Si bien la exportación siempre ha sido un pilar fundamental para el crecimiento sustentable de la economía y un reaseguro para las empresas demasiado expuestas a los vaivenes del mercado local, cualquier duda que hubiera al respecto quedó despejada en el escenario posdevaluación.
El derrumbe del mercado interno terminó de convencer a muchas compañías de la imperiosa necesidad de consolidar negocios en el exterior, en busca de divisas fuertes y mercados previsibles.
Córdoba ha tenido siempre una tradición exportadora, alentada en la última década por el boom del sector metalmecánico, el impacto del Mercosur en rubros muy representativos de la economía local y la buena performance de empresas agroalimentarias líderes, como Arcor y Aceitera General Deheza.
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Así, las colocaciones externas provinciales pasaron de US$ 1.254 millones en 1993, a un récord de US$ 3.133 millones en 1998, marcando una media de crecimiento de 20% anual.
En esa trepada, Brasil tuvo mucho que ver. Las ventas de productos industriales al vecino país crecieron de US$ 38 millones en 1990 a más de US$ 500 millones al promediar la década pasada.
Pero en los últimos años de la convertibilidad, las exportaciones cordobesas se frenaron, fundamentalmente a raíz de la caída de las colocaciones de manufacturas de origen industrial. Dentro de este rubro, los envíos de productos metalmecánicos se derrumbaron de US$ 887 millones en 1998 a US$ 388 millones en 2001.
En contrapartida, las ventas de productos primarios siguieron en firme ascenso (de la mano de la cosecha récord), en tanto las colocaciones agroindustriales se mantuvieron estables en un rango de US$ 1.000-1.100 millones por campaña.
Según las estadísticas de la Agencia ProCórdoba SEM, elaboradas sobre datos del Indec, durante el año pasado la provincia exportó mercaderías por US$ 2.691,1 millones, lo que representa una caída de 2% con respecto al ejercicio 2000 y de 14% en relación con 1998.
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Del total comercializado en 2001, 76% corresponde a productos primarios y agroindustriales. En ese territorio, la soja es la reina indiscutida. Las exportaciones de semillas, aceites y harinas derivadas de la oleaginosa sumaron en la última temporada US$ 1.138 millones, 42% de las ventas externas de la provincia. Para la actual campaña se esperan colocaciones aun superiores, como resultado de una cosecha récord y precios en alza (en dólares).
Asia crece
Por primera vez desde que se cuenta con estadísticas oficiales discriminadas por provincia, Asia se ubicó como el principal mercado comprador de productos cordobeses, con operaciones por US$ 823,7 millones y una participación del 30,6% de las colocaciones totales.
Las exportaciones hacia ese continente crecieron 56% en los últimos cuatro años. En sentido opuesto, las ventas al Mercosur retrocedieron 47% en similar período.
Brasil se mantiene como el país de destino más relevante, con envíos por US$ 511 millones, pero la evolución de las exportaciones hacia ese mercado contrasta con el fuerte crecimiento que experimenta China. En los últimos tres años, los envíos hacia Brasil cayeron 56%, mientras que las exportaciones hacia el gigante asiático se incrementaron 268%.
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Además de China, otros mercados no tradicionales juegan un papel de peso en las exportaciones provinciales. El ranking de los 20 principales países de destino incluye, por ejemplo, a Tailandia, Irán, Egipto, India, Malasia, Corea y Jordania.
La inexistencia de financiamiento bancario, por un lado, y la necesidad de conseguir líneas crediticias para producir, por el otro, constituyen las dos caras de una moneda conocida por los empresarios argentinos.
Sin embargo, para la exportación existen herramientas de fondeo interesantes. Una de las opciones es acudir a alternativas de financiamiento internacional, especialmente a la carta de crédito “con cláusula roja”, por medio de la cual el importador adelanta fondos al exportador, lo que le permite disponer de efectivo para concretar el envío de los containers al país de destino.
El crédito documentario puede ser utilizado, total o parcialmente por el beneficiario, con anterioridad al embarque. Si contiene la cláusula roja significa que es pagadero contra simple recibo y/o compromiso de efectuar el embarque y entrega, en ese momento, de los pertinentes documentos de embarque o, en su defecto, reintegrar el anticipo percibido.
El factoring es un instrumento financiero bastante desconocido en el país, pero que comienza a afianzarse ante la carencia de líneas crediticias. Básicamente, es un contrato por medio del cual una empresa conviene que una entidad financiera adquiera todos los créditos provenientes de la explotación normal de su giro operativo hasta una suma determinada y por un tiempo expresamente convenido; asumiendo todos los riesgos de su cobro y reservándose el derecho de seleccionar dicho crédito.
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El forfaiting es otra herramienta de financiamiento, en la cual el exportador vende un activo sin recurso sobre la base de pagarés y letras de cambio, que se pagan a valor neto presente.
Por último, aunque a ritmo muy lento, se están conformando fideicomisos y las AFJP han comenzado a tomar fondos para dar crédito al comercio exterior. Claro que para un empresario Pyme, el acceso a esta opción requiere de un producto diferenciado, tanto en calidad como en precio.
Mora de definiciones
En suma, el nuevo escenario torna aún más necesario definir un perfil exportador que apunte a colocar en el exterior productos industriales de mayor valor agregado, sean éstos derivados del agro, metalmecánicos o de nuevos sectores con gran potencial, como el informático.
“Si esa transformación no se opera, los precios internacionales argentinos se depreciarán y se venderá cada vez mayor volumen físico a menores valores, con el consiguiente traslado del esfuerzo social al exterior”, sentencia el especialista Carlos Kesman.
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En esa línea, advierte que “sólo la eficiencia productiva comparada internacionalmente y la capacidad de adecuarse a las exigencias de los demandantes harán estable la permanencia de una empresa en el exterior”.
Su colega, Sergio Tortosa, agrega: “Si esta crisis logra concientizar al empresariado argentino, sobre todo a las Pyme, de la necesidad de generar un proceso de internacionalización acorde al nuevo escenario de globalización, bienvenida sea la crisis, porque va a generar un ingreso genuino de riquezas al país”.
El sueño externo
El comercio internacional se convirtió en el anhelo de muchos empresarios cordobeses. Pero, para incursionar en el mercado internacional conviene transitar previamente algunos pasos clave:
- Diagnóstico interno de la compañía: verificar recursos
humanos, calidad de los productos, definir oferta exportable, etcétera. - Análisis del entorno nacional, como existencia o no de herramientas
que promuevan las exportaciones del país. - Investigación pormenorizada de los potenciales mercados externos.
Tomar esa decisión significa generar un cambio en la política interna de la empresa.
Modelos a seguir
Aceitera General Deheza. De la mano de sus exportaciones de soja, maní, harinas y aceites, que representan 90% de la facturación, se ha convertido en el principal grupo de capitales nacionales y el segundo mayor exportador del país (detrás de Cargill). El año pasado facturó US$ 977 millones y prevé incrementar 10% sus ventas (en dólares) para el actual ejercicio. Llega con sus productos a Europa, América latina, Oriente Medio, Lejano Oriente y África.
“La firmeza del euro respecto del dólar puede reorientar volúmenes de exportación adicionales a países de la Unión Europea”, señala Roberto Urquía, director de la compañía.
Agrometal. Mientras crece a ritmo vertiginoso en el recuperado mercado interno de maquinarias agrícolas, ha realizado experiencias de exportación de sembradoras a Bolivia.
Arcor. Es el primer productor mundial de caramelos y el principal exportador de golosinas del Mercosur. Las ventas externas superan los US$ 200 millones anuales. Tiene 31 plantas en la Argentina, Brasil, Chile y Perú y llega con los productos de su propia marca a 105 países (América latina, Estados Unidos, Japón, China, Rusia, Medio Oriente, Europa y África). El año pasado invirtió más de US$ 3 millones en su site de B2B (www.arcorsales.com), desde donde comercializa hacia clientes de todo el mundo.
Dayco Argentina. Líder en correas para automotores, la filial del grupo Mark IV exporta a Brasil, Uruguay, Paraguay e Italia. Prevé desembarcar en Estados Unidos, Singapur y Turquía. Este año producirá 3,5 millones de correas, con exportaciones proyectadas de US$ 12 millones anuales.
José Guma. El año pasado exportó jabones de tocador, jabón de lavar y viruta de jabón por US$ 1,8 millón, fundamentalmente a Perú, Arabia Saudita y Estados Unidos. Este año proyecta elevar sus ventas externas a US$ 2,5 millones.
Mar-Plast. Produce las muñecas Fiorella y la línea de didácticos y rodados San Remo. Exporta a Uruguay, Chile, Colombia y Perú. Desembarcará en Panamá, México, Ecuador, Paraguay y Brasil.
Manfrey. Exporta leche en polvo, queso prato, rallado y dulce de leche a Brasil, Paraguay, Bolivia, Estados Unidos, Canadá, Rusia, México, Nigeria, Medio Oriente, Mauritania y Congo. Las exportaciones representan 25% de la facturación.
Pistones Persan. Coloca autopartes en 15 mercados de América latina, España, Corea del Sur, Holanda, Bielorrusia, Sudáfrica, Croacia y China. En 2001, la exportación significó más de 30% del total de las ventas y los principales mercados fueron Estados Unidos, México y Brasil.
SanCor. Exporta a Brasil, Estados Unidos, Japón, Paraguay, México, Argelia, Singapur, Malasia y Perú, entre otros países. En el primer cuatrimestre incrementó 48% sus ventas al exterior. Tiene filiales en Brasil, Estados Unidos y México. Para 2003 espera colocar en el exterior 40% de la producción.
Volkswagen. Representa la mosca blanca del sector metalmecánico cordobés. Exporta 97% de la producción de la planta de Ferreyra, a México (30%), Alemania y Eslovenia (29%), Brasil (22%) y España (16%). Fabrica las cajas MQ 200 para Brasil, México y Sudáfrica. Las ventas totales para este año serán de 435.000 unidades, incluyendo la exportación de componentes equivalentes a 35.000 transmisiones.
