Las licencias de paternidad pueden ser importantes para nivelar las diferencias que persisten en los lugares de trabajo. Muchas empresas ya toman en serio las iniciativas para equilibrar el trabajo con la vida familiar pero las aplican solamente a las mujeres. Con la licencia por maternidad, por ejemplo, les permiten tomarla por varios meses y luego les ofrecen la posibilidad de trabajar medio tiempo por varios meses.
Pero no hacen lo mismo con los hombres.
Las empresas deben avanzar en la instalación de políticas que permitan a las mujeres lograr sus metas profesionales y que las ayuden a manejar sus responsabilidades laborales y familiares de todo orden. Pero si se limitan a políticas solamente orientadas a ellas lo que logran es perpetuar normas y estereotipos anticuados que en última instancia inhiben la igualdad en el lugar de trabajo y en la sociedad. Esa es la hipótesis planteada por Josh Levs en “All In: How Our Work–first Culture Fails Dads, Families and Business – and How We Can Fix it Together”.
El paso inevitable entonces es orientar esas políticas –como la licencia por paternidad y los programas para equilibrar el trabajo y la vida laboral– específicamente hacia los hombres.
Hasta que ellos no tengan iguales oportunidades para cuidar de sus mayores o de sus hijos y hasta que las empresas no los consideren igualmente responsables del cuidado de sus progenitores o de sus hijos, las familias no tendrán más remedio que volcar el grueso de esas responsabilidades sobre las espaldas de las mujeres. Y ellas pasarán menos tiempo en el trabajo y más en el hogar, algo que puede inhibir su desarrollo profesional.
Esa, dice Levs, es la otra mitad de lo que hace falta para crear un campo de juego parejo para hombres y mujeres en el trabajo. Cuando este tema salga a la luz, los cambios serán asombrosos.
Plataforma para licencias parentales
En consonancia con esta situación, MenCare, una campaña global que aboga por los derechos de la paternidad, reclama a Gobiernos y empleadores la aplicación de una plataforma de 10 puntos para dejar atrás la inequidad de género en las licencias familiares.
Según los términos de esa plataforma, las licencias deberían ser:
- Iguales para hombres y mujeres. La licencia debería estar garantizada para hombres y mujeres en iguales cantidades. De lo contrario, se refuerza la inequidad de género y se perpetúa el salario inferior a la mujer.
- . Son derechos individuales, asignados a cada miembro de la pareja. Eso ayuda a diversificar las estructuras familiares.
- Pagadas según el salario de cada uno.Para ayudar a los nuevos padres y para aumentar el aprovechamiento de la licencia, esta debe ser paga. De otro modo, mucha gente deberá rechazarla porque no puede prescindir del sueldo.
- De duración adecuada para madre y padre, con un mínimo de 16 semanas para cada uno. La Unión Europea recomienda 16 semanas como la duración mínima de licencia necesaria para ayudar adecuadamente a ambos padres en sus roles de cuidadores.
- Ofrecidas con protección del empleo. Nadie debería ser obligado a abandonar su empleo o a sufrir discriminación en el sueldo o la promoción por tomarse licencia para cuidar a un hijo.
- Fomentadas e incentivadas. Aunque exista la política de licencias, si los empleadores, colegas y la sociedad en general desalientan su uso, los hombres no la van a tomar.
- Inclusivas para trabajadores de todo tipo. La licencia por lo general se otorga a trabajadores de tiempo completo. También debería ofrecerse a los de medio tiempo o contratistas.
- Combinadas con subsidios que aseguren equidad en el cuidado de niños, ancianos o enfermos, especialmente en los sectores de bajos ingresos.
- Disponibles para todo tipo de cuidadores/cuidadoras. La licencia se debe ofrecer a todos los cuidadores de personas, incluidos los del mismo sexo, adoptivos, uniparentales y demás.
- . Las licencias no deben ser una responsabilidad de empleadores e individuos. Deberían ser ordenadas por los Gobiernos, incluidas en los beneficios del empleado o seguro social e internacionalmente respaldadas.

