Por Florencia Pulla

Julián Navarro Cinta
Foto: Gabriel Reig
La logística comparte bastantes características con esos superhéroes de historieta que jamás se llevan el crédito por atrapar a los malos. Es, como ellos, un guardián silencioso, un atento vigilante de los productos cuya presencia todos los días se dan por sentados, en los lugares más diversos: desde estantes de supermercados al motor de nuestros autos, las diferentes industrias se valen del sector de la logística para transportarlos del lugar de producción al lugar de consumo. Son fundamentales, entonces, pero increíblemente humildes de su importancia estratégica.
Es que, como bien dijo Julián Navarro Cinta, director general del gigante Gefco, "la buena logística es invisible y abarata costos, en vez de aumentarlos". Cuando todo va bien, son un aliado en las sombras, cuando todo sale mal, los teléfonos estallan en protestas.
Por las características del negocio –que requiere que la mercancía llegue a tiempo, en condiciones, y a un costo razonable– los ejecutivos de la logística corren contra el tiempo. Es el caso de Navarro Cinta, un ejemplo de empleo continuo, ya que casi no conoce experiencias fuera de Gefco.
La decisión de desembarcar en la Argentina, explica, no fue fácil. Pero la contención de su familia resultó fundamental. "Llevo 25 años en Gefco; la mitad de mi vida. Tuve la oportunidad de desempeñarme en muchos cargos porque he estado aquí desde muy joven y me siento encantado de que haya sido así, porque mientras estudiaba fui aprendiendo cómo funcionaba el negocio. La decisión de venir a la Argentina no fue fácil pero desde hace cuatro años que no dejo de aprender. He tenido suerte en venir, por la dinámica de la sociedad y su economía: creo que estoy en una empresa en la que hay mucho futuro por delante".
Y así parece. El año pasado Gefco, empresa logística de origen francés que cuenta con una red que abarca 100 países, facturó poco más de $937 millones. La filial argentina es la más grande que el grupo tiene en la región, superando incluso a la brasileña. Trabajan aquí 956 empleados, casi 10% de la planta total de Gefco en el mundo. Las inversiones en los últimos años para la puesta en valor de depósitos y unidades de transporte son importantísimas: en 2012, por ejemplo, superaron los $11.000 millones.
Manejar una empresa de este tamaño y con estas ambiciones no es sencillo. Navarro Cinta es conciente de que el negocio de la logística puede resultar agotador y apunta a la contención familiar para lograrlo. "Es un trabajo que quita muchas horas de la vida. El desafío es tener un equilibrio familiar y emocional sano. Afortunadamente tengo una familia que me apoya mucho y eso es importante porque la logística es vivir en la trinchera: las empresas clientes nos recuerdan solo cuando fallamos".
Saber diversificarse
Vivir en la trinchera significa, también, plantear estrategias para salir. Con 63 años en el mercado, Gefco creció más allá de su primer amor, la industria automotriz. "En principio trabajábamos exclusivamente para esa industria pero hoy somos capaces de realizar cualquier tarea logística, en cualquier medio de transporte", cuenta Navarro Cinta.
Esta diversificación del negocio los llevó a catapultarse como uno de los líderes a escala global y, luego de hacer pie en el país en 1999, a ganar terreno localmente. "Tuvimos siempre una misión muy clara: concebir, diseñar e integrar soluciones logísticas sólidas e innovadoras a clientes industriales. Hace 14 años que estamos creando valor aquí". Hoy se ubica como la tercera empresa del sector, con 20% del marketshare y con proyecciones muy optimistas para los próximos años.
"Tenemos un diferencial muy importante, que tiene que ver con el origen mismo de la empresa. Nuestra logística está en su génesis muy unida a las cadenas de producción automotriz, que son de las más innovadoras y que más tecnología necesitan en el mundo. Eso quiere decir que estamos preparados para proveer a las empresas de vehículos, pero todo ese know-how sirve para cualquier otra empresa. Hoy 50% de nuestra facturación no tiene nada que ver con el automóvil", explica Navarro Cintas. Entre sus clientes más representantivos se encuentran Peugeot-Citroën, BMW, John Deer y Pirelli pero también Danone, Unilever, Walmart, Estée Lauder y L’Oréal. La diversificación del negocio es absoluta y vale un dato de color para ilustrar qué tanto: son los elegidos para transportar los satélites argentinos que van a la Nasa, para su posterior lanzamiento.
Después de todo, "la logística no es más que el arte del movimiento. Es llevar productos desde donde se originan hasta donde se consumen. Nosotros tenemos una gran red y eso es importante a la hora de abaratar costos, que es lo que buscan todas las empresas".
Crecimiento orgánico
Lógicamente, parte de este crecimiento que ha experimentado la empresa tiene que ver con el buen momento que vive el sector en general. Es que la logística es una actividad que crece al ritmo de la economía, extremadamente ligada al bienestar de las empresas que contratan sus servicios, y por lo tanto, el crecimiento a tasas chinas que experimentó el país en los últimos años benefició enormemente su desarrollo.
De hecho, según cifras de la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (Cedol), en 2011 se facturaron $6.500 millones, 27,5% más que los $5.100 millones del año anterior. En este contexto, que Gefco pertenezca al club de las empresas que facturan $1.000 millones no es poca cosa. Navarro Cinta explica que no se trata solo de una cuestión de fe en el crecimiento del país sino del trabajo duro de un equipo comprometido. "No creo que las cosas surjan de la nada. La diferencia aquí es que tenemos un equipo muy sólido, con formación importante, que entiende bien qué es la logística. En el corazón de nuestra estrategia de crecimiento está la diversificación que hemos logrado. Además hemos creado sinergias. Intentamos ir y venir, ser innovadores con las cargas. Si vamos a un lugar con teléfonos celulares, ¿por qué no volver con maní o cítricos?"
Además, apunta al crecimiento de la región en su conjunto y a la necesidad cada vez más apremiante de contar con logísticas de calidad a un precio adecuado. "Nos hemos dado cuenta de que la Argentina, y Latinoamérica toda, está emergiendo y necesita logísticas razonables. Hablo de transportes, almacenes y también de sistemas de información".
Gefco viene invirtiendo de manera creciente en el país, culminando inversiones con un mega-deposito de más de 60.000 metros cuadrados en Hurlingham que reúne a toda la mercancía antes distribuida en centros más pequeños.
De la mano del ferrocarril
Tal vez de todas las inversiones que podría realizar Gefco en el corto plazo, los vagones de trenes para transporte de mercadería de Ushuaia a la Quiaca son de los más interesantes. "No hace falta ser muy brillante para saber que un país con 2.700.000 kilómetros cuadrados necesita de una buena red ferroviaria. Es fundamental porque dentro de unos años habrá grandes desafíos logísticos porque las carreteras podrían llegar a colapsar. Lo interesante del caso argentino es que existen las vías más antiguas, construidas por los ingleses, que salían de Banfield hacia ciudades del interior del país. Hay redes ferroviarias, pero falta mantenimiento y, más que nada, motivación para esta iniciativa, que debe unir poblaciones a través del ferrocarril. Creo que es posible y, además, ineludible", remarca Navarro Cinta.
El camión domina la logística en la Argentina desde hace bastante más de una década por razones prácticas –con la privatización del transporte metropolitano, por un lado, y el desmantelamiento de buena parte de la red ferroviaria en el interior de los noventa, por el otro, se necesitaba llegar por tierra al lugar de destino– y también políticas (nadie puede negar que la hegemonía del camión se ha mantenido, en parte, gracias a la buena relación que tuvo el gobierno kirchnerista con el sindicato de camioneros de Moyano).
"Supongo que la política puede tener que ver en los procesos de inversión pero es necesario ir más allá. Hay 40 millones de argentinos que tienen necesidad de productos y otros tantos los fabrican en lugares lejanos a ese centro de consumo. La única manera de realizar ese intercambio, que favorezca la creación de recursos y recupere la inversión, es abaratando costos. La logística en ese sentido es un mal consentido porque es un costo para las industrias. Una buena logística tiene que abaratar incluso costos de producción. Si somos capaces de unir casi todas las poblaciones con una red ferroviaria, eficiente para buena parte de las mercaderías transportadas, podría lograrse", dice.
A pesar de ser la empresa logística que más vagones de trenes tiene en Europa y de ver con buenos ojos el transporte por ferrocarril, Gefco utiliza 800 camiones y Navarro Cintas hace hincapié en la versatilidad de ese medio de transporte. "No queremos ir en contra de la carretera, que es siempre más flexible, porque lleva la mercancía hasta el último punto de consumo. Pero en los transportes de más de 400 kilómetros y de mucho tonelaje por tierra la herramienta más útil es el tren".
Un tema de confianza
2012 fue un año movido para el sector, afectado por las trabas a las importaciones y el cepo cambiario que obligó a las empresas a adaptarse. Navarro Cintas es optimista con respecto a 2013, pero cauto. "Tranquilo no se puede estar nunca cuando se lidera una empresa. La logística es el arte del movimiento. Si las reglas cambian no solo hay que adaptarse sino también innovar o replantear la estrategia. Cada Gobierno es soberano de hacer lo que estime conveniente pero está claro que cuando las reglas cambian de forma abrupta se crean desconfianzas y eso, finalmente, afecta al negocio", explica el director general Gefco para la Argentina y Chile.
En este sentido, Navarro Cintas cree que se debe llegar a un equilibrio que permita el impulso a la producción nacional pero que no prive a los ciudadanos de comprar productos importados. Hace una salvedad con Tierra del Fuego. "Se están haciendo cosas muy interesantes allí. Estamos trabajando con clientes muy importantes de tecnología que están aflorando en esa región del país. Si los temas cambiarios y de importaciones ayudan creo que podría, inclusive, haber más actividad".
Otro tema sobre el que dice sentir desconfianza es la inflación. "Tiene vida propia, es incontrolable, y como dadores de servicios, nos genera muchos inconvenientes. Tener que discutir temas de costos cada tres meses no es lógico y quita mucha energía y desmotiva. Es difícil explicarle a la casa matriz cuál será el retorno de la inversión o cuántas personas se van a poder emplear".
¿Es una paradoja, entonces, que ante este contexto de incertidumbre y desconfianza las empresas, inclusive Gefco, sigan invirtiendo? "No –responde rápidamente Navarro Cinta– porque todas las empresas toman riesgos. No es raro que sigamos invirtiendo sino que cuesta más convencer. Las reglas del juego cambian y eso, a veces, es un palo en la rueda para pedir inversiones, pero nosotros seguimos creyendo en la Argentina".
¿Qué se necesita para mejorar? Fundamentalmente: "Más puertos, porque los que hay están quedando pequeños. Esto quiere decir que las mercaderías llegan con atraso. Además las rutas tienen que ganar en viabilidad y seguridad. Todos los años, y esto no debemos olvidarlo, hay accidentes graves de trabajadores de logística. La gente se juega la vida en este negocio. Creo que hay que hacer inversiones ahora pero los resultados se verán recién en 15 años; son soluciones a largo plazo que seguramente no ganan votos. Pero si se tiene altura de miras, la infraestructura acompañará al crecimiento del país".
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