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En la próxima edición de “El Libro Blanco de la Responsabilidad Social”, que Mercado publica cada mes de noviembre, se incluirá por primera vez un ranking multistakeholders de las 100 mejores empresas en responsabilidad y gobierno corporativo.
Esta investigación inédita en nuestro país es fruto de la asociación con Villafañe & Asociados, una consultora española que elabora este estudio desde hace varios años, junto otros productos Merco (Monitor Empresarial de Reputación Corporativa) que desde hace tres años publica entre nosotros el diario Clarín (en ese caso, el foco está puesto en las 100 empresas con mejor reputación corporativa; y en los 100 líderes con mejor reputación.)
Como dice el director de la investigación, “justo al empezar el nuevo siglo apareció un fenómeno nuevo que se apartó del modelo hasta entonces dominante. Fue un verdadero cambio de racionalidad empresarial. Las empresas, las grandes compañías, sin renunciar a la rentabilidad y a la maximización de beneficios, entendieron que es necesario incorporar dos valores: la ética y la sostenibilidad”.
“En definitiva, hay tres etapas que explican la relación entre la empresa y la sociedad. Uno ya clásico, tradicional e histórico, que se caracterizaba porque una buena empresa era la que maximizaba el beneficio y el retorno de inversión del capital.”
“Pero es en torno al año 2000 que comienza un cambio de racionalidad empresarial, que consiste básicamente en que las empresas, las grandes compañías, sin renunciar a la rentabilidad y a la maximización, entendieron que era necesario incorporar dos valores: la ética y la sostenibilidad”.
“Entonces llegó la crisis de 2008, que se extiende hasta hoy. Ahora hay una necesidad absolutamente imperiosa para aquellas compañías que realmente quieran ser relevantes, tener una cierta capacidad de liderazgo en sus sectores, en sus industrias, de demostrar lo que hasta entonces eran buenas intenciones y algunas prácticas positivas. Pues a partir de ahora, en este nuevo paradigma de la post-crisis, las compañías van a tener que demostrar que son responsables. Con todos sus grupos de interés: los clientes, los empleados, la sociedad, los reguladores”.
En este nuevo ranking, hay cinco variables de primer nivel: el comportamiento ético; la transparencia y el buen gobierno; la responsabilidad con los empleados; el compromiso con el medio ambiente y el cambio climático, y finalmente la contribución a la comunidad.
La “economía verde”
Algo que también contribuyó a modificar el escenario fue el aporte sustantivo de Río + 20 (en junio pasado) al instalar este nuevo debate: ya no basta la obsesión medioambiental de 1992, o la idea de luchar contra la pobreza de 2002. Ahora se habla de cómo tener una economía que logre el desarrollo sostenible, sacar a la gente de la pobreza y mejorar la coordinación internacional para el desarrollo sostenible.
Los dos temas centrales de la Cumbre de Río + 20 pueden sonar lejanos para quienes deben tomar decisiones políticas, pero deberán poner foco en la economía verde en un contexto de desarrollo sustentable y lucha contra la pobreza, y en la gobernanza global para la sustentabilidad.
Es probable que el estado del debate sobre la Responsabilidad Social Empresaria cambie y se acelere en forma notoria.
Los ejecutivos que eligen ignorar el debate sociopolítico no advierten la dimensión del riesgo. Cuando un negocio no percibe el cambio del viento político o social, puede ser tomado por sorpresa y señalado culpable de pecados que desconoce.
Con este marco teórico y fáctico, esta edición del Libro Blanco de la RSE pasa revista al estado del debate a escala global, al grado de discusión en nuestro país, con las opiniones y puntos de vista de los principales actores en nuestro medio.
Además, como siempre, publicaremos dos encuestas: una entre público general para determinar la percepción de la opinión pública sobre la RSE y sobre el mérito de lo que hacen las empresas; y la otra, entre directivos de empresas que evalúan en qué punto se halla la cuestión.

