miércoles, 1 de abril de 2026

    Carrera de obstáculos

    Después de soportar el peor momento de su historia, el sector automotriz
    local exhibe un leve repunte que es, en definitiva, el que permite a las terminales
    seguir sobreviviendo. A la pequeña mejora en las ventas del primer semestre
    en el mercado interno, se suma la apuesta a la exportación de las empresas
    instaladas, actividad que, decididamente, se convirtió en el único
    salvavidas posible de esta industria.
    Sucede que esta industria, que tiene inversiones y capacidad instalada para
    un mercado interno de 800.000 coches anuales, contempló cómo,
    en 2002, las ventas en el plano doméstico tuvieron una brutal caída,
    alcanzando, incluso, cifras inferiores a las registradas en 1960, año
    que se toma como referencia para el inicio de la actividad en el país.
    Así, las concesionarias apenas lograron vender 81.307 autos, 53,4% menos
    que en 2001, debido, en principio, a la falta de financiación y, sobre
    todo, a la abrupta caída del poder adquisitivo a causa de la depreciación
    del peso, con valores que aumentaron 120%.
    Aun cuando las terminales creen que finalizado 2003 habrán comercializado
    alrededor de 110.000 coches –y tímidos atisbos de rehabilitación
    indican una suba interanual de 17% en las ventas hasta julio–, aseguran
    que “recién en este segundo semestre la demanda crecerá gradualmente”,
    tal como pronostica Ted Cannis, presidente de Ford Argentina. Teniendo en cuenta
    el regreso de créditos prendarios a tasas razonables y el aumento de
    lo planes de financiación, el vaticinio no parece descabellado, máxime
    cuando el segmento necesita de un mercado interno estable para tener una rentabilidad
    hoy ausente.
    Por cierto, durante 2002 las casas matrices desembolsaron US$ 609,7 millones
    para asegurar la supervivencia de sus subsidiarias argentinas, apenas 5% menos
    que la inyección de capital que ya habían realizado en 2001. Juan
    Manuel Lardizábal, titular de Renault Argentina y presidente de la Asociación
    de Fabricantes (Adefa), cree que el mercado local debe partir de un parque de
    450.000 unidades, de los cuales 200.000 correspondan a envíos al exterior.

    Palabra clave: exportación

    Todo parece indicar, entonces, que las ventas al extranjero se encaminan nuevamente
    a sostener en pie a una industria que tambalea. El año pasado se enviaron
    al exterior 123.000 unidades –20% menos que en 2001–,cifra que equivale
    a 80% de la producción local; en tanto, hasta julio las cifras muestran
    una ínfima baja interanual de 0,8%. La explicación fundamental
    de esta desaceleración está en que el principal comprador, Brasil,
    se encuentra en recesión, situación que lo llevó a reducir
    sus importaciones.
    De todos modos, la devaluación y el fomento de acuerdos bilaterales con
    otras naciones provocaron un reacomodamiento en el mapa de las exportaciones
    durante 2002, en un proceso que tiende a acentuarse esta temporada, según
    una investigación del Centro de Estudios Bonaerenses (CEB). En México,
    las ventas de las terminales argentinas llegaron a US$ 338 millones en 2002
    (+133%). Mientras, los envíos a Brasil cayeron en 67.000 vehículos,
    de US$ 1.246 millones a 655,5 millones (–47,4%). También Chile tuvo
    un fuerte incremento: el año pasado le compró a la Argentina por
    US$ 107,6 millones, 98% más que en 2001.
    Así, la participación de estos países en las exportaciones
    automotrices cambió notablemente. Según Juan Emilio Zabala, economista
    jefe del CEB, “también influyeron las fluctuaciones que tuvo el
    peso frente al dólar, que no lo volvieron tanto más competitivo
    que el real”. Además, a la variación cambiaria se suman otros
    factores. El incremento de los envíos a México tiene relación
    directa, también, con el acuerdo bilateral que firmaron la Argentina
    y ese país en abril del año pasado. Entonces, la nación
    azteca, que hasta ese momento importaba 18.000 coches con 8% de arancel, acordó
    comprarle a las terminales locales hasta 50.000 autos anuales sin aranceles
    durante 2002 y 2003. Por otro lado, en el marco de un acuerdo que cerró
    el Mercosur como bloque, la Argentina colocó 27.000 coches durante 2002
    en Chile y puede enviar hasta 30.000 en 2003 con arancel cero (como contrapartida,
    nuestro país puede recibir hasta 10.000).

    Horizontes lejanos

    Pero la búsqueda de nuevos destinos no se limita a las plazas más
    afines en términos de cercanía regional. “Frente a los problemas
    que exhiben las economías del Mercosur, deben acelerarse las negociaciones
    de acuerdos con la Unión Europea y con el Alca”, opina Franco Ciranni,
    director general de Fiat Auto Argentina. “En estos mercados, la industria
    argentina tiene ventajas competitivas para colocar volúmenes importantes”,
    agrega.
    En esa senda, a fines de 2002, comenzó el diálogo a escala gubernamental
    para lograr acuerdos con la Unión Europea, Asia y Sudáfrica. Con
    la Comunidad Andina, integrada por Perú, Colombia, Venezuela y Ecuador,
    las tratativas están más avanzadas: la industria podría
    colocar entre 20.000 y 25.000 coches. Las negociaciones con Perú, que
    está negociando por fuera del bloque, podrían concluir en que
    la Argentina destine 3.000 coches a esa plaza. “No nos importa el formato
    de la negociación, si es por bloques o por países. Lo importante
    es lograr el acuerdo”, dicen en el sector, que no hace mucho celebró
    el convenio cerrado con Cuba, por medio del cual obtuvieron ciertas preferencias
    de acceso y en breve comenzarían las exportaciones.
    “Al margen de la Comunidad Andina, las conversaciones con la UE son las
    más avanzadas”, indica Hernán Bardi, gerente de Relaciones
    Externas de PSA Peugeot Citröen. Y subraya que, de todos modos, el ingreso
    en Europa se produciría sólo a través de decisiones estratégicas
    de las matrices y para satisfacer necesidades puntuales, ya que nada haría
    prever que los europeos no puedan arreglarse con su propia producción.
    “Potencialmente la exportación allí podría ser inagotable”,
    asegura el ejecutivo, en referencia a un parque automotor apetecible.
    Con respecto a Asia, “si bien es un destino muy codiciado por todo el mundo,
    al parecer el Mercosur no lo ha considerado como una de sus prioridades a corto
    plazo”, se lamenta Ronnie Frost, gerente de Asuntos Externos de Volkswagen.
    Posibles convenios con el Alca (sólo hubo intercambio de listas arancelarias)
    o con Sudáfrica, por el momento, aparecen retrasados.

    ¿Ventas = rentabilidad?

    Aun con las expectativas que despierta la exportación, todo parece indicar
    que volúmenes importantes colocados fronteras afuera no aseguran rentabilidad.
    El modelo más exportado en 2002 fue el Chevrolet Corsa, con unas 38.000
    unidades, lo que le permitió a General Motors ganar la carrera por dolarizar
    sus ingresos. Así y todo, los ingresos en moneda extranjera parecen ser
    insuficientes.
    “Con los dólares que recibimos, subsidiamos precios del mercado
    interno y parte de las piezas locales”, explica Alberto García Carmona,
    director de General Motors Argentina. “Además, la exportación
    está plagada de impuestos, y el IVA, que debería devolverse rápidamente,
    recién se reintegra a los 190 días”, se queja García
    Carmona. Ciranni. “En un efectivo esquema de fomento de exportaciones es
    muy importante que la devolución de impuestos no se dilate”, define
    el directivo de Fiat.
    Entretanto, las casas matrices, acostumbradas ya a capitalizar a sus filiales
    argentinas con créditos y aportes, esperan signos de reactivación
    para decidir posibles inversiones. En ese sentido, se conocieron dos buenas
    señales. Por un lado, la decisión de PSA de invertir más
    de US$ 50 millones para producir a partir de 2004 algo más de 16.000
    unidades anuales de su nuevo modelo, el Peugeot 307, y destinar 60% de esa cifra
    a la exportación. Por otro lado, está el desembolso de US$ 200
    millones prometido por Toyota para ampliar la capacidad de producción
    de su planta de Zárate, a los efectos de fabricar un utilitario multipropósito
    a partir de 2005, el IMV. La apuesta de la compañía japonesa desencadenó
    que dos autopartistas decidieran radicarse en el país antes de fin de
    año. Una de ellas, Araco, invertirá US$ 11 millones en una planta
    en Campana que, a partir de 2004, producirá asientos e interiores para
    la firma nipona.

    Demandas al Gobierno

    Lo cierto es que, tras la devaluación, las terminales comenzaron a esforzarse
    en acentuar sus estrategias de localización. Aunque, así y todo,
    los precios aún siguen disparados. ¿El motivo? Si bien la depreciación
    de la moneda ayudó a una baja de costos –reflejada básicamente
    en la mano de obra–, no afectó con la misma incidencia el precio
    del producto terminado porque los proveedores locales aún tienen en sus
    procesos productivos un alto índice de materiales importados y dolarizados.

     

    Los números,
    marca por marca

    • Daimler-Chrysler
      facturó $ 497 millones en 2002. Aunque los envíos de su
      utilitario Sprinter producido en González Catán (fabricarán
      8.000 este año) llegan a Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica,
      Egipto, Arabia Saudita, Vietnam y China, además de casi toda
      América del Sur y Central, estos despachos no alcanzan para llegar
      a la rentabilidad. “Estimamos un resultado negativo global de la
      empresa para este año”, informa su presidente, Jonathan
      Holcomb. En 2003 su inversión llegará a $ 7 millones.
    • General Motors
      proyecta exportar alrededor de 40.000 unidades, cifra que equivale a
      80% de su producción, 5% menos que en 2002. Precisamente, el
      año último, cuando cerró su facturación
      en cerca de US$ 300 millones, las ventas de la compañía
      al exterior aumentaron 137%, alcanzando los US$ 200 millones. Este año,
      acordaron enviar 8.000 camionetas Grand Vitara a México. La empresa
      recibió un aporte de la matriz de US$ 155 millones el año
      que pasó y saneó sus cuentas.
    • Fiat está
      llevando a cabo una inversión de $ 30 millones para actualizar
      sus líneas de montaje. “Potenciamos la producción
      de motores y cajas de cambio incorporando mercados como Marruecos e
      India”, cuenta Franco Ciranni, director general de la empresa.
      Con cerca de 9% de market share, la filial local de la italiana ocupa
      el sexto puesto en el ranking de ventas. En 2002, sólo produjo
      679 unidades, un volumen que podría haber fabricado en dos días
      en su planta de Ferreyra, Córdoba. El contexto internacional
      de la empresa no ayuda: la matriz tiene una deuda de más de 6.000
      millones de euros.
    • Ford estima cerrar
      la temporada con una mejora de ventas de 70%. “Durante el primer
      semestre y con una participación superior a 20%, encabezamos
      el mercado con casi 7% de ventaja sobre el segundo”, se jacta Rodolfo
      Ceretti, director de Relaciones Institucionales de la empresa. En 2002,
      la compañía facturó US$ 560 millones y exportó
      85% de su producción. En América del Sur, cerró
      con una pérdida de US$ 296 millones.
    • En 2002, PSA produjo
      17.000 unidades en su fábrica de El Palomar. El volumen sería
      inferior este año aunque se triplicaría en 2004. Desde
      Francia recibió una inyección de capital de US$ 100 millones
      en 2002.
    • El año
      pasado, el rojo local de Renault llegó a $ 571,8 millones, 75%
      más que en 2001. En enero, la matriz inyectó una línea
      de crédito de US$ 160 millones, que se sumó al aporte
      de US$ 300 millones realizado desde Francia con anterioridad. La filial
      local redujo su deuda 50% el año último y, pese a las
      pérdidas de $ 228 millones provocadas por la devaluación,
      en la firma aseguran que durante este ejercicio alcanzarán el
      punto de equilibrio.
    • La planta de Toyota,
      en tanto, trabaja a 60% de su capacidad. La nipona coloca 70% de sus
      pick-ups Hilux, producidas en Zárate, en Brasil y comenzó
      a exportar a Chile, Perú y Uruguay. “También se sumarán
      Bolivia, los países centroamericanos y el Caribe”, anticiparon
      en la firma. El año que viene triplicará la producción
      de Hilux y sumará 500 nuevos empleos a los 878 actuales.
    • Volkswagen exporta
      a Alemania, Brasil, España, Eslovaquia y México las cajas
      de transmisión que produce en Córdoba. Las estimaciones
      para 2003 incluyen el despacho de 500.000 transmisiones y más
      de 16.000 vehículos (el Polo y el Caddy, producidos en General
      Pacheco), con ingresos por US$ 316,4 millones. La empresa proyecta facturar
      US$ 466 millones en 2003, contra los US$ 352 de 2002 y los US$ 630 de
      2001. En su planta mediterránea está llevando adelante
      una inversión de US$ 35 millones, para modernizarla tecnológicamente.


    En este marco, la ya mencionada Adefa, la Asociación de Concesionarios
    (Acara) y la de Autopartistas (Afac) presentaron ante el ministro de Economía,
    Roberto Lavagna, un proyecto para rebajar 20% el precio de los vehículos,
    basado sobre todo en una reducción del IVA a la mitad. En el informal
    encuentro, llevado a cabo hace unos meses, el titular de Hacienda les transmitió
    los actores del segmento que la industria automotriz no está primera
    en la lista de prioridades, pidiéndoles, además, que elaboraran
    un plan sin costo fiscal. “Y el nuestro no lo tenía. Habría
    que revisar entonces cuál es el concepto de costo fiscal”, apunta
    Horacio Delorenzi, director general de Acara.
    Igualmente, dentro del sector, hay quienes dudan de cuáles serían
    los efectos de una disminución en los precios. “Un acuerdo terminales-Gobierno
    sería un punto de arranque importante, pero hay que verificar bien si
    una baja de precios puede aumentar las ventas”, señala Cristiano
    Ratazzi, presidente de Fiat, compañía que tiempo atrás
    ofreció financiaciones con tasa cero y cuya demanda no aumentó.
    “De todas formas, la distorsión entre los salarios y los precios
    de los coches hace que hoy ni siquiera se pueda vislumbrar una rebaja”,
    cierra Enrique Federico, director de Relaciones Institucionales de Daimler-Chrysler.

    Descartado aquel plan, en Adefa están elaborando un sistema que ayudaría
    a la financiación de los productos, a pesar de que son conscientes de
    que la reactivación no depende de un plan, sino de la recuperación
    de la confianza de los consumidores en la marcha de la economía. En este
    aspecto, la industria demanda al Gobierno, fundamentalmente, políticas
    que generen competitividad, diálogo y deudas pagas. “Si queremos
    que las matrices aprueben nuevas inversiones, es fundamental que se salden las
    deudas con las terminales”, piden desde la Asociación de Fabricantes,
    en referencia a los compromisos contraídos por las dos ediciones del
    Plan Canje, la devolución del IVA por exportaciones, el factor de convergencia
    y los beneficios por la compra de autopartes locales que rigieron mientras duraron
    los planes de competitividad. La suma arroja un saldo de alrededor de US$ 1.500
    millones.

     

    El factor humano

    La industria perdió 3.190 puestos directos de trabajo en 2002, lo
    que marca una reducción de 23% respecto de los 13.821 empleados que
    el sector tenía en 2000. La caída provocó, además,
    un efecto dominó que terminó con otros 14.865 puestos indirectos.
    De acuerdo con un informe que circuló en la Asociación de
    Fabricantes, Fiat lideró la baja de operarios con un ajuste de 59,3%;
    la siguieron Renault (53%), PSA (37%), Ford (27%) y VW, con una baja de
    25%. Este año, los despidos amainaron pero nadie se arriesga a decir
    que la pérdida de puestos de trabajo finalmente terminó.


    Competencia

    A los números ya expuestos, se suman otros que también contribuyen
    a la preocupación de las automotrices locales. Por caso, la venta de
    usados, cuyos valores crecieron sólo 50%, retrocedió apenas 3%
    en 2002. El año pasado se vendieron 601.591 autos y hasta ahora la tendencia
    parece mantenerse constante. Para Guillermo Dietrich, presidente de la Cámara
    de Comercio Automotor, además del precio, influyen otras cuestiones:
    “Muchos evitan adquirir un auto nuevo pensando que la compra podría
    ser vista como un signo de ostentación”, señala.
    Para revertir la tendencia, las automotrices están incorporando novedades
    en sus líneas chicas (con valores menores a $ 20.000), reeditando la
    fórmula de los planes de ahorro previo. “Es la alternativa casi
    excluyente de acceso a un auto nuevo para clientes con capacidad de ahorro limitada”,
    informa Ciranni, de Fiat. La modalidad alcanza alrededor de 20% de las transacciones.
    En 2002, hubo 31.000 suscriptores y para este año se espera un crecimiento
    de 30%, con más de 40.000 nuevos contratos. Por esta causa, casi todos
    los players desarrollaron estrategias de comercialización que mostraron
    innovaciones tales como planes de canje por granos (el Cosecha de Ford) y los
    anunciados por Mercedes-Benz a cambio de fruta, lana y algodón.
    A pesar del escenario desfavorable, ninguna automotriz quiere perder posiciones
    en la carrera por conquistar al cliente. Aun entre deudas y capitalizaciones,
    todas apuestan a renovar su gama de productos. Líder en los últimos
    siete años en ventas, Renault arrancó el año presentando
    el nuevo Clío y luego agregó series limitadas del Scénic
    Columbia y la Kangoo Dynamique. En tanto, Ford acaba de dar a conocer su modelo
    EcoSport y la línea 2004 de su pick up Ranger, además de no descartar
    la producción de un nuevo modelo en su planta de Pacheco en el mediano
    plazo. Por su parte, General Motors está presentando su Chevrolet Meriva.
    Volkswagen introducirá en el mercado durante el último trimestre
    del año el New Beetle Cabriolet y el Escarabajo Last Edition. Y PSA anuncia
    que, además del Peugeot 307, hay buenas posibilidades de fabricar otro
    nuevo modelo en el país.
    Aunque auspiciosos, los lanzamientos resultan insuficientes para determinar
    cuál es el futuro de la industria a escala local. De hecho, la perspectiva
    indica un cambio en las estrategias de fabricación dentro del Mercosur:
    los modelos de mucho volumen se producirían en grandes fábricas
    de Brasil, mientras que las versiones especiales quedarían para nuestras
    terminales, que en la actualidad trabajan a menos de 20% de su capacidad. Así
    y todo, parece quedar en el pasado la profetizada partida de tres terminales.
    “Afortunadamente, ninguna empresa se fue de la Argentina”, comenta
    el presidente de Adefa, Juan Manuel Lardizábal. “La mayoría
    de las matrices capitalizaron a sus filiales y eso revalida la confianza de
    las centrales en el país”, remata. M