Potencial colapso del actual orden mundial
Estamos frente a un punto de inflexión. El mundo busca pistas en las primeras medidas de Donald Trump para imaginar cómo serán realmente los próximos cuatro años. Si el nuevo presidente persigue únicamente los intereses de Estados Unidos en un sentido estrecho; si solo pone foco en el antiterrorismo, adelantará el desenlace.
El terrorismo es grave, pero ni siquiera es la amenaza más grande para ese país. Si la economía global se mira sólo en números del balance comercial estadounidense, y no en los términos de la economía internacional que apunta a consolidar un orden mundial, entonces sí es probable que no estemos muy lejos de un colapso del actual orden mundial establecido a lo largo de varias décadas. Si no sigue respaldando a tradicionales aliados en todas partes del mundo, existe el riesgo cierto de algún tipo de enfrentamiento bélico.
Este escenario se viene perfilando desde hace varios años. El edificio cosntruido a lo largo de siete décadas, se ha ido resquebrajando recientemente por la presión de crisis económicas y financieras, surgimiento del nacionalismo y del populismo conservador, y básicamente una pérdida de confianza en las instituciones internacionales y nacionales.
El nuevo gobierno puede decidir abandonar "este orden liberal" y aceptar las consecuencias de que EE.UU cambie el rol de garantizar el orden global que diseñó y mantuvo hasta ahora.
Esta es la visión de Robert Kagan, un académico que colabora en el programa Brookings Big Ideas for America, de la Brookings Institution.
El ahora viejo orden, consolidado después de la Segunda Guerra mundial, ha sido erosionado por fuerzas externas e internas. Entre las externas surge nítida la intención de distintos poderes mundiales, grandes y medianos, nada satisfechos con el edificio construido por Estados Unidos.
Claramente, China y Rusia son dos buenos ejemplos, con su relativo pero importante poder militar, económico y político, que pujan por tener mayor ascendiente sobre lo que consideran su zona de influencia (Asia y Europa, respectivamente). Irán, por su parte, busca mayor ascendiente sobre el Medio Oriente y el Golfo Pérsico. Corea del Norte, es un caso especial de perturbación generalizada.
Por si fuera poco, aparece el ISIS y otros grupos radicales islámicos para establecer un nuevo centro de poder fundamentalista.
Hasta ahora estas ambiciones fueron contenidas por la coherencia y el poder del orden desplegado y representado por Estados Unidos. Además del sistema de alianzas regionales militares estadounidenses en Europa y Asia. Con Trump, Washington no parece listo a ratificar estas alianzas militares y a responder a cualquier desafío de seguridad que sufran sus hasta ahora aliados.
La profundidad de la crisis en el capitalismo y en la propia idea de democracia, prometen cambios importantes y un cambio sustancial en el escenario geopolítico mundial.
- Etiquetas
- trump
- ordenmundial
- antiterrorismo
Artículos relacionados

La urgencia hídrica: el deterioro millonario que amenaza la salud y la economía argentina
El capital original en obras hídricas y viales del país se encuentra depreciado en un 61%, lo que representa un riesgo inminente para la calidad de vida y la competitividad. Especialistas advierten que la falta de mantenimiento de toda la infraestructura del país genera pérdidas por 70 millones de dólares diarios. Una parte significativa de ella se produce en las redes sanitarias. Reclaman un plan estratégico a largo plazo.

Mora récord en préstamos personales: qué explica el deterioro del crédito familiar
La irregularidad bancaria de los hogares se mantuvo en 12,8% en junio, aunque los préstamos personales subieron a 16,4% y marcaron un máximo histórico. La evidencia vincula el deterioro con la capacidad de pago, pero también expone problemas de originación, comparación y supervisión.

El dólar y el cambio estructural: la pregunta de los 90 que vuelve con Milei
Una apreciación cambiaria es sostenible cuando refleja una economía que se volvió más productiva y capaz de generar divisas; es atraso cambiario cuando el tipo de cambio se mantiene por debajo de lo que la estructura productiva puede soportar y el ajuste recae sobre la actividad, los márgenes, los salarios o el empleo. Hace treinta años, Alfredo Canavese y Pablo Gerchunoff intentaron medir esa diferencia. En la Argentina de Javier Milei, la pregunta vuelve a ser central: ¿el actual nivel del dólar expresa una transformación de los precios relativos o un desequilibrio que todavía no se manifestó por completo?

