viernes, 3 de abril de 2026

    Al ritmo del consumo

    Tal como se la conoce hoy en la Argentina, la venta directa comenzó en
    1968. Inicialmente, el expendio de productos bajo esta modalidad se limitó
    al universo de la cosmética aunque, con el tiempo, el sistema se expandió
    hacia otros rubros. Hoy es posible adquirir por esta vía artículos
    y envases plásticos, ollas, pequeños electrodomésticos,
    bijouterie, lencería, productos de limpieza, vitaminas y libros.
    A diciembre de 2002, según datos de la Cámara Argentina de Venta
    Directa, 570.000 personas se encontraban vinculadas a esta actividad, la cual,
    por cierto, se encuentra muy difundida en otras latitudes. “También
    América latina es un mercado propicio, porque vivimos en grandes centros
    urbanos y somos comunicativos”, sostiene Mario Boullón, director
    general de Amway –empresa que vende cosméticos y artículos
    de limpieza con este sistema– para la Argentina, Chile y Uruguay, a la
    hora de evaluar el mercado en potencial.

    Más
    productos en directo

    En paralelo a que las marcas ya posicionadas a través de este canal
    intentan potenciar sus ventas, la modalidad suma productos a su oferta más
    tradicional. Uno de los casos más inusuales está protagonizado
    por DKA, una empresa fundada en junio de 2000, dedicada a la comercialización
    de tarjetas de telefonía.
    En la actualidad tiene cerca de 4.000 distribuidores que se dedican a la
    venta directa dentro de una red multinivel. “Los vendedores obtienen
    20% directo por sus compras personales y hasta 18% por las ventas realizadas
    por los asociados de su red”, precisa María Eugenia Quintana,
    gerenta de Marketing y Sistemas de la compañía que, en el
    año 2002, facturó alrededor de $ 9 millones.

    Las fuerzas
    de ventas, en números

    • Avon es una de
      las empresas más importantes de venta directa del país,
      con más de 1.200 empleados y más de 200.000 revendedoras
      independientes.
    • Reino tiene 100.000
      vendedoras en la Argentina y 42 líneas de productos.
    • Tupperware, que
      opera en más de 100 países en el mundo, actualmente emplea
      a 17.000 personas en la Argentina en su área de venta directa.
      El porcentaje que obtienen de lo que venden es de 27,2, aunque hay una
      variable importante de programas especiales por medio de los cuales
      las revendedoras consiguen otros ingresos.

     

    Más allá de las perspectivas, mientras que para unos la actividad
    se traduce en una salida laboral inmediata, para otros el sistema combina atención
    personalizada con precios accesibles. “El mercado de la venta directa se
    encuentra en continuo crecimiento”, señala Víctor Groppa,
    gerente general de Reino, otra empresa de cosmética que comercializa
    sus productos por esta vía y que factura $ 10 millones al año.
    “No nos olvidemos que esta modalidad da un servicio de información
    especializada que los grandes hipermercados y megaperfumerías ya no brindan”,
    remarca.
    Como en sus comienzos, los cosméticos siguen siendo de los productos
    más comercializados a través de este mecanismo. Desde el año
    que pasó, además, la caída del poder adquisitivo volvió
    a reposicionar a escala local las marcas que tradicionalmente apelaron a esta
    vía de expendio. “Posdevaluación, muchas mujeres que hoy
    tienen vedada una compra en el free shop reparan en nuestros productos como
    una propuesta de igual calidad pero más accesible”, admite Silvana
    Careggio, gerenta de Motivación y Comunicación de Avon Argentina.
    Aun con este repunte en la actividad, las empresas de este sector en particular
    también debieron realizar cambios para encarar el nuevo escenario económico.
    Según admiten las consultadas, hubo que achicar importaciones y, en consecuencia,
    hacer hincapié en la producción local. Según datos brindados
    por Amway, antes de 2002, 90% de sus productos era importado; en cambio, hoy,
    40% es producción local. “Tuvimos que adecuarnos a los movimientos
    del consumo. Comenzamos a producir en la Argentina a través de acuerdos
    con fabricantes locales”, comenta Boullón. Del mismo modo, también
    Avon decidió reconvertir insumos, mientras que Reino inauguró
    una planta elaboradora que demandó una inversión de $ 3, 5 millones,
    la cual le permitirá triplicar durante 2003 su nivel de producción
    de 12 millones de artículos por año, según el último
    registro.
    Sin embargo, no todas las firmas llevaron a cabo su reconversión de la
    misma manera. Jafra, una compañía estadounidense que ofrece fragancias
    y productos para la piel, sigue elaborando en el exterior. “En el último
    período tuvimos que afrontar las contingencias que todos conocemos”,
    señala Vivian Geraghty, gerenta de Ventas de la filial argentina. “En
    este sentido, nuestra empresa supo adaptarse y afrontar circunstancias adversas,
    reduciendo sensiblemente sus márgenes comerciales. Consideramos que podemos
    seguir satisfaciendo las necesidades y deseos de nuestros clientes con un producto
    de calidad superior a un precio competitivo”, declara.

    Marketing en ascenso

    Al ajuste de sus márgenes de ganancia o el cambio en el origen de su
    producción –en sintonía con los costos, claro–, las
    marcas comercializadas por este mecanismo sumaron otras estrategias durante
    los últimos meses. En Amway, por ejemplo, anunciaron recientemente un
    programa a escala regional llamado “Calidad en casa”, con el cual,
    inversión de US$ 5 millones mediante, apunta a crecer 30% en ventas durante
    2003. El programa incluye mejoras en los órganos de comunicación
    internos, nuevos manuales de producto y un nuevo sitio de Internet.
    Así, mientras algunas empresas del sector optan por reforzar su área
    de marketing apuntando de lleno a la comunicación, otras eligen hacerlo
    de una manera distinta. No son pocas las que, de un tiempo a esta parte, han
    decidido probar suerte con locales de venta a la calle. El principal objetivo
    de una decisión de este tipo pasa por aumentar la base de clientes, llegando
    a otro segmento del mercado sin permitir, no obstante, que el retail signifique
    competencia para su canal tradicional.
    Precisamente, una de las que apeló a esta modalidad fue Avon, donde piensan
    que por medio de los locales de venta al público –Beauty Centers,
    como los denominan– la empresa extiende sus horizontes para llegar a más
    mujeres. “Tenemos un local propio en el shopping Unicenter y 15 franquicias
    en todo el país”, explica Silvana Careggio. “El sistema de
    franquicias es concebido en Avon para reforzar y acompañar nuestro tradicional
    sistema de venta directa, acercándonos a un cliente que prefiere otra
    manera de comprar”, detalla la ejecutiva.
    “Se abren negocios por un tema de acceso, para facilitar la llegada de
    nuevos clientes y, también, para mantener la presencia de la marca”,
    afirma Jorge Méndez, presidente de la Cámara de Empresas de Venta
    Directa. “Igualmente, creo que los locales son herramientas que no distorsionan
    el sistema”, remata el directivo. M
    Natalia Herrera