martes, 7 de abril de 2026

    En dos años se recupera la inversión en un MBA

    DOSSIER |

    Por Martín Boerr


    Andrea Fernández Bell

    Desde hace cinco años –como directora ejecutiva– tiene la responsabilidad de gestionar uno de los MBA con mejor reputación en los rankings internacionales, ya que el IAE figura siempre como una de las pocas escuelas de negocios de Latinoamérica en el Top 100 del ranking elaborado por Financial Times.

    –¿En qué consiste el MBA full-time del IAE?
    –Se lo conoce en el plano internacional como MBA acelerado o compacto, porque tiene una duración de 11 meses para lograr el título. Exige una dedicación plena, no se puede trabajar en paralelo; es un programa bilingüe y es un aula muy internacional. La mayoría son extranjeros, los porteños llegan a 24% del aula, el resto son alumnos del interior de la Argentina y del exterior. No requerimos la elaboración de la tesis, sino que su reemplazo es el plan de negocios que integra los estudios durante el máster.

    –¿Para qué sirve hacer un MBA?
    –Sirve fundamentalmente para acelerar el desarrollo profesional de una persona y expandir sus capacidades de estudio; estamos enfocados al desarrollo de capacidades directivas. Una persona que pasa por un máster como el nuestro, lo que se lleva es un bagaje de herramientas que ha adquirido y habilidades blandas, que tienen que ver con metodologías para trabajar en equipo, aprender cosas nuevas, habilidad para la diversidad, el manejo de dos idiomas.
    El MBA no es una herramienta, no es táctica, sino una estrategia de largo plazo y el crecimiento de los profesionales no se da inmediatamente sino que los alumnos lo perciben a los 3 ó 4 años.

    –¿Sondean la mejora salarial del graduado?
    –60% mejora el sueldo respecto del trabajo que dejaron para hacer el máster. El sueldo promedio de reinserción laboral del graduado –y esto cambia momento a momento– es de $13.000. En un año y medio o dos años se recupera la inversión que existe por la diferencia salarial que se ha logrado. El extranjero lo recupera más rápido porque tiene un salto más grande con un sueldo promedio de US$ 4.500.

    –¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las escuelas de negocios para mantenerse vigentes en un contexto de negocios cambiante, con países desarrollados en crisis sistémicas y un capitalismo, en general, cada vez más cuestionado?
    –El principal es la conexión que tienen que tener con el mundo de las empresas y los negocios. Estamos desarrollando programas que no solo tienen que ver con empresas, sino también con el gobierno. Queremos que no sean compartimentos estancos el eje ético y la persona como tema centrales. Es como anticuado, pero si se piensa en términos de todos los escándalos registrados es un poco revolucionario. En el IAE no se enseña una materia de ética, sino que en todos los casos siempre está presente la dimensión ética. Se abre el debate y los alumnos discuten.

    –¿Qué busca un graduado que acude a este MBA?
    –El postulante viene con dos o tres grandes necesidades. Una, mejora en su trabajo. Advierte que sus jefes o los jefes de sus jefes han tenido una formación que ellos no tienen y quieren acceder al nivel gerencial. Hay otro tema que es el de lanzar empresas propias. Espíritu emprendedor. Hay un poco de cuestionamiento a lo que son las corporaciones y hay un número interesante de alumnos que está esperando el momento oportuno de lanzar su propia empresa. Además, hay otro grupo en el que revistan las líneas sucesorias de Pyme familiares.

    –¿Las empresas están enviando a menos empleados a hacer un MBA?
    –Diría que no, aunque varía mucho según el momento. En una instancia económica de tensión o de recesión, se percibe que algunas empresas quizás no cancelan el proyecto de esponsorear al empleado, sino que lo posponen.

    Datos esenciales
    Duración: 11 meses. No se requiere tesis, se reemplaza por un Business Plan que se puede hacer en forma individual o grupal.
    Costo del programa: US$ 36.000 para la edición 2013.
    Bilingüe: la mitad de las clases se dan en inglés.
    Promedio de edad: 28 años. Cantidad de alumnos por clase (promedio): 50.
    Proyección: se considera al MBA mejor posicionado en los rankings internacionales.

    Universidad de San Andrés

    Año tras año se renuevan los casos

    Marcela Lomba se muestra convencida de que se puede ganar dinero siendo ética, social y ambientalmente responsable y trabaja –dice– para transmitir esos valores entre aquellos que el día de mañana podrían estar al frente de una empresa.

    Por Francisco Llorens


    Marcela Lomba

    La directora ejecutiva de esta universidad es un producto de la academia. Egresada de UBA y de UADE, realizó el MBA de IAE (Universidad Austral) y además fue profesora de la USAL. Cree que en San Andrés, por ser aún pequeña, se mantiene el sentido de pertenencia y existe un network muy interesante.

    –¿Cómo se pueden adaptar los contenidos del plan de estudios? ¿Pueden mantenerse actualizados?
    –Los contenidos se renuevan año a año. Puede no renovarse el esqueleto o el nombre de la materia, pero las materias están hechas a partir de los casos, y los casos se van renovando año a año. No 100% de la materia, pero hay una mejora paulatina y se va tratando de llevar al aula la discusión. Son clases muy discutidas y muy habladas, por lo que la misma discusión del MBA permite que se aporte, a partir de cada mirada, la visión y problemas de cada actividad económica, en ese momento.

    –En cuanto a los métodos de enseñanza, ¿se van renovando, buscan nuevas formas de enseñar?

    –El método del caso no es nuevo, empezó en los años 20 en Harvard, pero sigue siendo aún –en los MBA– el principal método. Empiezan a aparecer los videos y todo lo multimedial. Hay profesores más ávidos de las novedades y hay otros a los que les cuesta más. Creo que hay que ser permeable pero no hay que salir corriendo a poner todo online ya porque está de moda.
    El profesor que tiene un buen manejo de aula va a seguir estando y está bueno que esté. Pero el profesor que no agrega nada, ya está. Porque si lo que dice está en un libro, no tiene mucho valor agregado. Creo que en pocos años más vamos a ver una revolución en la educación, muy importante en temas de pedagogía. Es inevitable. Cambia el paradigma de la comunicación. Como ha cambiado la comunicación, van a cambiar la relación alumno-profesor y la forma de aprender.

    –¿Dictan cursos sobre desarrollo sustentable y responsabilidad social? ¿Qué lugar ocupan?
    –Cada vez más. Hay tres seminarios en el MBA sobre Responsabilidad Social Empresaria, sobre empresas con impacto social y sobre desarrollo de empresas sustentables. Por otro lado hay un cruce muy interesante que se empieza a dar entre emprendedorismo y sustentabilidad e impacto social, que no se ven como áreas separadas.
    Es decir se puede tener ganancias y ser ética, social y ambientalmente responsable. Ponemos foco en el tema por medio de seminarios y charlas con especialistas que vienen de afuera.

    –Con respecto a la actual crisis del modelo capitalista se ve a las escuelas de negocios como culpables de algunos efectos secundarios. ¿Cómo se le responde a eso?
    –En los años 90 el mundo estaba en otra sintonía, se pensaba en el fin de la historia. Con la caída de las torres gemelas llega otra modalidad de pensar la realidad. Las escuelas de negocios se están haciendo una autocrítica y están viendo qué cosas hay que cambiar. Muchas ya las han cambiado.
    San Andrés tiene una vocación bastante orientada a las ciencias sociales y a las humanidades. El aporte está puesto en que no es una escuela que está enfocada a la economía o las finanzas como si el único objetivo fuera maximizar el beneficio del accionista. Me parece que hay cuestiones en el marketing y en management que se están replanteando, como las empresas con impacto social, la ayuda a las Pyme y la visión de herramientas pensadas en las necesidades en la base de la pirámide.

    Datos esenciales
    Costo del MBA: $121.000.
    Duración y modalidad de cursada: dos años que se cursan en tres horas, tres días por semana. En la semana en la sede Capital y los sábados en Victoria. Los cursos son de alrededor de 30 personas, a excepción de los sábados, donde se duplica.
    Admisión: el año pasado hubo 225 candidatos que rindieron examen o se presentaron a la entrevista para ingresar, finalmente ingresaron 76.
    Trabajo final: tesis

    Universidad Torcuato di Tella

    Una rica interacción entre trabajo y MBA

    Ofrece, desde 1998, una maestría que apunta al máximo cargo: la gerencia general. Conocida regionalmente por su rigurosidad y excelencia académica –afirman–, la institución se encuentra entre las que buscan figurar en los distintos rankings existentes. Ostentan el primer puesto en los MBA locales, según América Economía, y el séptimo puesto en la región.

    Por Florencia Pulla

    Sebastián Auguste.

    Por Florencia Pulla

    El director del MBA, Sebastián Auguste, tiene un PhD en Economía de la Universidad de Michigan y, profesionalmente, fue consultor para el BID, el Banco Mundial y para diferentes empresas y Gobiernos de América latina. Es, desde mayo último, director del MBA y EMBA, la modalidad ejecutiva, en la Universidad Torcuato di Tella.
    Para Auguste son diferentes las herramientas que un egresado de MBA obtiene de la cursada. Forman, en su opinión, profesionales con una visión integral del negocio. “Una persona puede llevarse un conjunto de habilidades. Por un lado herramientas de finanzas o contabilidad. Esas son más cuantitativas. Pero también enseñamos cómo liderar mejor o motivar a las personas, cosas que tienen que ver más con habilidades blandas y relaciones interpersonales”.
    “Hablamos así de herramientas cualitativas. De todas formas, creo que lo más importante de un MBA es que cambia la manera de pensar. Las herramientas tienen fecha de caducidad pero la forma de encarar un problema, estratégicamente, apelando a una visión global, no”.
    Auguste establece diferencias entre el MBA argentino, o aquellos que se ofrecen en Latinoamérica, con los de los países más desarrollados. “En Estados Unidos se están replanteando la manera de enseñar, con una crítica muy fuerte a cómo se están creando líderes en ese país. Básicamente dicen que los egresados de MBA no están preparados para lidiar con incertidumbres porque salen, solamente, con modelos teóricos y poca práctica en el mundo real”.
    “En América latina pasa otra cosa. Aquí los MBA son distintos. Generalmente son part time, se hacen más tarde en la vida profesional y los alumnos tienen mucha experiencia laboral encima. Entonces se ve que aquí hay una interacción más rica entre la actividad y el plan de estudios; de alguna manera se complementan”, explica. Y hace un caso aparte para la Argentina: “Nosotros estamos muy acostumbrados al caos, a la incertidumbre y al cambio. No se necesita que las escuelas de negocios enseñen lo mismo que se hace todos los días sino que ordenen estructuras”.
    En cuanto al rol de las escuelas de negocios en la creación de líderes, especialmente habida cuenta de escándalos financieros y fraudes que se dieron en los últimos años, Auguste plantea una responsabilidad compartida. “Poner todo el peso en las escuelas de negocios es injusto e irreal. Lo que sucede es que hay una crisis de valores que se vive en toda la sociedad. Hay muchos casos de corrupción que no son solamente de las empresas sino también de los Gobiernos. El problema es sistémico y en la Argentina no es muy distinto. Se deberían replantear los valores”.

    Datos esenciales
    Trayectoria: ofrecen MBAs desde hace 14 años. La modalidad ejecutiva (EMBA) está disponible desde 2003.
    Carga horaria: existen tres modalidades: vespertina (lunes a viernes por la noche), intensiva y EMBA (se cursa cada 15 días). Tiempo que dura la cursada: 15 meses.
    Valor de la maestría: $134.000 que se pueden pagar en 18 cuotas, extendibles a 25.
    Cantidad promedio de alumnos: 130.
    Ingreso: una primera entrevista individual para analizar el perfil del postulante. Luego hay un examen de matemática y lógica y otro de lecto-comprensión de inglés.
    Trabajo final: requerido como en todas las maestrías en la Argentina.

    ITBA

    Cuestionamiento a escala global

    Diego Luzuriaga es un emprendedor tecnológico, fundó seis empresas y está acostumbrado a las rondas de financiamiento, los “angel investors” y los planes de negocios. Tras cursar una maestría en el prestigioso MIT decidió traer ese programa y transformó a una especialización en una maestría: Dirección Estratégica y Tecnológica (DET).

    Por Martín Boerr

    Diego Luzuriaga

    “Tratamos de ver qué negocios se pueden hacer con la tecnología, focalizándonos en seis rubros: energía renovable, medio ambiente, bioingeniería, salud, agro, y tecnología de la información y la comunicación”.

    –¿Para qué sirve una maestría, en este caso, la dirección estratégica y tecnológica del ITBA?
    –Siempre lo transmito de la siguiente manera y lo baso en mi experiencia: a mí me cambió la actitud en la carrera. Las competencias se pueden usar bien, mejor dependiendo de cada alumno, pero debería cambiar también la actitud en la carrera. No se es más la misma persona. Hay que ver, que pensar, una carrera en los negocios o en la empresa, con una visión más trascendente, no tan funcional.

    –¿En qué consta el programa de estudios?
    –Hay una columna vertebral de materias que son las básicas de introducción a la dirección estratégica: contabilidad, finanzas, micro y macro economía. Después hay materias de dirección estratégica y gestión de las organizaciones. Lo que aportamos y es que es lo que le da origen al DET, es todo aquello que contribuye a transformar la innovación tecnológica en negocios.
    Es el core diferencial. Ejemplo: energías renovables. Hemos hecho mucha investigación, cosas muy positivas, casos únicos. ¿Quién se encarga desde el lado de la formación y educación en hacer el nexo entre el aparato investigativo y el mercado de los negocios? Nadie, en todo el país, solo nosotros.

    –¿Tienen alguna materia especial?
    –La más importante es la gestión de la innovación en tecnología. La dicta un profesor español de la Escuela de Organización Industrial, que es una escuela de negocios, la más antigua de España, y que depende del Ministerio de Producción. Se creó en 1955, años después de la guerra civil para hacer un plan estratégico del país. Esa materia la da Fernando Maristani y también tenemos lo que llamamos creación de emprendimientos tecnológicos, que es una de mis especialidades.

    –Hay muchos que hacen la tesis final, ¿no?
    –Es absolutamente cierto. Nosotros teníamos en la especialización, antes de la maestría, un nivel de graduación de 70%. Con la maestría es más difícil: debemos tener entre 45 y 50% que se gradúan; la diferencia es que terminan con más retraso.

    –¿No piensa que en los últimos tiempos está cuestionada la idea misma de la escuela de negocios? ¿No hay un desfasaje entre lo que es el mundo de los negocios y las cosas que se enseñan?
    –Estoy de acuerdo, eso es mundial. Estuve en EE.UU., hice un máster, los MBA son muy buenos, tienen prestigio, pero son muy “ombliguitos”, tienden a mirarse a sí mismos. Muy de los negocios en el terreno de lo global, de lo financiero, pero un poco alejados de la problemática de la gente.
    Hay un libro reciente que critica esta realidad; hay una investigación que están haciendo muchos MBA. Tienen una parte de la culpa de la crisis económica. En la Argentina no son distintos tampoco, hay una especie de elitismo desde el MBA a partir de los casos en el campo de las finanzas, de la creación de valor, de lo que es el shareholders value.
    Nosotros nos enfocamos en la resolución de problemas absolutamente reales, nuestra formación en el DET está basada en casos que traemos nosotros mismos, y que son nuestros casos.

    –Un ejemplo, por favor.
    –Un alumno dijo: soy gerente de producción de operaciones de una empresa que exporta granos de maíz. Tengo que secar el maíz. Luego de sacar los granos me queda la chala. ¿Por qué no pensamos en generar electricidad con la biomasa? Hizo una investigación excelente. Observó que había dos tecnologías válidas, decidió y avanzó con una. Hizo un proyecto de inversión para presentarles a los dueños de la empresa. Conclusión: “me encantó, son US$ 3 millones autorizados para el primer generador de energía eléctrica con biomasa”.

    Datos centrales
    Fecha de inicio: la especialización arrancó en 2003 y en 2008 se “convirtió” en maestría.
    Edad promedio de los alumnos: 34-35 años.
    Duración: dos años. Empieza en abril. Este año también incorporaron una nueva promoción que arranca en agosto.
    Cursada: dos días por semana / 4 hs.
    Costo de la maestría: $78.000.
    Trabajo final: tesis.

    UCEMA

    Muy poco que ver con el de hace 20 años

    Hace 26 años que esta casa de estudios ofrece maestrías en dirección de empresas. Fue pionera en el país, al disponer de distintos MBA, antes siquiera de que tuviese reconocimiento formal educativo en 1992. Entendió muy temprano el valor que les asignaba el mercado.

    Por Florencia Pulla

    María Alegre

    María Alegre, directora del MBA, se inició como psicóloga en la Universidad de la Plata pero su carrera profesional la llevó, también, a completar una maestría con especialización en marketing en la universidad de Rochester. Desde ese lugar, explica que en UCEMA se busca la formación de grupos heterogéneos –personas con diferentes backgrounds, desde emprendedores hasta directores de empresas familiares– y se hace hincapié en la flexibilidad de una currícula que tiene módulos optativos.
    “Si hacemos zoom, tenemos un público que tiene requerimientos formativos muy divergentes. Nuestro programa exhibe una estructura que tiene un tercio de los contenidos optativos, con un porfolio enorme de alternativas. De esta manera hay fundamentos centrales del MBA y, sobre esa base, luego se puede armar un recorrido formativo de acuerdo a las necesidades individuales. Cada grupo necesita herramientas diferentes y, así, puede acceder a la formación que necesita de acuerdo a sus necesidades particulares”, explica.
    Y es, finalmente, una buena inversión. Todos los años la universidad hace una encuesta a graduados para relevar cómo ha evolucionado su situación laboral y salarial. “La mejora salarial promedio que obtuvimos fue de 78% en un año. Si se lo compara en relación a los niveles anteriores, la verdad es que es un programa que se repaga rápidamente”.
    Pero el programa de estudios no siempre presentó la forma actual sino que sufrió cambios a lo largo de los años para adaptarse a las nuevas realidades empresariales y sociales. “El MBA de hoy tiene poco que ver con el que teníamos hace 20 años, que era mucho más técnico e enciclopedista. Hoy aparece fuerte el desarrollo de unidades blandas, de liderazgo, de comunicación, de gestión y resolución de conflicto. Ahora aprender a liderar y motivar es importante. El programa entonces se ha vuelto menos rígido y hay frentes que se han vuelto más importantes, como el área de gestión del cambio y de ética y responsabilidad social”, dice.
    Sobre la responsabilidad de las escuelas de negocios en la formación de líderes, especialmente en un contexto de crisis del capitalismo, Alegre está de acuerdo en incorporar los casos a debate en el aula. Especialmente los vinculados a la corrupción y el fraude que se han visto en los últimos años y que más han sacudido a la opinión pública.
    “Las personas y las organizaciones tienen que aprender a navegar cualquier tipo de turbulencias. El análisis de la crisis de 2008, por ejemplo, no es un tema que se incorpora en una materia sino que atraviesa la mitad del programa. Nosotros formamos líderes y por lo tanto tenemos que hacernos cargo del individuo que formamos. Y es un ejercicio consciente de parte de la universidad; pensamos todo el tiempo cuáles son los conocimientos y los valores que necesitamos impartir para crear los líderes del futuro. Mucho tiene que ver con dar la formación y las herramientas, pero también un poco con invitar a los alumnos a que se hagan las preguntas correctas”.

    Datos centrales
    Trayectoria: ofrecen MBAs desde hace 26 años.
    Carga horaria: en su modalidad full time (solo 10% de los estudiantes), dura todo el día. Part time (90% restante) se cursa tres horas dos o tres veces por semana. Es una currícula muy flexible.
    Tiempo que dura la cursada: los alumnos part time lo completan en 18 meses mientras que los full time lo hacen en 9.
    Valor de la maestría: $104.000 o 21 cuotas de $5.100. Para quienes tengan dificultades financieras, hay préstamos de honor.
    Cantidad promedio de alumnos: 130.
    Ingreso: entrevista personal y un examen que evalúa aptitudes en tres frentes: lectura y comprensión, habilidades matemáticas y habilidades de razonamiento lógico. Se piden recomendaciones.
    Trabajo final: se enfocan en un caso práctico.

    UCA

    No es una inversión para ganar más dinero

    Cristian Goldsztein es –desde hace tres meses–, el flamante director de la maestría de esta universidad. Además, este joven (38 años), MBA por la Washington University, se desempeña en la reconocida consultora Prefinex, donde se dedica al área de Fusiones y Adquisiciones.

    Por Martín Boerr

    Cristian Goldsztein

    –¿Para qué sirve un MBA?
    –En la UCA la mayor preocupación es proveer a los alumnos de herramientas útiles en la gestión de organizaciones, con o sin fines de lucro. Recibimos aquí politólogos, médicos, abogados; tenemos gente que viene de una enorme cantidad de áreas.
    Es gente que va progresando en sus carreras profesionales y de repente de ve en posiciones gerenciales de relevancia y dice: “llegué hasta acá y necesito determinadas herramientas para la gestión”. Eso no quita que hay una buena cantidad de gente que cuenta con experiencia: licenciados en administración, contadores, carreras que desde su origen están orientadas a la gestión empresaria. A este tipo de público le aporta excelencia académica.

    –¿Utilizan el método del caso?
    –Hay profesores que tienen sus propios casos, otros son de universidades extranjeras. Se trata de elegir lo mejor que hay disponible, casos escritos de experiencias propias y nos parece que cuando el caso aplica a lo que se quiere enseñar es muy valioso, uno está contando lo que hizo en determinada situación.

    –¿No piensa que el MBA está muy cuestionado a escala mundial y también en la Argentina?
    –Creo que el cuestionamiento pasa no tanto por el MBA mismo, sino por determinadas categorizaciones que se le pueden hacer. Tratamos de mitigar esa idea; el primer concepto forma parte de una definición de valores, es la transmisión de herramientas útiles para la gestión. Digamos que ninguno de nosotros nació sabiendo todo; hay un montón de cosas que se pueden aprender en el día a día del trabajo, y con la experiencia, hay determinadas herramientas que se pueden extraer.

    –¿Por ejemplo, cuáles?
    –Me refiero a definición de estrategia de una compañía, herramientas para la gestión de recursos humanos, herramientas de marketing, financieras para evaluación de proyectos de inversión. Ejemplos hay infinitos, por lo menos hay tantos como materias que nosotros damos.

    –¿La expectativa del alumno es un salto cualitativo y monetario en su trabajo?
    –No lo diría así. Creo que mejorar la condición económica y profesional es una parte intrínseca de todos nosotros, en general, y en particular de quien viene a estudiar una maestría en administración de empresas. Gente que tiene una ambición sana de progreso. Pero no es el principal motivo para venir aquí. La mayor preocupación es buscar un programa de prestigio, que rinda y transmita conocimientos.

    –Hay una cultura –o la había hasta hace un tiempo– por la cual se vendía al MBA como una inversión, se hacían cálculos de retorno computando el valor de la matrícula y el valor teórico del futuro mejor salario…
    –No es el enfoque que nosotros le damos. Lo conozco, sé que se hace. El MBA de la UCA es un proyecto educativo, con todo lo que ello significa. Tenemos un pensamiento distinto, no digo que esté mal lo otro, pero el enfoque es académico y es profesional. El retorno siempre puede estar, lo que es imposible de medir es lo más valioso: la formación humana, formar hombres y mujeres que sean líderes.

    –¿Ustedes miden la satisfacción entre los alumnos?
    –Tenemos encuestas en todas las materias y tenemos entrevistas todo el tiempo, también en los graduados. Hay una comunidad en la que incluso hay graduados nuestros que ahora son docentes.

    –Usted tiene actuación profesional fuera de la universidad, ¿no le parece que la escuela de negocios enseña cosas y procedimientos que no siempre están en el mundo real?
    –Justamente, por eso es que la orientación que buscamos en los docentes es la que mencionaba, el individuo que anda en la calle todos los días. Tenemos gente como Julián de Diego (abogado laboralista de empresas), o Rodolfo Roballo, gerente general de Ledesma, él da estrategia aquí. Esa preocupación la mitigamos con un perfil docente que reúne conocimiento profesional probado y vocación docente.

    Datos centrales
    Antigüedad: el primer MBA arrancó en 1999.
    Tiempo de cursada: 15 meses. Se cursa lunes y miércoles de 18:30 a 21:45 y sábados de 9 a 13.
    Inicio: dos ediciones por año. Comienzan en marzo y agosto.
    Algunos profesores: Julián de Diego (experto laboralista) y Rodolfo Roballo (gerente general de Ledesma).
    Alumnos por clase: 30/35.
    Edad promedio de los alumnos: 30 años.
    Costo del programa: $80.000.
    Trabajo final: tesis.

    UBA

    El conocimiento es hoy casi perecedero

    Jorge Stern, director del MBA habla pausado y mira fijo a la docena de aspirantes al MBA de la más antigua universidad nacional. Está presentando las bondades de la escuela de negocios de la casa “con más prestigio internacional, la única que tiene cinco premios Nobel”.

    Por Martín Boerr

    Jorge Stern

    Después de una hora de charla, en la cual Stern y dos secretarias no escatiman esfuerzos para que los interesados –quienes también están consultando en otras instituciones– se decidan por la UBA, el director de la escuela de negocios dialoga con Mercado.

    –¿Por qué es necesario hacer un MBA?
    –Hoy, si no se tiene un MBA, particularmente en las empresas globalizadas, es muy difícil conseguir una posición. Esto ya es vox populi.

    –¿En qué consiste esa calificación de “A” de la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) que lograron por segunda vez y que usted destacó en su presentación?
    –Es un sistema de evaluación a escala global que analiza la estructura de la facultad en relación con la universidad, los programas de estudios, los antecedentes de los directivos, del Comité Académico, el origen de los profesores, la extensión de las materias y la cantidad de horas dictadas. Además de una serie de exigencias en materia de tecnología pedagógica, equipos, biblioteca. Las universidades más rimbombantes no tienen calificación, quiere decir que son “C”.

    –¿Cuál es el criterio por el cual la UBA es gratuita pero el MBA al igual que otros posgrados es arancelado?
    –La universidad cumple 200 años en 10 años más (2021). En su momento los estatutos establecieron que la universidad es gratuita en grado y doctorados y con financiamiento del Estado. Entonces no existía el MBA. Cuando aparecen las maestrías, el ministerio dice “no hay recursos”. Entonces debieron aparecer recursos genuinos y para las maestrías se fija un arancel como en las universidades privadas.

    –¿No se ha convertido en un negocio para las universidades ofrecer MBA?
    –No, porque las universidades reinvierten eso en bibliografía, traen profesores del exterior, dan becas. Tal vez en hay casos en que sí son un negocio, pero las universidades más calificadas reinvierten en edificios, en enviar como premio a los mejores promedios al exterior, tienen hemeroteca, biblioteca. No, no alcanza (para hacer negocio).

    –En esta presentación que acaba de hacer mostró un claro interés en que elijan la UBA, les “vendió” la universidad. Me imagino que a un aspirante al doctorado no lo están tentando y tratando de convencer para que lo haga, debe ser al revés, intuyo que habrá que perseguir a los profesores, convencerlos de que lo que uno quiere investigar vale la pena…
    –Porque el doctorado es tradicional, tiene 100 años y tiene la difusión suficiente, estas son nuevas disciplinas. Diría que hay más de 50% de la gente que no sabe la diferencia entre un MBA y un Licenciado en Administración.

    –Ahora tiene la oportunidad de decirles para qué sirve hacer un MBA…
    –En principio para que ocupen los cargos más relevantes de empresas en mercados competitivos, globalizados y en proceso de cambio. Hay un nuevo paradigma, antes yo mismo cuando era joven quería ser como mi jefe; hoy necesito saber más que lo que sabe mi jefe si no, no le sirvo a la empresa. Mi jefe “fue”, si no hizo un MBA o una especialización. Por eso acá vemos creatividad, teoría del conocimiento, globalización.

    –¿Las escuelas de negocios no enseñan todo desde un punto de vista ideal, sin tener en cuenta las emociones humanas? Si uno termina sabiendo más que el jefe, en el mundo real eso puede ser contraproducente…
    –Por eso tenemos la cátedra empresarial y tenemos la de administración del estrés donde se habla del poder, de las formas, de algo que no se conoce y que es el acoso intelectual, psicológico, laboral, amén del sexual. Y eso se da en todas las organizaciones, cualquiera de nosotros lo ha sufrido o lo está sufriendo. Hoy es muy importante lograr el equilibrio emocional.

    –No le parece que después de la crisis financiera mundial la idea del MBA está cuestionada…
    –Pero no es una crisis de conocimientos ni de aptitudes, es una crisis de intereses, todos sabíamos que este globo iba a explotar pero la gente ganaba fortunas.

    Datos centrales
    Antigüedad: el MBA se lanzó en 2002.
    Costo: $70.000. US$ 17.000 para extranjeros. Los graduados de la UBA tienen 35% de descuento.
    Edad promedio de los alumnos: 32 años.
    Algunos profesores: Miguel Kozuszok (CEO de Unilever), Alberto Abad (ex director de la AFIP).
    Calificación CONEAU: el MBA de la UBA es el único que tiene la calificación “A” (las calificaciones son A, B y C. Hay posgrados que pueden no tener calificación o incluso, no estar certificados por la CONEAU).

    ESEADE

    Las maestrías tienen hoy valores demasiado altos

    Para Leonardo Gargiulo, director del MBA, las escuelas de negocios deben formar para que los procesos de las organizaciones tengan costos menores. Con Harvard como referencia, procuran incluir nuevos métodos de enseñanza con cursos reducidos que favorezcan el intercambio entre los alumnos.

    Por Francisco Llorens

    Leonardo Gargiulo

    El MBA del ESEADE ha sido el primero que se dictó en la Argentina, hace ya 34 años. Gargiulo, su director, es contador público, magíster y doctor. Cree que una de las claves de los métodos de enseñanza que utilizan es la distribución del aula en forma de “U”. Lejos de clases magistrales de otras épocas, el límite entre los alumnos y el docente no es ya tan definitorio, afirma.

    –Hoy por hoy, ¿sigue siendo garantía de mejor salario tener un MBA?
    –Depende de cada uno. Creo que hay una realidad del mercado: las maestrías han tomado valores demasiado altos. Entonces, invito a los alumnos a que piensen cuál es el retorno de su inversión, y no veo que haya un impacto directo. Es un impacto a mediano y largo plazo. Lo que sí provoca un MBA es que ayuda a verse distinto. Al ser un intangible, depende mucho de cómo cada uno se cultiva. Cuando uno hace un MBA tiene que planificar su carrera, porque lo puede ayudar o no en función de su vida a cinco o 10 años.

    –¿De qué forma adaptan los contenidos pedagógicos?
    –Si los docentes no lo proponen, tratamos de mostrarles los avances que hay en el mundo académico. Trabajamos mucho viendo lo que pasa afuera, con Harvard como referencia. La realidad es que esto lleva un tiempo de adaptación. Tratamos de que todos los años los programas tengan actualizaciones de algún tipo. Tenemos la limitante del CONEAU: se aprueba el plan de estudios y no se puede cambiar la materia, al menos por cuatro años. Entonces, trabajamos sobre los contenidos internos, más allá de los nombres, para actualizar.
    –En un mundo tan vertiginoso muchas veces se piensa que en los MBA se enseñan contenidos que deberían saberse hace cinco años. ¿Son los plazos de la CONEAU el único inconveniente o pueden actualizarse?
    –No, la traba es que no estamos en un sistema estadounidense donde uno puede tener créditos e ir tomando materias. El sistema es más rígido. Pero más allá de ese sistema, no hay ninguna traba para hacer cambios dentro de los contenidos aprobados. El contenido se va adaptando a lo que estamos viviendo aquí; en eso la CONEAU no tiene nada que ver.

    –En un contexto de capitalismo en crisis se ha criticado a las escuelas de negocios por los daños colaterales que el modelo de ma­ximización de ganancias trae aparejado. ¿Cómo se responde a esta crítica?
    –Formamos gente para conducir organizaciones más eficientes. Quien hace una crítica de estas características no entiende el fin de un MBA o quizá está viendo una parte del escenario. En los últimos 40 años la rentabilidad ha caído. Por ende, un MBA tiene que enseñar a hacer más eficientes los procesos de la compañía para tener cada vez menos costos. Tenemos que hacer un balance genuino: ni el extremo de la usura, ni el extremo de la ineficiencia y de que no sirve el capital. El capital es el que permite generar riquezas. Las personas son lamentablemente las que lo transforman y lo tornan en ineficiencia o lo usan mal.

    –¿Tienen algún curso específico relacionado al desarrollo sustentable, a la responsabilidad social?
    –Sí, hay un capítulo de gobierno corporativo, donde se ven todos esos temas, incluyendo la parte ética. Se ve al final de la maestría. Esto es una moda general y un tema que las sociedades van requiriendo.

    –¿Tiene una importancia estratégica dentro del MBA o es solo accesorio?
    –Es una temática más. Yo creo que el eje estratégico del MBA es otro, es el management. Dentro del management, esta es una vertiente que está tomando más dimensión y a la que nosotros le damos espacio, como tenemos recursos humanos, o finanzas. No es lo más importante, es una vertiente más que complementa. En suma, tengo el desarrollo sustentable siempre y cuando tenga empresa.

    Datos centrales
    Antigüedad: el primer curso de este MBA se dictó en 1978.
    Duración: dos años y cuenta con cursos de hasta 25 personas, lo que permite un seguimiento personalizado. Se cursa tres veces por semana, de 19 a 21:30 horas, durante 16 semanas por semestre.
    Trabajo final: se requiere una tesis final, que puede ser de aplicación concreta como un plan de negocios.
    Valor del programa: $59.840.

    Universidad de Belgrano

    Lugar especial: ética y un modelo de valores

    Fundada en 1989, esta escuela de negocios se destaca por tener 40% de alumnos extranjeros y por mantener con los inscriptos una relación estrecha. Ofrece cuatro especialidades de MBA: dirección estratégica, marketing, finanzas y agronegocios.

    Por Florencia Pulla

    Alberto Rubio

    Posicionada como una institución abocada al desarrollado de la gestión con un alto grado de internacionalización, apuesta, también, a la relación estrecha con los alumnos, contando con grupos más reducidos de estudios. La posibilidad de acceder a una doble diplomatura hace la diferencia: 40% de los alumnos de la escuela de negocios de la UB son extranjeros, la mayoría de América latina pero también de Francia e Italia.
    “El diferencial está en la internacionalización. Cuando en un grupo se pueden intercambiar ideas de diferentes contextos culturales se puede crecer con las experiencias de otros; las formaciones en los diferentes países no son todas iguales. Lo intercultural es un valor UB. Y los grupos, al no ser ni tan grandes ni demasiado chicos, permiten familiaridad y un contacto estrecho con los alumnos”, explica Alberto Rubio, decano de la escuela de Posgrados en negocios de la universidad y doctor en Economía, especializado en la consultoría sobre asuntos económicos internacionales.
    No focalizan solamente a un MBA generalista sino a las especialidades que requiere un mercado altamente segmentado: el más popular es dirección estratégica pero también se puede cursar una en marketing, finanzas y agronegocios. Rubio admite que las elecciones varían año a año: “Este año, por ejemplo, notamos un mayor interés por la especialización en finanzas. Esto se da, generalmente, en los años que siguen a las grandes crisis, porque la demanda se sensibiliza. Pero no ponemos el acento en ninguna en especial, solo nos adaptamos”, explica.
    Rubio admite que el rol de las escuelas de negocios ha cambiado con el tiempo. Un área que ha cobrado notoriedad en el plan de estudios es la Responsabilidad Social Empresarial. “Tenemos una responsabilidad inmensa. En la UB incluimos un seminario especial de 16 horas sobre el tema. El contenido básico no es tanto la acción hacia fuera sino hacia dentro del tomador de decisiones: le hemos dado un valor especial a la ética y a impulsar un esquema de valores”.
    Para el decano de la escuela de negocios los escándalos que involucraron a directivos responden a la victoria del modelo de maximización de ganancias a cualquier costo. “Cuando se disocia la gestión del compromiso con la sustentabilidad de la empresa empiezan los problemas. Sucede porque los resultados son exitosos y la expectativa por cobrar bonos lleva a tomar riesgos para maximizar beneficios. El profesional ha tendido, en la última década, a tomar medidas cortoplacistas que no son sostenibles en el mediano y largo plazo. Queda disociada la gestión del compromiso con la empresa”.
    La clave está en la internalización de nuevos valores y en ofrecer un espacio para la discusión. Descarta exigirle al Estado un papel regulador, pero sí espera de él un comportamiento ejemplar. “El Estado debe tener un rol activo en la medida que muestre que se comporta como se debe; con responsabilidad de gestión de la cosa común. Si se actúa con el ejemplo, la sociedad lo va a seguir”, aclara.

    Datos centrales
    Trayectoria: ofrecen MBA desde 1989.
    Carga horaria: son tres las modalidades: regular, intensiva y full time (se asiste todos los días).
    Tiempo que dura la cursada: la modalidad regular se completa en dos años mientras que la intensiva en un año y medio. En el caso de la modalidad full time se termina de cursar de abril a diciembre del mismo año.
    Valor de la maestría: desde $50.000 a $90.000, dependiendo de la modalidad y la especialidad.
    Cantidad promedio de alumnos: 125
    Ingreso: luego del contacto inicial se tiene una entrevista de admisión con el decano, a solas.
    Trabajo final: requerido como en todas las maestrías en la Argentina. Hay un seguimiento para asegurar que el alumno no la deje incompleta.