noya, director general de Personal;
    Federico Rava, CEO de Movistar; y Carlos Zenteno, presidente de CTI.
    La inauguración estuvo a cargo Germán Rodríguez,
    CEO de Grupo Convergencia, quien marcó como desafío para
    la industria celular “el aprovechamiento del potencial de expansión
    con miras a 2006, para achicar la brecha tecnológica por medio
    de la banda ancha móvil”. Además, durante el encuentro,
    participaron las empresas más importantes del sector, que presentaron
    nuevos terminales, aplicaciones y show wireless destinados a exhibir novedosos
    servicios de conexiones inalámbricas.

    Críticas
    al modelo

    Sin embargo, la agenda estuvo signada por la crítica del secretario
    de Comunicaciones, Guillermo Moreno, al modelo de subsidios que, a juzgar
    por las exposiciones de los CEO de telefonía móvil, continuará
    como el motor de expansión del mercado en el mediano plazo. Si
    bien este modelo de negocios permitió el crecimiento de CTI, Movistar
    y Personal en la disputa por conquistar una mayor porción de mercado,
    se espera que estas empresas abandonen en el mediano plazo la búsqueda
    masiva de clientes en pos de mejorar sus márgenes de Ebitda (ingresos
    antes de impuestos, depreciaciones y amortizaciones).
    En ese sentido, durante el primer día del encuentro, Personal fue
    el primero en sugerir la necesidad de, a partir de una decisión
    conjunta, poner fin a esa política comercial. Guglielmo Noya, director
    general del operador de Telecom, enfatizó que las estrategias basadas
    en el subsidio de terminales son perjudiciales para la industria debido
    a que “son correctas en términos de eficacia, pero en el
    largo plazo no contribuyen a generar valor”. “El usuario perdió
    la noción de lo que cuesta un terminal por los altos subsidios
    que se aplican”, agregó. Asimismo, el directivo aclaró
    que Personal “no crecerá a cualquier costo, sólo vamos
    a hacerlo en donde valga la pena”.


    Carlos Zenteno. Inversión en un
    nuevo cliente.

    Siguiendo esa línea, Carlos Zenteno, director general de CTI (propiedad
    del holding mexicano América Móvil), consideró: “Se
    perdió la perspectiva de lo que se invierte en la captación
    de nuevos clientes”. Aunque se preocupó en aclarar: “CTI
    vino para ser protagonista y seguiremos con nuestra estrategia enfocada
    en el crecimiento”. Una postura similar expresó Federico
    Rava, CEO de Movistar (filial de la española Telefónica
    Móviles), al afirmar: “Todos sabemos que la sustentabilidad
    de un operador no depende del subsidio que se aplica a un teléfono
    sino de la creación de valor y de una marca que se convierta en
    paradigma”. En sintonía con la argumentación de Zenteno,
    el máximo ejecutivo de Movistar aclaró: “Si para ampliar
    el market share hay que aplicar subsidios, lo seguiremos haciendo”.

    Las estrategias de crecimiento basadas en el subsidio de terminales fue
    duramente cuestionada por Guillermo Moreno, en su intervención
    durante la segunda jornada de “La Revolución Móvil
    2005”. El titular de Comunicaciones –invitado a disertar junto
    con Antonio Roncoroni, presidente de Fecosur, sobre la inclusión
    de Comarcoop como cuarto operador móvil nacional (ver recuadro)–
    se manifestó decepcionado por la temática de debate sostenida
    por los directivos de las compañías celulares el día
    anterior.
    Para el funcionario, el error de los operadores se basa en que “no
    se puede debatir acerca de la generación de valor en términos
    microecónomicos”. Además, consideró que esa
    discusión está “desfasada de la discusión acerca
    de un modelo de desarrollo”. Moreno argumentó que el crecimiento
    registrado el año pasado en la cantidad de teléfonos móviles
    “fue aprovechado por Brasil y México (los principales exportadores
    de teléfonos móviles al mercado argentino), mientras que
    en la Argentina sólo se puso presión a la balanza comercial
    y se debatió sobre si los celulares deben ser considerados bienes
    de capital o no”. 
    En su ponencia, Moreno consideró las estrategias de los operadores
    como un reflejo de que “existe un desfasaje entre los intereses
    empresariales y los de la Nación” al centrar el debate en
    los subsidios (“un tema antiético con el nivel de desocupación
    que existe en la Argentina”). El Secretario insistió en que
    el papel de las compañías celulares es generar nichos de
    demanda para expandir el mercado de los fabricantes locales, y agregó:
    “no digo que se invente el celular argentino, pero sí que
    se fomente el desarrollo de ciertos componentes para generar localmente
    una masa crítica y, luego, insertarse en el mercado global”.

    Lo que viene
    En cuanto a la perspectiva de migración tecnológica hacia
    servicios de mayor valor agregado (video, banda ancha móvil, entre
    otros), los directivos de las empresas móviles coincidieron en
    que, por el grado de madurez del mercado, es un ejercicio futurista plantear
    la incorporación de redes de Tercera Generación en el país.
    En esa línea de análisis, Rava explicó que haría
    falta más espectro para administrar servicios de alto valor agregado
    y terminales que permitan utilizar esas aplicaciones. Sin embargo, Zenteno
    planteó que actualmente hay fabricantes desarrollando equipos de
    Tercera Generación que pueden operar sobre las bandas actuales.
    Pero a su posible utilización antepuso posibles obstáculos
    regulatorios. Otro de los temas abordados fue la convergencia de servicios
    fijos y móviles, ya que tanto Movistar, CTI y Personal tienen empresas
    fijas “hermanas” en el país: Telefónica Telmex
    y Telecom, respectivamente. Noya recordó que en el mercado europeo,
    Telecom Italia, accionista operador de Telecom Argentina, se encuentra
    en proceso de integración operativa con Telecom Italia Mobile.
    “Creemos que una aproximación integrada al mercado será
    un diferencial competitivo de peso. Nosotros ya lo estamos implementando
    en Italia y es una ventaja, aunque es un cambio cultural muy fuerte; la
    visión del mercado de un operador fijo es muy distinta a la de
    un móvil”, indicó.
    Por su parte, Rava señaló que, actualmente, los clientes
    exigen en su experiencia de uso de Internet que se eliminen las barreras
    que diferencian al mundo fijo del móvil. Hizo alusión a
    los estándares inalámbricos Wi-Fi y Wi-Max como las herramientas
    que pueden facilitar ese proceso. En contraposición con sus colegas,
    Zenteno hizo hincapié en los posibles problemas regulatorios para
    dar el salto convergente, ya que –según argumentó–
    el actual sistema de licencias de la Argentina dificultaría el
    lanzamiento de ofertas combinadas entre dos compañías diferentes.

    Guglielmo
    Noya
    . Crecer donde valga
    la pena.

     

    El
    cuarto operador

    Durante el IV
    Megaevento Cooperativo y Mutual, realizado en Villa Gesell entre
    del 21 al 23 de abril, se presentó Comunicaciones Argentinas
    Cooperativas (Comarcoop), el operador nacional fijo-móvil
    integrado por los miembros de Federación de Cooperativas
    de Telecomunicaciones (Fecotel) y Federación de Cooperativas
    Telefónicas de la Zona Sur (Fecosur). Serán los propios
    cooperativistas quienes aportarán los US$100 millones estipulados
    para llevar a cabo el proyecto, que generará unos 3.000 empleos
    y cuenta con el apoyo del Gobierno.
    Comarcoop estará conformada en partes iguales por Fecotel
    y Fecosur, con una participación de 35% cada una, mientras
    el restante 30% pertenecerá a la Alianza Cooperativa Internacional
    (ACI). La empresa operará sobre el espectro que la ex Unifón
    debe devolver al Estado luego de su fusión con Movicom en
    la nueva Movistar.
    Uno de los objetivos de la iniciativa será fomentar nichos
    de la industria nacional. Con ese objetivo, los cooperativistas
    firmaron un acuerdo con el fabricante chino Huawei y el Ejército
    argentino para instalar una planta de equipos CDMA 450 en la localidad
    de City Bell, perteneciente al partido de La Plata.