El Clío Mío es el caballito de batalla para continuar ganando terreno en el market share para la firma que supo ser la número uno del país hace menos de dos décadas. La empresa invirtió $400 millones, una cifra inusual para el relanzamiento de un automóvil ya existente. 65% de la producción se va a exportar. Por cada auto que se venda en la Argentina, dos irán a Brasil.
Por Martín Boerr

Thierry Koskas
Por Martín Boerr
Ingeniero de formación, la vida profesional de Thierry Koskas parece estar signada por la energía en sus distintas formas. Poco después de recibirse en la Escuela Politécnica X de París, trabajó en el Ministerio de Industria francés –durante la gestión de Jacques Chirac– como responsable de la seguridad de las plantas nucleares.
Koskas ingresó a Renault en 1997 donde empezó un largo derrotero en el sector comercial hasta que en 2009 lo nombraron responsable del programa de autos eléctricos, la fuerte apuesta de las grandes automotrices hacia un futuro cada vez más cercano.
Cosechó éxitos al frente del programa Zoe y desde allí lo enviaron a la Argentina, para hacerse cargo del que es “el quinto país para Renault en el mundo, detrás de Francia, Rusia, Brasil y Alemania”, explica este francés de 49 años, que aparenta muchos menos y siempre habla con una sonrisa.
Koskas está sentado en un sillón rojo dentro de una carpa armada en el predio de la planta de Renault en Santa Isabel, en las afueras de la capital cordobesa. Acaba de finalizar la presentación industrial del Clío Mío, un auto con el que la marca del rombo apuesta fuerte a pelear en el segmento de los autos baratos o la primera motorización, como se le suele llamar en la jerga automotriz. El Clío Mío es el caballito de batalla para continuar ganando terreno en el market share para esta empresa que supo ser la número uno del país hace menos de dos décadas.
“Queremos volver a ser lo que fuimos hace 20 ó 30 años, cuando éramos número uno. En los últimos años hubo períodos donde no tuvimos buena oferta de modelos, pero ahora sí, tenemos una gama muy joven y queremos seguir subiendo”, dice Koskas. El Clío Mío es una parte importante de esta estrategia, ya que la empresa invirtió $400 millones, una cifra inusual para el relanzamiento de un automóvil ya existente. Sucede que los ingenieros de Santa Isabel trabajaron para cambiar muchas piezas de este modelo, el cual es mucho más que un restyling de la anterior versión. Así lograron un ahorro que se traducirá en un precio al público alrededor de $3.000 a 4.000 más barato que la versión anterior.
–¿Qué participación tendrá este nuevo modelo en la producción de toda la fábrica?
–Será mayoría. En nuestra fábrica de Santa Isabel, fabricamos el Symbol, el Fluence y el Kangoo, pero más de la mitad (de la producción) será el Clío Mío.
–¿Cuántas unidades por año?
–No vamos a decir cifras precisas, pero lo importante es que 65% de la producción se va a exportar. Más o menos 60.000 autos o algo más quizás.
–¿Qué tiene el nuevo modelo?
–Tiene más o menos el mismo equipamiento. Logramos un modelo más barato pero no le quitamos equipamiento. La radio, el aire acondicionado, todo va a estar disponible. Obtuvimos una versión más económica con mucho esfuerzo de la ingeniería local. Para nosotros es importante entrar en el segmento de autos populares, como el Gol, el Celta…
–¿Cómo lograron el ahorro?
–Con un rediseño de muchas piezas, y discusiones con los proveedores. Una de las diferencias es el nivel de integración local, que es mucho más alto. Tenemos más piezas que vienen de la Argentina y esto nos permitió un diálogo con los proveedores y el volumen va a ser más alto porque exportamos más, lo que permitió hacer economías sobre el costo de producción del auto.
–¿Qué nivel de integración?
–Si hablamos de las piezas, 60% de integración argentina y a escala Mercosur, 90%. Cuando se añade el valor de la fábrica –lo que gastamos fabricando el auto–, diría que 80% del costo es argentino. Es un auto muy integrado y esto permite un costo más reducido.
–¿El auto se va a poder personalizar?
–Hay dos cosas a tener en cuenta del exterior. El cliente puede elegir stickers (unas bandas que cruzan el auto longitudinalmente). Puede elegir el color de ellos, incluso en el techo se puede personalizar. Pero el comprador también puede poner paragolpes distintos.
Luego hay todo un programa de personalización adentro del auto, donde se pueden cambiar algunas piezas para poner un poco de color. Tenemos en total 2.000 personalizaciones posibles; por tanto el Clío que tenga yo no va a ser el mismo que el de otro. En el tema de la personalización lo importante es hacerlo a un costo reducido y simple, que no sea difícil, que no haya que esperar dos meses. Es personalización barata y sencilla.
–¿La exportación de este modelo será muy importante?
–Por cada auto que vendemos en la Argentina, dos van a Brasil.
–¿Qué balance hace de estos primeros meses al frente de Renault Argentina?
–Es un país que me gusta mucho, y una empresa que me gusta mucho. Renault en la Argentina tiene una fuerza increíble como marca. Hace unas pocas semanas estaba en Santa Fe para la carrera de TC 2000 y comprobé la popularidad de la marca.
Es cierto: pasamos por un período donde no tuvimos tantos modelos, pero ahora estamos subiendo, tenemos una gama bastante joven y nuestra participación progresa. Vamos a terminar el año por encima de 14%, casi con 15% de market share, y queremos crecer en este mercado que es importante por la cantidad de autos que vendemos localmente. Es el quinto país, por encima de países como Alemania o España.
Tenemos muchas esperanzas y por eso vamos a empujar, empujar, y empujar. Hace unos años esta marca estaba primera en el mercado; no digo que vamos a volver enseguida a esa posición, pero esa es nuestra misión.
–¿Han hecho una inversión de $1.200 millones en los últimos años. ¿Hay algo nuevo a futuro?
–El futuro nunca se sabe, aunque la verdad es que trabajamos cotidianamente sobre el futuro. Vamos a tener que producir nuevos modelos en esta fábrica, lo que no es fácil, porque hay fuerte competencia. Renault puede decidir fabricar un nuevo modelo
en Colombia, o en México. La Argentina puede ser un país competitivo, que produzca autos competitivos, del mejor nivel de calidad. Si lo logramos, vamos a tener nuevos modelos localmente.
–¿Lograron ganar dinero en la Argentina? Un comentario usual es que los márgenes se han achicado mucho en todos los sectores en los últimos años…
–Sí, esto lo sé (sonrisas). La verdad es que en cualquier país donde vamos no es para perder dinero. Si estamos en la Argentina y si empujamos el negocio es para ganar plata.
–¿Para la casa matriz es más importante ganar cuota de mercado o tener mejor rentabilidad?
–Lo que intentamos es lograr los dos objetivos. No vamos a destrozar la rentabilidad comprando porcentaje de participación. Es importante seguir creciendo pero manteniendo nuestra rentabilidad, no vamos a enfrentar un concepto contra el otro.
–¿Cómo cierran el año, van a producir más que en 2011?
–La producción va a ser muy parecida. En 2013 el escenario es bastante positivo porque está el Clío Mío, y la exportación va a ayudar mucho a esta fábrica, va a sostener la producción.
–¿Considera que la Argentina es un país complejo? ¿Está preparado para afrontar escenarios cambiantes?
–Bueno, hice casi toda mi carrera en la red comercial de Renault, a partir del desarrollo del vehículo Zoe, y estoy muy acostumbrado a cambiar cosas cada día. Antes del vehículo eléctrico me ocupé de todo el comercio en Asia y África, abarcando 50 países, todos muy distintos donde también hay muchos cambios.
Es algo con lo que hay que convivir. Además, uno se acostumbra. Hay gente a la que le cuesta mucho vivir en un una situación que no es tan estable. La verdad es que a mí no me cuesta nada, es parte de la vida.
No es algo que es específico de este país, hay muchos países en el mundo en idéntica situación. Bueno, en Europa estábamos acostumbrados a situaciones más estables pero ahora no es así. Porque hay una crisis económica. Hay países europeos donde desapareció la mitad del mercado. Así que no sé si la Argentina es más inestable que otros países.
–¿Cuánto subieron los precios de los autos de Renault en la Argentina este año?
–Los precios subieron de una manera totalmente parecida al mercado, como el resto de la industria.
–La ministra de Industria, Débora Giorgi, mencionó que sería importante avanzar con el auto eléctrico para aprovechar el litio en la producción de baterías y “que no se lo lleven las grandes mineras”…
–Esto no lo sé con certeza, habría que trabajar mucho. La verdad es que no son las automotrices que fabrican las baterías. Son las empresas especializadas en baterías, de Corea y China. Es una tecnología por supuesto muy de vanguardia y hay muy pocas empresas que fabrican baterías. La Argentina tiene una suerte que es contar con reservas de litio, pero desde este punto de partida a fabricar baterías hay un camino muy largo y hay que estudiarlo, por supuesto.
–¿No estaban haciendo un trabajo con los Gobiernos municipales de Córdoba y Buenos Aires para estudiar la implementación del auto eléctrico?
–Sí, hay ciudades que están interesadas en tener los autos eléctricos, como una flota para probar. No va a ser mucho volumen de fabricación, pero para mostrar la tecnología puede ser una oportunidad.
–¿Cuándo se podrá ver algo?
–Hay discusiones que ya empezaron pero en todo caso se tratará de pequeñas pruebas, que no necesitan tanto tiempo y que se podrán hacer a corto plazo. Una estrategia con volúmenes significativos es algo mucho más complicado, toma mucho tiempo para que se desarrolle.
–¿Qué es lo que frena el desarrollo del auto eléctrico?
–Hay tres puntos a considerar. Un auto eléctrico es más caro que un auto convencional. Muchos Gobiernos pusieron incentivos para bajarle el precio al cliente respecto a un auto común. Segundo, debe haber puntos de carga con tomas especiales porque esto es lo que el cliente lo necesita. Por supuesto puede cargar el auto en su casa, pero se necesitan puntos de carga en la calle, en la ciudad.
El tercero es la autonomía. El modelo que desarrollé en Francia, el Zoe tiene capacidad de andar 200 kilómetros con la carga completa. Pero hay gente que tiene miedo, que le parece poco. Es un obstáculo que hay que saltar. En definitiva, son las tres cosas en las que hay que trabajar.
–¿La Argentina está en condiciones de desarrollar un proyecto de estas características?
–Para desarrollar el vehículo eléctrico se necesitan tecnologías complejas. La primera se vincula con todo lo que es motor eléctrico y la segunda con la batería. Por supuesto que hay componentes que se pueden importar. Por ejemplo, en lo que producimos en Francia, importamos las baterías de Corea y Japón. Todo depende del nivel de integración que vayamos a tener con este tipo de proyecto. La fabricación en sí misma de un auto eléctrico es muy parecida a la de un auto normal, se puede poner en marcha casi mañana mismo en esta planta.
–¿Qué proyecciones tiene para el futuro inmediato en cuanto a producción nacional y en cuanto a cuota de mercado para su empresa?
–Bueno, no vamos a dar cifras precisas en este momento, pero para 2013 habrá un nivel de producción en Santa Isabel parecido al de 2012. En materia de ventas tenemos el objetivo de crecer en el mercado. Diría que estamos en una curva de crecimiento y no hay razón para que esto se detenga.

