jueves, 28 de mayo de 2026

    Otra ola de fusiones y adquisiciones

    Algunos
    suponen que la película no ha terminado: William Gates necesita pasar
    al frente en software empresarial (donde SAP es líder) y los alemanes
    sólo prosperarán si se unen a un gigante.
    Cualquier consolidación futura abarcará tres tipos principales
    de software para usuarios y negocios: aplicaciones (tales como gestión
    financiera), plataformas (es decir, middleware) y estructura (software operativo).
    Las tres categorías tienden a dispersarse a medida que las empresas
    detectan nuevos espacios de crecimiento o avanza el movimiento pro fuente
    abierta y gratuita.
    “Creo que es inevitable otra ola de fusiones y adquisiciones”,
    señala Daniel Hunter, jefe de estudios legales en el área
    Marketing de Wharton. Un docente en el tema, Peter Fader, va más
    allá: “La consolidación es clave del futuro”, afirma.

    Perfil
    complicado

    Un reciente artículo en Financial Times analiza interacciones y
    rivalidades en el sector. “SAP, PeopleSoft-JDE, Oracle y Siebel Systems,
    por ejemplo, concentran las aplicaciones empresariales. Microsoft es líder
    en el campo PC. Oracle, IBM y Microsoft operan en middleware. Microsoft,
    Sun Microsystems e IBM dominan en software operacional.
    Por detrás y amenazando los programas patentados, se mueven Linux,
    MySQL y otros sistemas gratuitos de fuente abierta. Para complicar más
    las cosas, Microsoft lucha contra Linux, en tanto IBM lo apoya.
    Un acto agresivo, la toma hostil intentada por Oracle contra PeopleSoft
    en 2003, llevó a revelar las negociaciones secretas entre Microsoft
    y SAP. El Departamento Federal de Justicia (Estados Unidos) buscaba bloquear
    el ataque de Oracle y aquellos contactos, ya suspendidos, fueron hechos
    públicos antes de quedar expuestos durante el proceso.
    Según Raphael Amit, director de Iniciativas en Negocios Electrónicos
    (Wharton): “Una combinación Microsoft-SAP sería estratégicamente
    ventajosa para ambas. La primera precisa liderazgo en software institucional,
    en tanto los alemanes podrían expandirse en segmentos donde no
    han logrado penetrar”. SAP tiene 54% del mercado global en aplicaciones
    empresariales, contra 13% de PS-JDE y 10% de Oracle.
    Otros socios factibles para SAP incluyen IBM y Accenture. Ambas tienen
    “hordas de técnicos capaces de asistir en la instrumentación
    de software y, por ende, son aliados naturales”. No obstante, Microsoft
    –a la inversa de Accenture– no pesa mucho en el campo dominado
    por SAP, por lo que absorberla le sería ventajoso.

    ¿Volverían a conversar?
    A criterio de Hunter, “SAP y Microsoft pueden volver eventualmente
    a negociar una fusión. Pero Gates necesita a los alemanes más
    que ellos a él”. Amit coincide en que SAP no precisa ser absorbida
    por Microsoft, pues “puede sobrevivir sola, dado que es sólida”.
    No obstante, “reiniciar contactos le vendría muy bien a Microsoft,
    aunque no esté claro en qué se beneficiarían los
    alemanes”.
    Fader sostiene, en cambio, que SAP y otras firmas de software empresarial
    deben buscar socios grandes. Su postura, en realidad, refleja un mito
    de los años ’90 (“más grande es mejor”) que
    llevó a errores como AOL Time Warner, Vivendi Universal, WorldCom,
    etcétera.
    El experto ve pobres perspectivas para el segmento, salvo quizá
    PS-JED. Al revés, “las de Microsoft siguen siendo brillantes.
    Las compañías de software institucional tendrán obstáculos
    para sobrevivir solas, pues no podrán ofrecer más valor
    a los clientes” (o sea, cobrarles más por lo mismo).
    Este sector, añade Fader, “se diferencia por tipos de productos.
    Algunas firmas se especializan en finanzas, otras en management, y así.
    Pero no lo bastante para disponer de nichos rentables a largo plazo”,
    explica el docente.
    Luego de que SAP y Microsoft anunciaran la suspensión de negociaciones,
    Henning Kagermann (CEO de la primera) anticipó que, en julio o
    agosto, se brindarían detalles sobre estrategias para aumentar
    su porción de mercado vía empresas medianas y pequeñas.
    También señaló que SAP buscaba comprar firmas menores,
    “aunque sólo para ampliar las soluciones ofrecidas a clientes
    existentes”.


    Entre incompatibilidades y Linux
    Otros analistas de Wharton no estiman compatible una fusión Microsoft-SAP.
    A su juicio, para beneficiar realmente a los usuarios, ambas debieran
    juntarse. Pero no entre sí pues, en esta coyuntura, exhiben ventajas
    diferentes en diferentes áreas. Sólo se yuxtaponen en software
    institucional, un segmento apenas complementario para Microsoft.
    Lorin Hitt cree que SAP seguirá siendo fuerte pues lidera el negocio
    a escala internacional (al menos mientras Oracle no fagocite PS-JDE).
    “Tiempo atrás, descubrimos que más de 75% de firmas
    incluidas en la lista Fortune 1.000 global usan software SAP. Semejante
    mercado mueve US$ 30.000 millones anuales y no se achicará, porque
    las empresas ya no pueden funcionar sin esos programas”.
    Por su parte, Hunter estima que la verdadera competencia surgirá,
    en algunos años, del movimiento de fuente abierta. Por eso, “ahora
    sería un buen momento para vender SAP. En cinco años, la
    capitalización bursátil de este sector comenzará
    a erosionarse, debido a la pérdida de participación en mercado.
    Entretanto, IBM y otras irán ingresando a la fuente abierta. De
    hecho, algunas ya planean hacerlo y Apple ha emprendido ese camino”.
    Bien, pero ¿qué pasará con Windows y similares? “Nada
    –afirma Fader, admirador de Gates–, porque ya hoy el movimiento
    pro fuente abierta es demasiado débil para preocupar a las compañías
    de software patentado. Linux y los demás no mantuvieron el empuje
    de hace tres o cuatro años”.
    De un modo u otro, algunos profesionales de Wharton creen que otro cimbronazo
    en el negocio de software es sólo cuestión de tiempo. “Una
    cantidad de operadores irá cayendo en los próximos cinco
    años”, pronostica Hunter. “Al final, quedarán
    los mayores ya existentes: Microsoft, IBM y quizás algunas consultoras”,
    añade Fader. “La consolidación es inevitable. Sería
    hoy ya muy difícil –apunta Amit– crear otra Oracle u
    otra Microsoft”.
    Por supuesto, ciertas características y capacidades de software
    son relevantes, pero no más que las ventas, la distribución
    y las marcas. El proceso, empero, llevará más tiempo del
    imaginado.

    Adiós
    a los tiempos fáciles

    En verdad, las compañías de software hicieron lo que les
    daba la gana durante mucho tiempo. En sus tratos, se quedaban con el rédito
    y el cliente se hacía cargo del riesgo. Adquirían licencias
    y las revendían con 20% extra anual por mantenimiento, mejoras,
    limpieza de virus, etc. A su vez, los usuarios debían contratar
    consultores y alinear cada software con el resto de su tecnología.
    Entretanto, el vendedor pasaba a otra cosa.
    Nadie cree que esto pueda prolongarse indefinidamente. Así, el
    auge de gastos en tecnología de los ’90 hizo que los vendedores
    de licencias persuadiesen a las empresas de comprárselas directamente.
    Pero se les fue la mano: al desinflarse la burbuja punto com, muchas licencias
    fueron al cajón.
    Ahora, llega la tecnología informática a pedido, vía
    firmas como Software.com: en vez de vender licencias, alquila aplicaciones
    por mes. Las aloja en sus servidores y bases de datos, adonde los clientes
    acceden por Internet.
    Por cierto, uno de los proyectos alumbrados por Samuel Palmisano podría
    liquidar una gama a prestadores de servicios informáticos. Sólo
    que, para disgusto de Fader y Gates, Big Blue probablemente se las arregle
    para promover Linux. Pero, naturalmente, ése es otro debate