domingo, 15 de febrero de 2026

    Desafíos de la Argentina para el cambio climático

    Según la CAT (Climate Action Tracker), a los niveles de contaminación actual, Argentina incumpliría con los compromisos asumidos en el Acuerdo de París que proponen mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C sobre los niveles preindustriales.

    A los niveles actuales de contaminación, estiman que Argentina estaría entre 3 y 4 °C. En este escenario, las posibilidades para dirigir sus acciones tienen múltiples aristas.

    La principal y más influyente es la diversificación de la matriz energética. Para ello la Ley 27.191 determina el objetivo de alcanzar el 20% de la matriz energética con participación renovable en 2025.

    Las energías renovables –eólica, solar, bioenergías e hidroeléctrica de baja escala– han sido la herramienta más importante para mitigar los efectos adversos del cambio climático.

    La principal razón es que la evolución de la tecnología consiguió reducir costos de generación, aún más competitivos que las centrales térmicas.

    Es por ello que las principales operadoras de activos energéticos del mundo –IPP por sus siglas en inglés: “independent power producer”– han optado por descarbonizar su oferta eléctrica y sustituir dicha generación por energía limpia.

    En este sentido, Argentina tiene una de las mejores condiciones naturales del mundo para aprovechamientos limpios, con altos vientos en la Patagonia y fuerte incidencia solar en el noroeste del país.

    La tecnología ha evidenciado una optimización productiva en nuestro territorio: la energía solar fotovoltaica redujo sus costos en un 81% y la generación eólica en 46%, respecto de los primeros proyectos que se hicieron en el país en 2008 bajo el esquema de contratos GENREN.

    La razón de esta reducción, es la inversión en investigación, desarrollo e ingeniería a escala internacional. En este sentido, la Argentina ofrece gran oferta de suministro y cadena de valor productiva.

    Sin embargo, la evolución de los costos de la tecnología no es la única condición para su desarrollo: las energías renovables tienen una alta dependencia del capital, ya que son proyectos de infraestructura que se financian hasta en un 70% y se repagan con contratos largo plazo por la venta de energía en dólares con el operador del sistema nacional.

    De ahí que necesitemos con urgencia reducir el riesgo país.

    La segunda propuesta por parte de la CAT para mejorar el compromiso de Argentina ante el cambio climático, es eliminar los subsidios al petróleo y gas natural.

    Si bien la medida es netamente climática hay que entender cuáles son las prioridades de las políticas de Estado: en los últimos diez años se ha creado una gran expectativa en torno a los recursos no convencionales de petróleo y gas del yacimiento de Vaca Muerta.

    Aunque la propuesta energética propone el conseguir el autoabastecimiento con exportación de gas para conseguir reducir el déficit fiscal, esta medida es opuesta a la incorporación de energías renovables, ya que ambas tecnologías, con sus pro y contras, compiten por el mismo bien escaso: la inversión.

     

    Transporte, el otro gran usuario

    La tercera medida sugerida por la CAT es incorporar movilidad eléctrica en el transporte público.

    Además de la generación de energía, el otro gran uso los hidrocarburos es el transporte. Y Argentina y sobre todo las principales urbes, tiene una flota casi al 100% de vehículos de combustión tradicional.

    Hoy la tendencia mundial es volcarse a autos eléctricos, lo cual colaboraría con la reducción de emisiones.

    La incertidumbre que reflejan estas iniciativas, y por lo cual hay que ser coherente en la política de Estado, es que al sustituir vehículos de combustión por eléctricos, se estaría aumentando la demanda de energía. La intención de estas iniciativas es que este incremento de demanda sea abastecido con fuentes limpias, por lo cual hasta aquí el círculo virtuoso: vehículos eléctricos mejoran la calidad de aire, y aumentan demanda de energía, esta energía es abastecida con fuentes de energía renovable que se financian con inversión internacional promovida con la exportación de gas.

    Explotar Vaca Muerta en los niveles necesarios para llevar a cabo con éxito la exportación neta de energía requiere de varios miles de millones de dólares. Por lo que el cuello de botella sigue siendo el mismo: reducir el riesgo país.

    El cuarto punto que propone la CAT, y que de resultar en todo lo expuesto es lo más sencillo, es profundizar los códigos de edificación amigables con el medio ambiente.