Algunos
suponen que la película no ha terminado: William Gates necesita pasar
al frente en software empresarial (donde SAP es líder) y los alemanes
sólo prosperarán si se unen a un gigante.
Cualquier consolidación futura abarcará tres tipos principales
de software para usuarios y negocios: aplicaciones (tales como gestión
financiera), plataformas (es decir, middleware) y estructura (software operativo).
Las tres categorías tienden a dispersarse a medida que las empresas
detectan nuevos espacios de crecimiento o avanza el movimiento pro fuente
abierta y gratuita.
“Creo que es inevitable otra ola de fusiones y adquisiciones”,
señala Daniel Hunter, jefe de estudios legales en el área
Marketing de Wharton. Un docente en el tema, Peter Fader, va más
allá: “La consolidación es clave del futuro”, afirma.
Perfil
complicado
Un reciente artículo en Financial Times analiza interacciones y
rivalidades en el sector. “SAP, PeopleSoft-JDE, Oracle y Siebel Systems,
por ejemplo, concentran las aplicaciones empresariales. Microsoft es líder
en el campo PC. Oracle, IBM y Microsoft operan en middleware. Microsoft,
Sun Microsystems e IBM dominan en software operacional.
Por detrás y amenazando los programas patentados, se mueven Linux,
MySQL y otros sistemas gratuitos de fuente abierta. Para complicar más
las cosas, Microsoft lucha contra Linux, en tanto IBM lo apoya.
Un acto agresivo, la toma hostil intentada por Oracle contra PeopleSoft
en 2003, llevó a revelar las negociaciones secretas entre Microsoft
y SAP. El Departamento Federal de Justicia (Estados Unidos) buscaba bloquear
el ataque de Oracle y aquellos contactos, ya suspendidos, fueron hechos
públicos antes de quedar expuestos durante el proceso.
Según Raphael Amit, director de Iniciativas en Negocios Electrónicos
(Wharton): “Una combinación Microsoft-SAP sería estratégicamente
ventajosa para ambas. La primera precisa liderazgo en software institucional,
en tanto los alemanes podrían expandirse en segmentos donde no
han logrado penetrar”. SAP tiene 54% del mercado global en aplicaciones
empresariales, contra 13% de PS-JDE y 10% de Oracle.
Otros socios factibles para SAP incluyen IBM y Accenture. Ambas tienen
“hordas de técnicos capaces de asistir en la instrumentación
de software y, por ende, son aliados naturales”. No obstante, Microsoft
–a la inversa de Accenture– no pesa mucho en el campo dominado
por SAP, por lo que absorberla le sería ventajoso.
¿Volverían a conversar?
A criterio de Hunter, “SAP y Microsoft pueden volver eventualmente
a negociar una fusión. Pero Gates necesita a los alemanes más
que ellos a él”. Amit coincide en que SAP no precisa ser absorbida
por Microsoft, pues “puede sobrevivir sola, dado que es sólida”.
No obstante, “reiniciar contactos le vendría muy bien a Microsoft,
aunque no esté claro en qué se beneficiarían los
alemanes”.
Fader sostiene, en cambio, que SAP y otras firmas de software empresarial
deben buscar socios grandes. Su postura, en realidad, refleja un mito
de los años ’90 (“más grande es mejor”) que
llevó a errores como AOL Time Warner, Vivendi Universal, WorldCom,
etcétera.
El experto ve pobres perspectivas para el segmento, salvo quizá
PS-JED. Al revés, “las de Microsoft siguen siendo brillantes.
Las compañías de software institucional tendrán obstáculos
para sobrevivir solas, pues no podrán ofrecer más valor
a los clientes” (o sea, cobrarles más por lo mismo).
Este sector, añade Fader, “se diferencia por tipos de productos.
Algunas firmas se especializan en finanzas, otras en management, y así.
Pero no lo bastante para disponer de nichos rentables a largo plazo”,
explica el docente.
Luego de que SAP y Microsoft anunciaran la suspensión de negociaciones,
Henning Kagermann (CEO de la primera) anticipó que, en julio o
agosto, se brindarían detalles sobre estrategias para aumentar
su porción de mercado vía empresas medianas y pequeñas.
También señaló que SAP buscaba comprar firmas menores,
“aunque sólo para ampliar las soluciones ofrecidas a clientes
existentes”.
Entre incompatibilidades y Linux
Otros analistas de Wharton no estiman compatible una fusión Microsoft-SAP.
A su juicio, para beneficiar realmente a los usuarios, ambas debieran
juntarse. Pero no entre sí pues, en esta coyuntura, exhiben ventajas
diferentes en diferentes áreas. Sólo se yuxtaponen en software
institucional, un segmento apenas complementario para Microsoft.
Lorin Hitt cree que SAP seguirá siendo fuerte pues lidera el negocio
a escala internacional (al menos mientras Oracle no fagocite PS-JDE).
“Tiempo atrás, descubrimos que más de 75% de firmas
incluidas en la lista Fortune 1.000 global usan software SAP. Semejante
mercado mueve US$ 30.000 millones anuales y no se achicará, porque
las empresas ya no pueden funcionar sin esos programas”.
Por su parte, Hunter estima que la verdadera competencia surgirá,
en algunos años, del movimiento de fuente abierta. Por eso, “ahora
sería un buen momento para vender SAP. En cinco años, la
capitalización bursátil de este sector comenzará
a erosionarse, debido a la pérdida de participación en mercado.
Entretanto, IBM y otras irán ingresando a la fuente abierta. De
hecho, algunas ya planean hacerlo y Apple ha emprendido ese camino”.
Bien, pero ¿qué pasará con Windows y similares? “Nada
–afirma Fader, admirador de Gates–, porque ya hoy el movimiento
pro fuente abierta es demasiado débil para preocupar a las compañías
de software patentado. Linux y los demás no mantuvieron el empuje
de hace tres o cuatro años”.
De un modo u otro, algunos profesionales de Wharton creen que otro cimbronazo
en el negocio de software es sólo cuestión de tiempo. “Una
cantidad de operadores irá cayendo en los próximos cinco
años”, pronostica Hunter. “Al final, quedarán
los mayores ya existentes: Microsoft, IBM y quizás algunas consultoras”,
añade Fader. “La consolidación es inevitable. Sería
hoy ya muy difícil –apunta Amit– crear otra Oracle u
otra Microsoft”.
Por supuesto, ciertas características y capacidades de software
son relevantes, pero no más que las ventas, la distribución
y las marcas. El proceso, empero, llevará más tiempo del
imaginado.
Adiós
a los tiempos fáciles
En verdad, las compañías de software hicieron lo que les
daba la gana durante mucho tiempo. En sus tratos, se quedaban con el rédito
y el cliente se hacía cargo del riesgo. Adquirían licencias
y las revendían con 20% extra anual por mantenimiento, mejoras,
limpieza de virus, etc. A su vez, los usuarios debían contratar
consultores y alinear cada software con el resto de su tecnología.
Entretanto, el vendedor pasaba a otra cosa.
Nadie cree que esto pueda prolongarse indefinidamente. Así, el
auge de gastos en tecnología de los ’90 hizo que los vendedores
de licencias persuadiesen a las empresas de comprárselas directamente.
Pero se les fue la mano: al desinflarse la burbuja punto com, muchas licencias
fueron al cajón.
Ahora, llega la tecnología informática a pedido, vía
firmas como Software.com: en vez de vender licencias, alquila aplicaciones
por mes. Las aloja en sus servidores y bases de datos, adonde los clientes
acceden por Internet.
Por cierto, uno de los proyectos alumbrados por Samuel Palmisano podría
liquidar una gama a prestadores de servicios informáticos. Sólo
que, para disgusto de Fader y Gates, Big Blue probablemente se las arregle
para promover Linux. Pero, naturalmente, ése es otro debate
|