
–¿Podría un avance del gas de Vaca Muerta sobre la oferta, compensar el atraso relativo de las energías renovables para alcanzar el 12% de la matriz energética, reemplazando parcialmente combustible limpio en la generación eléctrica, mientras se ajustan las demoradas inversiones en las fuentes alternativas?
–El plan de desarrollo de las energías renovables en nuestro país era muy desafiante. El contexto macroeconómico y las dificultades de acceso al financiamiento hicieron que se retrase respecto de lo estimado. Vaca Muerta tiene el potencial suficiente para cubrir sin problemas la brecha que hay entre el plan original de desarrollo, generación de las renovables y la situación actual en la que se encuentran.
–¿Habría que recuperar ese eventual atraso relativo reforzando subsidios o tornando más atractivas las inversiones?
–Argentina debe realizar una revisión integral de su política energética a largo plazo y a dónde quiere llegar. En función de ello, debería definir cómo incentiva y atrae las inversiones.
–¿Qué sería más prioritario, apostar por el desarrollo de Vaca Muerta antes que por las energías renovables o al revés? ¿En qué proporciones?
–Esto debe estar definido en el plan integral de largo plazo. No tengo dudas que nuestro país tiene que utilizar y explotar al máximo el potencial de Vaca Muerta que le permitirá desarrollo, generación de divisas para realizar inversiones y también incremento de empleo de calidad. No hacerlo sería un gran error. Pero también lo sería no comenzar, de a poco, con una transición hacia energías más limpias a largo plazo aprovechando al máximo potencial solar y eólico que tiene nuestro país.
Modelo estratégico
¿Se abre un nuevo modelo estratégico para el desarrollo del sector eléctrico, según se desprende del estudio “Global Power Strategies”, que elaboró Strategy&, la consultora de estrategia de PwC?
–Como lo dice el informe, el sector eléctrico está posicionando la descarbonización, la inversión en renovables y la prestación de nuevos servicios de valor añadido a los consumidores entre los grandes pilares de su proceso de transformación hacia una nueva estrategia de negocio, que se ha visto amenazada por el cambio climático, la descentralización y la digitalización.
En primer lugar, la estrategia del sector pasa por dejar atrás el modelo ´conservador´ que ha estado centrado durante los últimos años en la regulación, en la inversión de capital y en servicio al cliente básico. Si hace cinco años, el carbón representaba 18% del mix de generación eléctrica en Europa, ahora se ha reducido hasta 12%.
–¿Qué sucederá a medida que se desarrollen nuevos servicios de valor añadido para los consumidores, sobre todo en el ámbito de la movilidad eléctrica, los hogares inteligentes, el autoconsumo, la energía distribuida y el almacenamiento de energía?
–Como vemos desde el área de Energía de PwC, el sector está en plena transformación y, al final de la próxima década, la industria será completamente diferente a como la conocemos hoy. La transición energética, el desarrollo de servicios de valor añadido, el mayor uso de tecnologías limpias y eficientes, van a marcar la agenda de los próximos años, en donde la innovación y los nuevos modelos de negocio van a estar en el centro de las compañías.

