martes, 3 de marzo de 2026

    La demanda petrolera cederá, pero las dudas persisten

    Pero,
    en 2004 y el primer bimestre de 2005, la oferta de hidrocarburos no ha aumentado
    según las expectativas. Este año, pues, los crudos producidos
    fuera de la Organización de Países Exportadores de Petróleo
    (OPEP) subirán en 1,4 millón de barriles diarios (b/d), contra
    pronósticos de 1,9 millón b/d emitidos, hace tres meses, por
    la Agencia Internacional de Energía (AIE).
    Esta entidad preguntaba en febrero si podrán los productores hacer
    frente a un alza de demanda superior a la prevista. Naturalmente, la industria
    se puso inquieta. Por supuesto, los miembros de la OPEP aumentaron la extracción
    y las compañías expandieron proyectos exploratorios en 2004…
    porque los precios marchaban a los máximos nominales históricos.
    Pero, como se sabe, gastar más en exploración no equivale
    a extraer más en corto plazo.
    La paradoja es que los gigantes petroleros multinacionales han tenido ganancias
    récord pero no parecen tener demasiadas oportunidades de inversión.
    De una parte, se aprestan a pagar jugosos dividendos para apaciguar a irritados
    accionistas. De la otra, Venezuela y Rusia parecen más dispuestos
    a reforzar el control nacional sobre el recurso petrolero, mientras que
    los países árabes no modifican su actitud distante. Áreas
    como las del Mar del Norte y otras de Estados Unidos, están en franca
    declinación.
    Máxime si las empresas de servicios y perforaciones estuvieron cortando
    presupuestos y personal durante años y no pueden cambiar políticas
    de un día para el otro. Movilizarlas insumirá tiempo e incentivos.
    Basta con un solo hecho: con crudos a casi US$ 55 el barril (octubre), ninguna
    de ellas daba signos de reactivar inversiones.
    Si existen vulnerabilidades potenciales al comienzo de la cadena, en el
    otro extremo la situación es aún más preocupante; por
    lo menos a juicio de la AIE. Con refinerías operando al límite
    de capacidad, el mercado ha probado ser muy volátil en emergencias
    tales como los huracanes en el mar del Norte o el crudo invierno norteamericano.
    En un plano más amplio, el crecimiento económico mundial tiende
    a aflojar este año, con lo cual restaura, con retraso, la relación
    inversa entre demanda petrolera y precios. Así sostiene AIE. Pero
    la Organización de Cooperación pro Desarrollo Económico
    (OCDE) advierte que, si no ocurre así, será todavía
    más necesario promover inversiones.
    ¿Por qué? Porque seguirá habiendo incertidumbres en
    Irak, Rusia, Nigeria, Irán y, tras las amenazas de George W.Bush,
    también en Venezuela. En otras palabras, el petróleo no provocará
    tensiones internacionales, pero las sufrirá.

    Demanda, oferta, precios
    Analizando tendencias, recientes informes (OPEP, AIE, OCDE) destacan la
    reactivación de la demanda petrolera china desde noviembre. Al cabo
    de algunos meses flojos, llegó a récords ese mes y los mantuvo.
    En el trimestre noviembre-enero, pues, la demanda mensual aparente alcanzó
    a 6.750.000 b/d y acumuló 16% de aumento, en este caso durante todo
    2004.
    En la América septentrional, México exclusive, la demanda
    del cuarto trimestre fue marcadamente superior a lo estimado. El primer
    trimestre de 2005 parece presionar menos. Sea como fuere, la demanda global
    de hidrocarburos aumentará 1,7% en 2005, contra aquel 3,3% de 2004.

    En lo tocante a oferta, la mundial descendió muy poco, a 85.400.000
    b/d en diciembre. Las proyecciones para este trimestre no muestran cambios
    de relevancia. Pero los países extra OPEP extrajeron 165.000 b/d
    menos, debido a problemas en Noruega (huracanes), Canadá (agotamiento
    de reservas) y Rusia (crisis Yukos). La oferta en la OPEP casi no se ha
    alterado y, en diciembre, sumó 29,5 millones b/d.
    A fines de enero, los ministros de la organización resolvieron mantener
    en 27 millones b/d la producción total, persuadidos de que -en la
    presente coyuntura- los altos precios no afectan a la economías centrales.