La gran recesión

No había dudas. El panorama se había modificado sustancialmente en el último trimestre de 2008. Estábamos ante un cambio de paradigma. La actual crisis financiera marcó el final de una era de capitalismo global abierto. Las gigantescas adquisiciones del Gobierno señalan una nueva era política en Estados Unidos, con más activismo federal y mayores regulaciones.

1 septiembre, 2010

<p>Todos los observadores est&aacute;n de acuerdo: a&uacute;n si tuviera &eacute;xito en Estados Unidos la masiva operaci&oacute;n de rescate financiero iniciada en octubre de 2008, habr&iacute;a que complementarla con algo de mayor alcance todav&iacute;a. Los europeos, con Nicol&aacute;s Sarkozy a la cabeza, hablan de refundar Bretton Woods, el sistema institucional desarrollado despu&eacute;s de la Segunda Guerra para regular la econom&iacute;a y las finanzas del planeta. Un mecanismo que ha subsistido hasta hoy, a pesar de la creciente irrelevancia de algunos de sus organismos como el Fondo Monetario Internacional.<br />
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Para las econom&iacute;as emergentes, esta iniciativa huele a &ldquo;gattopardismo&rdquo;, o a que cambien todo para que no cambie nada. Advierten que la intenci&oacute;n francesa es recrear al original Bretton Woods pero sin la hegemon&iacute;a estadounidense.<br />
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En otras latitudes, se prefiere hablar del establecimiento de una Autoridad Monetaria Global (GMA) para supervisar los mercados que ahora operan sin fronteras.<br />
El punto de partida es que el actual aparato institucional global es incapaz de supervisar el sistema financiero. El Fondo Monetario Internacional es irrelevante en esta crisis, el grupo de las siete principales naciones industriales carece de legitimidad en un mundo donde China, Brasil y otras naciones son grandes jugadoras, y el Banco de Pagos Internacionales (BIS) de Basilea, no tiene rol operativo. La Reserva Federal de Estados Unidos est&aacute; demasiado cercada para actuar como banco central global. <br />
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Ese vac&iacute;o en el centro es peligroso para el planeta. La dependencia que tiene Estados Unidos de masivos flujos entrantes de capital extranjero, aproximadamente US$ 3.000 millones por d&iacute;a, seguramente aumentar&aacute; ahora que Washington adquiera US$ 1 bill&oacute;n (mill&oacute;n de millones) en obligaciones nuevas por los rescates actuales. Por varios a&ntilde;os, Wall Street y Washington no podr&aacute;n manejar nada sin la cooperaci&oacute;n de otros mercados. <br />
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