lunes, 13 de abril de 2026

    Un recorte de poder no muy explicado

    Larry Ellison, cofundador (con Bob Miner) y hasta ahora presidente del directorio, director ejecutivo y dueño del paquete accionario de Oracle, vio recortado por primera vez, el 12 de enero de 2004, su inmenso poder.
    El unicato absoluto que dirigía los destinos de la empresa dominante del mercado mundial de bases de datos se acaba de convertir en triunvirato. Jeffrey Henley, gerente financiero de Oracle, deja su puesto actual para asumir como presidente del directorio a tiempo completo, con lo cual se convierte en jefe de Ellison. Safra Catz, ex banquera inversora y estrecha colaboradora de Ellison, y Charles Phillips, ex analista de Morgan Stanley, ascienden ambos a copresidentes.
    Michael Boskin, miembro independiente del directorio de Oracle que preside la comisión supervisora, dijo a la prensa que los cambios fueron pensados más para promover a los tres ejecutivos que para recortar la influencia de Ellison. Nadie le cree pero, sin duda, éste podrá desde ahora dedicar más tiempo y atención a estrategia y desarrollo tecnológico, sus áreas de interés.
    Se supone que el reparto de poder entre tres personas tiene bastante que ver con el insistente y hasta ahora frustrado intento de toma hostil sobre la rival PeopleSoft- J. D. Edwards. El manejo de Ellison provocó indignación entre los clientes de PS-JDE y puso una vez más en evidencia en opinión de los analistas del sector su arrogante y prepotente estilo de liderazgo.
    Por cierto, Oracle elevó de US$ 7.300 a 9.400 millones (+28,8%) la oferta hostil por PS-JDE. La idea es presionar a los accionistas de ese grupo, cuya asamblea general es el 25 de marzo. Analistas bursátiles estiman que la nueva cifra es seductora. Pero, entretanto, la empresa todavía espera un veredicto federal sobre si la presunta fusión vulneraría o no la libre competencia.
    La conducción de PS-JDE, objeto de una ofensiva iniciada hace nueve meses, sostiene que las sucesivas ofertas forman parte de un plan para eliminar rivales. Ante este nuevo intento, la junta directiva se reunirá para resolver si reitera el rechazo.
    En términos formales, Oracle aumenta de US$ 19,40 a 26 la oferta por acción (+33,3%). Como en ocasiones anteriores, Ellison afirma que no volverá a elevarla.

    El último samurai

    En el nuevo clima de moderación y recato a que se han llamado las grandes empresas luego de los escándalos que terminaron descabezando emperadores ostentosos, no es extraño que la reacción del directorio de Oracle se haya debido al menos a dos motivos. El desencadenante pudo haber sido el clima de desagrado general provocado por el asunto PeopleSoft (ver Oracle no pudo con nosotros, en MERCADO, diciembre de 2003, pág. 34); pero más allá de las posibles extralimitaciones del ambicioso billonario, la decisión puede obedecer a un deseo de acompañar la tendencia general hacia la desconcentración de poder en el gobierno de la empresa.
    Por su parte, Larry, el excéntrico y carismático genio del marketing, pensador de vanguardia y empresario implacable, no se toma la molestia de disimular la irritante riqueza que amasa en el pináculo de Oracle: tiene varias fundaciones benéficas personales, posee un MIG-29 ruso que le costó alrededor de US$ 20 millones, organiza fiestas increíbles y vive en una mansión que es réplica de un palacio japonés del siglo XVI, cuya construcción costó más de US$ 40 millones.
    Su obsesión es alcanzar a Bill Gates, el mayor potentado del software. Contabilizando todas las inversiones de ambos en otras compañías, Ellison está todavía lejos de alcanzar al genio de Microsoft, quien tiene más de US$ 10.000 millones invertidos.