Haz lo que yo digo, y no lo que yo hago. La sentencia calza de perillas al discurso de la administración Bush hacia América latina. Por los próximos tres años, Washington impuso aranceles a la importación de acero proveniente de Europa, Japón y Sudamérica (Brasil, por ejemplo. La Argentina se salvó esta vez).
Es sin duda la medida proteccionista generada en la entraña del campeón del libre comercio a ultranza más importante y de mayor alcance en más de dos décadas. El precio interno del acero puede subir en 10%, encareciendo los autos y electrodomésticos que fabrican y consumen los estadounidenses.
La medida mereció respuesta inmediata de la Unión Europea, que anunció represalias: aplicarán aranceles defensivos por US$ 300 millones a una variedad de productos que se elaboran precisamente en los estados donde más reñida será la próxima elección de renovación parlamentaria, como en Florida y Pennsylvania.
Todos los productores afectados irán al GATT, pero el caso puede demorar años en resolverse. Entre tanto, la industria y los sindicatos siderúrgicos de Estados Unidos están más que complacidos. Pero la imagen de la Casa Blanca, como celosa abogada y defensora del libre comercio, ha sufrido un severo daño.
Si bien la Argentina zafó en el caso del acero, no tuvo la misma suerte con la miel, un producto que durante los últimos años el país logró colocar en el exterior, convirtiéndose en uno de los primeros exportadores mundiales.
Sería interesante conocer qué piensa Paul O´Neill, secretario del Tesoro, quien ha dicho que la Argentina es incapaz de exportar algo. Y cuando tiene éxito como en el caso de la miel, se le imponen aranceles proteccionistas que hacen imposible su acceso al resguardado mercado estadounidense. Casi la mitad de las 90.000 toneladas anuales de miel argentina colocadas en el exterior, iban a Estados Unidos. Pero las quejas de los productores locales que alegaron dumping por parte de nuestros fabricantes quejas infundadas según los propios importadores de aquel país permitieron que se alzara una muralla protectora: aranceles de 66% contra la miel argentina.
Consecuencia: perdimos el primer mercado mundial que tan laboriosamente se había conquistado. La buena noticia es que nuestros productores han logrado penetrar en nuevas plazas y compensar la porción de mercado perdida. Mientras tanto, en Estados Unidos, el precio de la libra de miel ha pasado de 50 a 80 centavos de dólar.
