jueves, 12 de marzo de 2026

    Los mercados de capitales en 2020

    Según este ensayo realizado por PwC, para que den los máximos beneficios posibles, es necesario que operen en libertad, que se premie el buen desempeño y se castigue a quienes son incapaces de utilizar el capital con eficiencia.
    Se piensa que para 2020 los mercados de capitales serán muy diferentes de lo que son hoy. Muchos clientes vaticinan una contracción de los mercados de capitales, exceso de regulación y caída de los tradicionalmente poderosos centros financieros como Londres y Nueva York.
    “Pero nosotros tenemos una visión diferente. Creemos que para 2020 va a haber un nuevo equilibrio. Que estará formado por un eje tradicional de poder financiero fortaleciendo aun más sus posiciones en la cima y un mundo buscando estabilidad y previsibilidad en el contexto de situaciones geopolíticas más inciertas y más peligrosas. Además, gran parte del territorio donde las instituciones financieras operan cambiarán sustancialmente. Este cambio se originará en políticas económicas y gubernamentales, en innovación, en reestructuración operativa, en tecnología, en clientes más inteligentes y más exigentes, en empresas que aprovechan el poder de los datos y en el continuo crecimiento del sistema bancario en las sombras”, sigue la visión de PwC.
    A medida que aumenta la interconectividad global y el acceso desde cualquier parte a los mercados financieros, vemos un mundo que necesita más que nunca que los mercados de capitales funcionen bien. Quienes están a la cabeza de este negocio deben hacer frente a fuerzas de mercado en permanente cambio y también demostrar que pueden operar dentro de este nuevo equilibrio. Esto significa además justificar su utilidad social. Tanto los participantes como los usuarios de los mercados de capitales tendrán que elegir qué postura adoptar ante este panorama cambiante.
    Para recobrar la confianza del público y posicionar sus negocios para tener éxito en el largo plazo, tendrán que tener un rol de liderazgo en la formación de este nuevo equilibrio, sea ayudando a impulsar la creación de nuevos servicios o tomando la delantera en la transformación de negocios y modelos operativos anclados en el pasado. Mantenerse iguales no será una opción. Por lo tanto, creemos que los ganadores en 2020 y después tendrán que ejecutar implacablemente los imperativos de hoy, innovar en forma drástica y transformarse para satisacer al cliente del futuro.

    Los desafíos de hoy
    Los desafíos para los jugadores actuales en los mercados de capitales son muchos e incluyen presiones de los clientes, de los stakeholders y de los reguladores. A pesar de este entorno difícil, 84% de los ejecutivos encuestados indicaron que se sienten total o parcialmente preparados para los desafìos internos del negocio, aunque muchos están haciendo denodados esfuerzos para cumplir con los requisitos cada vez más estrictos sobre riesgo, mientras simultáneamente mantienen un nivel aceptable de rentabilidad. Los usuarios de los mercados de capitales afrontan una serie de desafíos propios, desde encontrar rendimiento en un momento de tasas de interés predominantemente bajas hasta adherir a complejas regulaciones que no habían encontrado antes.
    Mientras tanto, aparecen nuevos servicios para el mercado financiero que se están haciendo un lugar y necesitan lograr economías de una escala suficiente como para poder operar eficientemente en el largo plazo. Este punto de vista coincide con el de los ejecutivos encuestados, que citaron como principales desafíos la necesidad de aumentar la rentabilidad del cliente (36%), atraer y retener empleados talentosos (33%) y adaptarse a las nuevas tecnologías (33%).
    Simultáneamente, mejorar las relaciones con los clientes es un desafío más importante ahora de lo que ha sido en el pasado. Nuestra encuesta indicó que 31% de los ejecutivos en esta actividad consideran la retención de los clientes actuales el desafío más importante de los próximos cinco años. Ya no basta con satisfacer las necesidades inmediatas de los clientes. Ahora que cuentan con nueva tecnología y con más información, han crecido en autoconfianza y exigirán más y se resistirán más al status quo.
    Todos los participantes en los mercados de capitales deberán entender mejor lo que los clientes esperan de ellos y cómo desean interactuar con sus firmas. Todos los que perticipan en estos mercados reconocen la necesidad de mejorar sus ofertas a los clientes y más de la mitad citó esto como su primera prioridad de inversión.
    Las instituciones de mercados de capitales afrontan la dificultad de asegurar que se actúe correctamente y según los mejores intereses de sus clientes. Debido a una inadecuación en las estructuras de incentivos y a la debilidad de los valores culturales, las empresas se esfuerzan ahora por cumplir con sus responsabilidades fiduciarias y deben soportar el daño reputacional y la desconfianza que resultaron de errores pasados. La instalación de una fuerte cultura y conducta es esencial para corregir esos conflictos de interés y restaurar la confianza pública.
    Esto plantea un desafío a las organizaciones porque muy pocas esperan triunfar en 2020. Ocho de cada diez ejecutivos creen que llevaría tres años fortalecer su cultura organizacional. A pesar de los desafíos, se mantiene vivo el imperativo de actuar porque ahora se considera la cultura como un importante componente del éxito, no solo para asegurar cumplimiento regulatorio sino para mantener competitividad. Más de 90% de los respondentes a la encuesta cree que los clientes van a gravitar hacia firmas que tengan los más altos estándares éticos.
    Cumplir con las regulaciones, en permanente cambio y en permanente crecimiento, sigue siendo un desafío grande, según confirma 19% de los encuestados. Los participantes en los mercados de capitales siguen luchando para no rezagarse y desarrollar una postura proactiva con sus reguladores. La consecuencia es que esos desarrollo regulatorios están cambiando profundamente las operaciones, los mercados y las estructuras de costos. Entones, ¿quién se beneficia? Los participantes de la encuesta creen que los bancos globales serán los que más se beneficien al cambios los desafíos en forma proactiva.
    Las respuestas sugieren que los bancos más chicos serán los más amenazados.
    Los ejecutivos se muestran muy preocupados por el peligro que plantea la banca en las sombras (o banca paralela), la microfinanciación colectiva y préstamos peer-to-peer.70% cree que la amenaza es entre moderada y grave para los bancos tradicionales. 20% cree que presentan novedosas oportunidades de asociaciones y el restante 10% que los jugadores no tradicionales solo son una amenaza para lo que tienen tecnologías inferiores. Los participantes creen que esta amenaza viene de diversas áreas dentro del ecosistema del negocio (canales de distribución, pagos y administraciones de activos). Finalmente, 16% de los jugadores del negocio cree que esta banca en las sombras o banca paralela podría aumentar su participación en el mercado. Dos tercios de los ejecutivos creen que esta banca tendrá escaso crecimiento para 2020.

    El panorama futuro
    Las demandas de este nuevo equilibrio requerirán que las empresas se transformen.
    Hay muchos procesos tecnológicos que están dejando de ser caros para convertirse en importantes componenets de éxito que crean valor para el cliente y permiten eficiencia. Mientras tanto, los jugadores no tradicionales y los brokers regionales (muchos de ellos con infraestructura heredada) están cuestionando el orden establecido, aportando capital y convirtiéndose en líderes en innovación de producto.
    Para asegurarse que los mercados de capitales en 2020 puedan funcionar eficiente y libremente para brindar financiamiento tanto los participantes como los usuarios deberán asumir un rol de liderazgo dentro de los mercados de capitales. Ser reactivos a los reguladores, la opinion pública y las idiosincracias del mercado ya no es una opción.
    Los participantes, además de los usuarios, deben hacer frente al daño reputacional que sufrieron los servicios financieros a través de una transformaicón de la conducta y la cultura. El riesgo, la regulación y el capital necesitarán ser administrados en forma holística, considerando las prioridades del negocio y las limitaciones operativas. Mientras tanto el modelo de negocio debe ser reorientado para poner énfasis en los clientes y sus necesidades.
    Dada la estrategia de negocios, los modelos operativos deberían simplificarse para permitir, entre otras cosas, la reducción de costos.
    Todos estos cambios no pueden ocurrir en un silo de una sola organización. La colaboración será crucial para ampliar el alcance de las capacidades.

    ¿Cómo será el nuevo equilibrio?
    Debemos considerar que de aquí a 2020 existe la posibilidad de que ocurran ciertos acontecimientos que podrían tener un impacto sustancial en la trayectoria futura del negocio de los mercados de capitales.
    Lo que sigue son solo algunos de lose escenarios posibles:

    • A medida que van aflorando las consecuencias del nuevo capital, de la liquidez y demás, las firmas advierten que la nueva regulación les restringe la capacidad para generar un negocio rentable. También se hace visible el impacto negativo sobre el crecimiento económico.
    En consecuencia los gobiernos empiezan a estudiar la causa del estancamiento económico. Si se puede demostrar que la regulación es la causa, entonces la ola regulatoria podría comenzar a retroceder, con un aflojamiento de las reglas a escala global y local.

    • Un ciberataque global puede paralizar temporalmente los mercados globales y provocar una nueva ronda de intervenciones gubernamentales con renovado énfasis en el cibercrimen y el terrorismo. Desde el punto de vista de la confianza, la repetición de grandes ciberataques tendría consecuencias dañinas para todos los participantes en los mercados de capitales. Según quiénes sean los atacantes, la consecuencia podría ser una grave fragmentación del sistema financiero internacional, proceso que ya está en marcha.

    • La mayor parte de la infraestructura tecnológica y operativa será operada no por los bancos sino por compañías financieras tecnológicas (Fin Tech) o terceros, algo que exigirá nuevo gerenciamiento y más desafíos regulatorios, además de grandes beneficios en costo y eficiencia.

    • Un gran acontecimiento macro que dañe las economías globales provocará la falla de las SIFI (Systemically Important Financial Institution), o sea bancos, compañías de seguros u otras instituciones financieras cuya quiebra podría desencadenar una crisis financiera. Una situación de ese tipo podría llevar a una reevaluación del riesgo sistémico y a la adopción de medidas para administrar esos riesgos.

    • A medida que los gobiernos van encontrando cada vez más resistencia a las medidas de austeridad (destinadas a lograr cumplir con los pagos de la deuda soberana), los principales bancos centrales se verán obligados a tolerar muchos años de inflación alta para erosionar el valor real de la deuda además y también el de los sueldos; eso hará estragos en los mercados de capitales y terminará llevando a la imposición de más austeridad para evitar hiperinfloación y pánico en los países del G20.

    • La combinación de tres realidades podría generar un nuevo boom de los mercados de capitales: 1) bancos con menor capacidad de prestar, 2) ciudades con una tremenda necesidad de ampliar y mejorar infraestructura urbana y 3) inversores que exigen mayores retornos.

    • La combinación de envejecimiento de la población y el aumento resultante de los costos de salud promoverán la innovación en los mercados de capitales porque las empresas de seguros y los gobiernos buscarán formas de compensar los riesgos.

    • La excesiva regulación de los mercados financieros estimulará un importante crecimiento adicional en el sistema bancario en las sombras. Las instituciones financieras tradicionales perderán participación frente a los jugadores no tradicionales.
    Dentro de la banca paralela, la competencia crecerá y se irá descubriendo el resultado clásico: se despreciará el riesgo, se tomarán malas decisiones y como resultado la deuda se acumulará con aceleración. Eso llevará a otra serie de fracasos y a una posible intervención gubernamental y regulación del sector.