viernes, 6 de febrero de 2026

    Gozar con lo nuestro

    Durante la década de los ´90, el dólar barato posibilitó que un país periférico, ubicado a miles de kilómetros de los centros de la cultura y el entretenimiento globales, se volviera un lugar de paso obligado por cuanto artista o entertainer internacional estuviera de gira en esos años. Desde shows de Broadway como “Los miserables” o “La Bella y la Bestia” hasta los megaconciertos de U2, Madonna, los Rolling Stones o Michael Jackson, el cronograma mensual de entretenimiento de Buenos Aires no tenía mucho que envidiar al de una ciudad del lejano primer mundo.


    La avalancha de visitantes extranjeros hizo que los espectadores descubrieran las bondades de un show internacional, pero también perjudicó a los artistas argentinos, ya que las continuas visitas resultaron en una merma de público en los espectáculos locales, que no siempre estaban en desventaja de calidad, aunque sí de novedad, frente a las visitas. “Antes traías un grupo de segunda línea como Gene Loves Jezebel y llenabas un Obras. Ahora no da ni para un pub, recuerda Mónica Bergés, responsable de producción de la empresa DG Producciones. La escalada de la crisis hizo que los espectadores comenzaran a discriminar entre los visitantes que valían la pena y los que llegaban al país como último recurso para juntar unos dólares. Aunque recientemente la avalancha de shows disminuyó, la hiperdevaluación del peso terminó con la ilusión de que la Argentina era una meca del entretenimiento internacional.


    Como contrapartida de la década pasada, la casi total ausencia de conciertos internacionales de la actualidad presenta una oportunidad para los artistas locales. DG Producciones fue la responsable de la llegada al país de los espectáculos más importantes que se vieron en los últimos 15 años. Durante los ´90, la compañía llegó a producir 110 shows al año. Fundada por el empresario Daniel Grinbank, actualmente la compañía es parte del grupo CIE-R&P, el consorcio mexicano que adquirió las empresas del argentino. En los últimos meses, DG Producciones cambió radicalmente su forma de encarar el negocio de la promoción de espectáculos. “En este momento toda nuestra infraestructura se vuelca a satisfacer tanto al público como a los sponsors. Todos quieren recibir más por lo mismo que pagaban antes. Nosotros estamos apostando por lo nacional e intentamos enfocar nuestros esfuerzos al formato del festival”, explica Bergés. “Creemos que, al menos en el espectáculo, hay un resurgimiento de lo nuestro. Hace poco Bersuit Vergarabat llenó tres Obras consecutivos, mientras que el año anterior apenas había podido hacer uno”.


    Nuevos espacios


    La reaparición de los artistas locales también llevó a la creación de nuevos espacios. El ya tradicional teatro Ateneo, inaugurado por Carlos Rottenberg hace más de 25 años, se convirtió, desde el mes de julio, en el espacio cultural ND-Ateneo, dedicado principalmente a ofrecer espectáculos de factura local (folclore, tango y rock). El emprendimiento es responsabilidad de Nueva Dirección en la Cultura, una empresa dirigida por Enrique Albistur que pretende privilegiar la difusión de artistas argentinos. Desde rockeros como Nito Mestre y Pedro Aznar hasta cantantes de tango como Adriana Varela o folcloristas como Mercedes Sosa, conforman el multifacético perfil artístico convocado por la sala. El factor común a todos ellos probablemente sea su llegada al público joven.


    El teatro había cerrado a fines de 2000, tras el fin de temporada de la obra “Brujas”. El nuevo espacio funciona de jueves a domingo, y presenta exclusivamente a músicos locales. Con el eslogan “Escuchemos lo nuestro”, este espacio cultural refleja la avidez de cierto público por redescubrir a los artistas argentinos, luego de la proliferación de visitas internacionales que muchas veces no dejaron ver lo que había en el país. “Uno de los efectos de la globalización es que la gente se vuelve hacia lo suyo y se interesa en revitalizar su propia cultura. Tras la devaluación, con la merma de las visitas de artistas internacionales, es un buen momento para quienes trabajamos y creemos en nuestra música”, dice Albistur.


    La sala que más directamente compite con Ateneo es La Trastienda, un espacio que durante buena parte de los ´90 presentó la música más vanguardista del exterior. Aquellos artistas que, por su perfil innovador y, en consecuencia, limitada convocatoria, no tenían chance de llenar un teatro grande, se presentaban regularmente en esta sala. “A partir de la devaluación, esto se cortó”, explica Daniela Cerbino, una de las encargadas de producción de la empresa. “Sin embargo, ahora estamos intentado volver a presentar artistas internacionales, aunque es probable que no se trate de europeos o estadounidenses. Vamos a intentar, y de hecho ya lo estamos haciendo, traer artistas uruguayos, brasileños, cubanos, peruanos, chilenos… Siempre que sean afines al perfil vanguardista de la sala”.


    La empresa, que usualmente funcionaba como una sala de alquiler y sólo en contadas ocasiones se responsabilizaba también por la producción del show, intentará pisar más fuerte en este último rubro. El reciente espectáculo brindado por Dino Saluzzi es uno de los primeros pasos. Además, continuará presentando a artistas nacionales afines a los internacionales que impusieron el estilo del lugar. Durante octubre se presentaron, además de Saluzzi, la Pequeña Orquesta Reincidentes, De Boca en Boca, Kevin Johansen y Javier Malosetti.


    Productos argentinos, en cartelera


    Otras productoras que durante los años del 1 a 1 estuvieron volcadas a la promoción de artistas internacionales, tales como Fénix Entertainment Group o Pop Art, tuvieron que reducir casi a cero sus actividades internacionales para volcarse a artistas locales. Lo mismo le sucedió a DG, la empresa tradicionalmente asociada a la FM Rock & Pop. Considerando la competencia, y que la cantidad de artistas locales es limitada, la productora tuvo que expandir sus horizontes hacia otros géneros. “Estamos haciendo Copes Tango Copes, un festival de jazz en el teatro Ópera, y también eventos de folclore. Además, trajimos al coro gospel de Harlem, que vino por tercer año consecutivo”, apunta Mónica Bergés. Éste y el recital de Red Hot Chili Peppers fueron los únicos programas internacionales producidos por la compañía en este año.


    “Ahora, para traer un show internacional tiene que haber muy buena voluntad por parte del artista. Tiene que venir sobre todo en plan de promoción y cobrar un cachet limitado. Si antes los números apenas cerraban, ahora, multiplicados por cuatro, es imposible. En este panorama, todos los esfuerzos de la empresa se vuelcan a la producción de conciertos locales”, subraya Bergés, dando a entender que, como en cualquier otro negocio, en el espectáculo, el cierre de la economía provocado por la disparada del dólar beneficia a la producción local que es de probada calidad. El próximo paso será comenzar a exportarla.