miércoles, 1 de abril de 2026

    Home banking: el presente de un servicio en ascenso

    Las razones que explican el crecimiento del home banking son bastante simples:
    al tratarse de transacciones que se concretan a través de la Web, tanto
    el cliente como el banco obtienen ventajas de la modalidad tales como ahorro
    de tiempo, comodidad y una amplia reducción de gastos administrativos,
    entre otras. Hasta hace pocos años, algunas entidades estadounidenses
    como el Bank of America cobraban a sus clientes por el uso de este servicio,
    dados los beneficios que traía consigo. Pero, cuando comprendieron que
    cada usuario activo también podía ser un cliente potencial para
    muchos otros productos on line, la política cambió.
    Actualmente, en Estados Unidos, hay bancos como el J. P. Morgan o el Citibank
    que pagan a los clientes por cada transacción realizada a través
    de su site, además de brindarles la posibilidad de participar en sorteos
    de automóviles y cruceros a los que más operaciones virtuales
    realicen. Por otro lado, ofrecen incentivos adicionales a sus empleados, como
    premios en efectivo a los cajeros que logren que un mayor número de clientes
    se pase a la Red, con la paradójica consecuencia de que si tienen éxito
    en esta acción, la necesidad de cajeros podría reducirse sensiblemente.
    Esta conclusión que parece obvia es desmentida por Luis Aragón,
    gerente de Planeamiento Estratégico e Internet de Banco Río: “El
    home banking potencia la relación que tiene el oficial con la gente.
    Hay prestaciones en las que el contacto humano es irremplazable, por ejemplo,
    el asesoramiento de acuerdo con las necesidades del cliente. En Estados Unidos,
    muchos bancos que empezaron operando exclusivamente por Internet han sido adquiridos
    por otros ya establecidos. Lejos de llevar al cierre de sucursales, ambos canales
    son complementarios y se potencian mutuamente”.
    En la Argentina, las políticas activas de los bancos destinadas a convencer
    a la gente de que utilice la banca on line, no fueron las que, en definitiva,
    llevaron a los clientes al escenario virtual. En 2001, debido a la implementación
    del “corralito” financiero, una cantidad masiva de clientes se volcó
    a la operatoria a través de la Web como una vía de escape a las
    imposibles colas, las protestas de ahorristas y las cortinas de acero en las
    puertas de las sucursales. Gabriel Daujotas, responsable de canales tecnológicos
    del Banco Francés, asegura que, desde entonces, “el home banking
    explotó porque permitía evitar el caos de la sucursal y hacer
    transferencias desde otro lado”. Según informa, en 2002, Frances
    Net, el servicio del banco, llegó a tres millones de transacciones por
    mes. Sobre el final del año quedó una masa importante de usuarios,
    ya que hay 150.000 clientes activos mensuales y 2,5 millones de operaciones
    mensuales.
    El responsable comercial de e-galicia, Hernán Mattiusi, narra una situación
    similar: “Estamos on line desde fines de 1995. Al comienzo, éramos
    un site institucional, aunque en 1996 creamos el servicio de home banking. La
    primera explosión de clientes fue en 2000, cuando empezamos a agregar
    muchos contenidos y servicios para empresas”. De acuerdo con el ejecutivo,
    a partir de ese año, se creció 4 o 5% al mes, acompañando
    la venta de PC en el mercado. Un año después, e-galicia registró
    la gran explosión: se llegó a 10%.

    La segmentación, también on line

    Las operaciones que ofrecen las webs bancarias son las mismas que se pueden
    ejecutar en un cajero, incluso, con algunos beneficios extra además de
    la comodidad. Excepto extraer dinero, se puede hacer todo: pagos, transferencias,
    plazos fijos, compra y venta de dólares, acciones y bonos.
    En otras latitudes, el pago de facturas es el servicio que más crece
    en Internet hoy. Según diversos estudios, en Estados Unidos, los sitios
    que logran que un usuario los elija para llevar a cabo esta transacción
    logran alzarse con su fidelidad. De hecho, la mayoría de los bancos y
    empresas que crearon sitios Web para realizar pagos, terminaron vendiendo a
    sus clientes productos adicionales. Desde el Banco Francés, Daujotas
    confirma por medio del ejemplo que existe un correlato local: “En noviembre
    inauguramos la tienda virtual, a través de la cual ofrecemos servicios
    de telefonía, como carga de tarjetas para celulares y línea control”.

    Además, la Web permite ofrecer servicios, pensados de acuerdo con el
    tipo de cliente. Alberto Ballaco, gerente de desarrollo de productos del Credicoop,
    señala que su banco creó muchas funciones específicas para
    el área empresarial: “Desarrollamos un sistema de pago de haberes.
    Por ejemplo, una Pyme puede hacer una transferencia múltiple y acreditar
    los sueldos de todos sus empleados. O también puede realizar pagos a
    proveedores y llevar a cabo otros tipos de transferencias”.
    En el Río, enumeran tres categorías de servicios diferentes: “Tenemos
    el homebanking, para clientes particulares, con mensajes y avisos vía
    e-mail. Después está el Netbanking, dedicado a Pymes; y finalmente,
    Rio Serv, que conecta a más de 500 compañías grandes con
    clientes y proveedores”, informa Aragón. Según destaca, la
    oferta virtual de la entidad permite, además, que una empresa pueda publicar
    toda su facturación y que los clientes de esta empresa, aun cuando no
    tengan cuenta en el Río, puedan pagar una factura por Internet.

    El perfil del cliente electrónico

    Según un estudio de la empresa Carrier y Asociados, 19% de los navegantes
    argentinos utiliza los servicios ofrecidos por los sitios de los bancos, cifra
    que implica unos 760.000 usuarios. “Existe una notable correlación
    entre la antigüedad en Internet y el uso de home banking. Cuanto más
    antiguo es el usuario, mayor será su propensión a operar electrónicamente
    con el banco. El perfil de este usuario es más selecto que el del usuario
    medio de Internet: tiene un nivel socioeconómico más alto, suele
    ser universitario y dispone de acceso en su hogar”, reza el informe.
    Desde el Credicoop, Ballaco afirma que, en general, “el usuario de la Web
    es más joven. Creo que el uso de medios electrónicos es inversamente
    proporcional a la edad. Por otro lado, se da una concentración mucho
    mayor en capital y grandes ciudades que en lugares más chicos, donde
    la relación con los bancos es distinta, las filiales no están
    atestadas de gente y acercarse a la entidad no suele ser un carga”.
    Según el estudio de Carrier, la operación más popular es
    la consulta de saldos, realizada por 96% de los usuarios. El porcentaje de clientes
    que efectúa pagos electrónicos, en cambio, es bastante más
    bajo: 37%. De acuerdo con el informe “esto demuestra que la faceta transaccional
    todavía debe desarrollarse, ya que existe una barrera cultural para realizar
    algo más que una consulta”. La mitad de la gente que no utiliza
    servicios electrónicos, no lo hace porque prefiere operar personalmente
    con su banco.
    Daujotas explica que la desconfianza de los clientes tiende a desaparecer. “Actualmente,
    se puede imprimir un comprobante impreso con un código de referencia
    de la transacción, de modo que no hay mayores diferencias con la operatoria
    de un cajero automático. El banco tiene todas las medidas necesarias
    para garantizar la seguridad de la transacción. Desde diciembre del año
    pasado, cuando se levantaron las restricciones, las transferencias electrónicas
    no decayeron, lo que demuestra que el sistema funciona y que quien lo utiliza,
    continúa haciéndolo”. En el Banco Francés, el servicio,
    que está disponible desde 1995, permite realizar más de 80 transacciones
    on line. Excepto retirar dinero, todo lo que se puede hacer en una ventanilla,
    también se puede hacer vía Internet.
    En general, los bancos poseen dos tipos de servicios de home banking: para empresas
    y para usuarios particulares. Usualmente, los primeros tienen menos temores
    a la hora de operar de modo electrónico. Ballaco explica que, en el Credicoop,
    el área Banca Empresaria tiene registradas unas 10.000 empresas, 25%
    de los clientes del banco. “La operatoria en este sector es mucho mayor
    que la de clientes particulares”, subraya.
    Según el informe de Carrier, los usuarios de Internet se pueden dividir
    en aquellos que utilizan el home banking para realizar transacciones como pagos
    o transferencias; aquellos que lo utilizan para realizar consultas (saldos,
    historial) y aquellos que, a pesar de ser usuarios de Internet y tener cuentas
    bancarias, no acceden al servicio. Los primeros representan 15% del total de
    usuarios bancarizados, los segundos, 25% y los terceros, 60%.

    Atención y operaciones 7 x 24

    Por una vez, para ambos –banco y cliente– todo parece ser beneficio.
    Enumeradas las ventajas para los clientes, las que obtiene la banca se traducen
    en una sola palabra: ahorro. Daujotas confirma que, para el Banco Francés,
    una operación concretada en ventanilla es aproximadamente 10 veces más
    cara que una operación realizada vía Web. “Además,
    hay que tener en cuenta que el home banking no tiene horarios ni feriados”,
    señala el gerente.
    Así y todo, los consultados coinciden en que el principal objetivo no
    es el ahorro de costos. De acuerdo con la visión de los bancos, lo que
    se busca es brindar servicio, generando seguridad y accesibilidad en la relación
    con el cliente. M