viernes, 3 de abril de 2026

    Contra la mediocridad

    En
    el reciente congreso de investigadores de mercado realizado por Saimo
    (Sociedad Argentina de Investigadores de Marketing y Opinión Pública),
    se destacó el título de una de las presentaciones: “La
    marcha hacia la mediocridad, un llamado de atención“. El
    conferencista que recurrió a esa convocatoria provocativa es Fred
    John –VP Consumer Intelligence de MasterCard Internacional–,
    quien amerita más de 25 años en el campo de la investigación
    del otro lado del mostrador, como senior o titular de grandes firmas proveedoras.

    Según afirma, su idea refleja lo que viene ocurriendo en el mundo
    en su conjunto –aunque mucho de todo eso todavía no haya
    llegado a la Argentina– y trata de compartir sus pensamientos para
    ayudar a evitar esos errores. “En mi opinión, el descenso
    del nivel de los estándares en la investigación básicamente
    tiene que ver con la concentración de la actividad. Los proveedores
    de investigación de mercado se están convirtiendo en menos
    y menos, comprándose unos a otros. Hay razones externas –la
    presión del entorno– e internas –las urgencias de expansión–,
    y los clientes que reclaman cobertura global pero a la vez quieren pagar
    menos. Así, las firmas de research compran empresas en distintos
    países. Claro, tienen que recuperar su inversión y lo hacen
    reduciendo costos. Pero este negocio es de costo intensivo: las entrevistas
    cuestan dinero, hay que pagar a la gente que va a los focus groups (hacer
    trabajo de campo, cuesta). Al final, tienen que controlar la productividad
    de su propio staff: que los senior se ocupen de conseguir negocios, de
    vender; no más de la investigación: que la hagan otros.
    Los junior pueden hacer lo mecánico pero no ver la ‘gran
    película’, y se cometen errores”.

    Un cóctel letal
    John habla con la contundencia de quien está convencido de lo que
    dice: “Las compañías –no sólo las investigadoras
    de mercado– son manejadas cada vez más por el sector Finanzas,
    que tiene que mantener contentos a los accionistas; no es un sector dedicado
    a la investigación. Y, así, no les pueden dar a sus clientes
    la calidad debida por una cuestión de números. Vienen los
    recortes y se usan modelos, soluciones mecánicas, no ideas. Muchas
    grandes empresas no desean nada sofisticado, apenas lo usual (market share,
    awareness, tracking, etc.). Las hay que quieren hacerlo en 60 países,
    y allí es donde las concentradas se mueven y producen esos informes
    mundanos y confortables. De lo único que tienen que estar seguras
    es de que las máquinas funcionan. Esto a los clientes les sirve
    tácticamente, pero en el largo plazo es perjudicial. Los estudios
    terminan siendo commodities que se compran por el precio o por la marca
    (aunque esto último, ni siquiera), porque las grandes marcas de
    esta actividad desaparecieron absorbidas por los conglomerados. La combinación
    entre la fuerza de la globalización y un grupo de holdings piloteados
    por no-investigadores con bolsillos grandes –que piensan que los
    cambios estructurales generarán márgenes que la actividad
    nunca estuvo en condiciones de dar– puede ser letal”.
    El directivo de MasterCard se esfuerza por prevenir a las investigadoras
    de cada país: “Un grave error que cometen los gigantes del
    sector es no utilizar los talentos locales en toda su dimensión.
    Las más de las veces, en los estudios multinacionales, los locales
    sólo participan de la fase de elaboración de cuestionarios
    y trabajo de campo, pero no acceden a algo clave como es la interpretación
    de los resultados, donde el conocimiento del entorno puede marcar la diferencia.
    Por eso creo que es el momento para que en países como la Argentina
    –con compañías locales y filiales de multinacionales–,
    se pregunten, ¿qué queremos ser de aquí a 10 años?;
    ¿quiero mantener el tipo y calidad de trabajo que hago, y mi integridad?
    Porque tendré que enfrentarme con los monstruos, que querrán
    comprarme o quitarme mis clientes. Si desean seguir dando servicios sofisticados,
    ad hoc, tengan cuidado al afiliarse o integrarse a networks, porque probablemente
    no seguirán haciéndolo. Si quieren ser parte de algo grande,
    piensen que las decisiones generalmente se van a tomar afuera. Hay que
    ser conscientes de todos estos problemas de la globalización, observar
    con cuidado; si deciden estar fuera de esto, muy bien, lo pueden disfrutar.
    Lo importante es saber cómo son las cosas, lo rápido que
    se mueven, y estar preparados para ello”.