La generación que puede hacer algo por el clima
El resultado de las elecciones en Estados Unidos interesa a toda la humanidad porque es hora de que la actual generación asuma su responsabilidad.

Es la última que está a tiempo para evitar el calentamiento global, según advirtió el ex presidente Obama. Pese a que el mundo, la región y el país ingresaron en una transición energética, la temperatura promedio del planeta duplica aún a la de la era preindustrial, con la demanda de electricidad en aumento, ¿qué medidas de corto y mediano plazo deberían ser adoptadas en plena pandemia? ¿Debería ser declarada la sustentabilidad en emergencia? El secretario general de Naciones Unidas advirtió en la reciente Asamblea General que “el mundo está ardiendo y es urgente revertir el curso del cambio climático”, convocando a la acción para combatir el calentamiento global en un evento de líderes mundiales el 12 de diciembre, a cinco años de la firrma del Acuerdo de París, reconociendo que la última década fue la más calurosa registrada y las concentraciones de gases de efecto invernadero han seguido aumentando. Es preocupante que el mundo haya quedado tan lejos de los objetivos propuestos en aquella instancia y aún no hemos logrado acordar eficaces políticas internacionales. Hay que actuar en los próximos años sin las demoras que hemos tenido en el pasado, con acuerdos realmente efectivos entre todas las naciones, que deberán asumir la responsabilidad común pero diferenciada, teniendo en cuenta la gran desigualdad en las emisiones por habitante.
Priorizar la sustentabilidad
¿Son contradictorios el crecimiento económico y el crecimiento sustentable? El mundo necesita el progreso económico como condición, aunque no siempre suficiente para eliminar la pobreza y la indigencia; por esta razón es necesario retomar el sendero del crecimiento económico, pero, al mismo tiempo, abatir las emisiones mediante medidas orientadas a la expansión de las actividades que contribuyan a reducir las emisiones contaminantes. Las consecuencias negativas del cambio climático han estado fuera de la ponderación económica, porque no se ha incluido el costo de los efectos perjudiciales que este cambio tiene en la salud, la producción y en la viabilidad de naciones que son vulnerables. La aspiración de los contaminantes de eludir la carga de la externalidad negativa del cambio climático complica la negociación en el ámbito de las Naciones Unidas. Esta externalidad global pone en riesgo el clima, que es un bien público global; por esta razón el reconocimiento o la negación de esta importante externalidad es crucial en la política energética.
(*) ex secretario de Energía
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