ANÁLISIS | Entrevista

Guido Sandleris
Foto: Gabriel Reig
Guido Sandleris, experto en finanzas internacionales que da clases en la Universidad Di Tella, es una voz autorizada para referirse a la realidad de la economía española. Se ha pasado los últimos años estudiando los efectos de los defaults soberanos y sus ejercicios de simulación le indican que si el país ibérico no puede bajar las tasas de interés a las que se fondea, deberá reestructurar su deuda en algún momento en el mediano plazo.
“Creo que hay una posibilidad –que no es baja– de que España entre en default”, dice este economista que hace dos años realizó una investigación en el Banco de España. “En aquel momento se ofendían si se hablaba de devaluación, pero hoy no lo ven como algo tan lejano”, afirma.
–¿Cómo ve la situación económica y financiera de España?
–Afronta una situación difícil. Tiene dos problemas: uno fiscal y otro de tipo de cambio real, de competitividad. El análisis que uno podía hacer sobre Grecia, en su momento, es como España brutalmente exagerado. La esencia del problema es parecida y tiene que ver con la génesis de lo que sucedió en España.
–Y ¿cuál fue esa génesis?
–Tiene que ver con algo que se llama enfermedad holandesa. Es el fenómeno que ocurrió en Holanda cuando se descubrieron yacimientos de gas natural en el Mar del Norte, algo que volvió más rico a Holanda pero generó un impacto negativo en la competitividad de la industria manufacturera.¿Por qué? Porque suben los precios de los salarios, de los bienes no transables. El sector que no se benefició por el descubrimiento se vuelve menos competitivo.
–¿Y en dónde estuvo la enfermedad holandesa de España?
Tuvo que ver con un fenómeno que se dio a partir de la creación del euro, que terminó de consolidar una idea en la mente de inversores y de la gente en general: que toda la Europa del euro iba a ser como Alemania. Dejaban de tener su propia moneda, no iban a poder recurrir a devaluaciones, iban a tener que ser disciplinados en lo fiscal.
Esa percepción de una convergencia de la Europa mediterránea hacia lo que era el modelo alemán generó un gran ingreso de capitales en esos países. De inversión directa y financiera. Muchos de esos capitales fueron a la construcción. A infraestructura para turismo, como cafés y viviendas. Esos capitales bajaron las tasas de interés. Generaron subas en los salarios y la creación de mucho empleo temporario. Hubo un boom de la construcción y del consumo.
–¿España estaba muy endeudada cuando vino la crisis de 2008?
–Pero no por parte del Estado como ocurrió en Grecia. En España no entraron los capitales a engrosar la deuda –un poco sí–, pero mucho fue a la construcción. Y así llegamos a 2007. Se generó una burbuja en los precios de las propiedades, porque hubo mucha disponibilidad del crédito. Gran parte del crédito subprime hipotecario lo daban las cajas de crédito. El Banco de España hizo un trabajo de supervisión bastante bueno. Pero como entraron tantos capitales y no pudieron monitorear todo, empezó a bajar la calidad de supervisión. Las cajas de crédito, más que los bancos, relajaron sus controles.
–¿Las cajas le prestaban a gente que no iba a poder devolver la plata?
–Exacto, a gente con bajo rating crediticio.
–¿Qué sucedió cuando vino la crisis de 2008?
–Algo parecido a lo que sucedió en EE.UU., también empezó a pasar en España. Se frenó la construcción y se produjo una fuerte caída de la economía.
–A veces se compara la crisis de Grecia, y ahora la de España, con la Argentina de 2001.
–Creo que en algunos aspectos esa comparación es razonable pero en otros no. Por empezar, una crisis en un país desarrollado no se parece en nada, sube el desempleo pero existe un Estado que puede dar subsidio a los desempleados. No es que 30% de la población pasa a tener hambre.
–¿Pero no es una olla a presión España y una presión que aumenta y puede estallar, léase default o devaluación?
–No es obvio que los dos terminen igual. No vamos a ver los niveles de pobreza que vimos en la Argentina, pero sí puede haber una situación más complicada con la deuda. Subió el endeudamiento y hay muchos temores, subieron los spreads (el diferencial con la tasa básica a la que se obtiene crédito). El spread con los bonos alemanes ahora es de 400 puntos básicos. Si existe esta situación con una moneda propia, se devalúa y se recupera competitividad.
–¿Y como ve las medidas del Gobierno de Mariano Rajoy; no está haciendo lo mismo que Fernando De la Rúa en 2000 y 2001?
–El escenario es parecido a la época pre crisis en la Argentina, donde estaba la convertibilidad y un problema de competitividad, pero también estaba la percepción de que no se podía devaluar. Entonces trataban de resolver el problema fiscal y se terminaban enganchando en una espiral de ajuste fiscal, menor crecimiento, otra vez más ajuste fiscal y eso no se terminaba nunca. En España veo algo parecido. Salir del euro tiene costos importantes, por ahora no es una opción. Lo mejor sería que se devalúe el euro pero no quiere Alemania.
–¿Cómo se hace una devaluación del euro?
–Bajando aún más las tasas de interés.
–¿Y se devalúa el euro contra otras monedas?
–Sí. Eso no mejora la competitividad contra otros países de la zona euro pero sí frente al mundo. ¿Qué esta haciendo Mario Draghi (titular del Banco Central Europeo)? El BCE no puede financiar a los tesoros nacionales, por tanto le está prestando a los bancos para que sean ellos los que presten a los Gobiernos comprándoles los bonos públicos. De paso, recomponen su liquidez, también.
–Pero más allá de lo financiero, ¿España va a crecer?
–Muy poco, en 2012 no va a crecer y en 2013 se estima una caída. No va a haber crecimiento, la tiene difícil.
–¿No puede correr el riesgo de mirar lo financiero pero no lo real, la desocupación, el malhumor y la falta de crecimiento? Da la sensación de que están comprando tiempo para una salida del euro o un default cuando el agua les llegue al cuello…
–Creo que hay probabilidades importantes de que España tenga que reestructurar su deuda, hacer un default. No veo la situación sostenible a estos tipos de interés, a menos que intervenga el BCE y baje las tasas. Las medidas que están tomando para mejorar la competitividad llevan tiempo. Pueden llegar un poco tarde.
–Si va al default ¿España debe salir del euro?
–No necesariamente. Grecia entró en default pero no salió del euro.
–¿No era irreal pensar que se podía unificar bajo una misma moneda a Grecia y Alemania?
–Los países de la Unión Europea no cumplían con los requisitos. Creo que fue un proyecto con más sentido político que económico.
–¿Por qué cuesta tanto tomar el camino de la devaluación y muchas veces se eligen otros caminos solo para terminar a la larga en ese mismo?
–Creo que el gran opositor es Alemania. Son muy reacios a tomar ese camino que pienso que es necesario para el resto de Europa, quizás con una visión un poco miope. Me imagino que los españoles estarían felices si el BCE hiciera algo como el quantitative easing (la flexibilización cuantitativa es una herramienta no convencional de política monetaria utilizada por algunos bancos centrales para aumentar la oferta de dinero, aumentando el exceso de reservas del sistema bancario, por lo general mediante la compra de bonos del propio Gobierno central. Medidas que buscan una expansión monetaria cuantitativa. Fue el camino que siguió la Reserva Federal de EE.UU. para afrontar la reciente crisis).
Hay dos formas de ser competitivo, la primera es que producir en el país no sea más costoso que hacerlo en otros países y eso puede pasar porque se es muy productivo o porque está barato el salario.
–¿Cómo se puede ser muy productivo si el salario no es barato?
–Porque cada persona que trabaja logra hacer muchas más cosas, entonces hay un sistema más eficiente. Con la misma cantidad de trabajo se hacen más cosas.
–¿Pero la opción es devaluemos o trabajemos más?
–No, es trabajemos en forma más eficiente.
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Estudioso de los defaults soberanos Guido Sandleris tiene 40 años. Casado, con dos hijos, ha volcado su carrera a la docencia tras empezar como trader en una sociedad de bolsa que tenía entre otros socios a Mario Brodershon, el ex secretario de Hacienda de Raúl Alfonsín. Estudió en la UBA, donde coincidió en clases y reuniones con Axel Kiciloff. Hoy se desempeña como director del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad di Tella, donde da clases a los alumnos de grado y posgrado. Se especializó en estudiar el efecto de los defaults soberanos. |

