Inversores se retiran de mercados emergentes
Los inversores internacionales están nerviosos y retiran su dinero de los mercados emergentes a una velocidad que no se observaba desde 2011.Ya desaparecieron US$ 12.000 millones.
Según datos de EPFR Global, que sigue la evolución de los flujos de inversioes, las divisas emergentes sufrieron nuevamente fuertes ventas. En la semana que terminó el 29 de enero salieron US$ 6.300 millones, el mayor retiro desde Agosto de 2011. En todo el mes los retiros ascienden a US$ 12.200 millones.
Los bonos también sufrieron: se esfumaron US$ 2.700 millones en la última semana y US$ 4.600 millones en lo que va del año.
El viernes el índice S&P 500 abrió en Nueva York con 1% en baja y el. FTSE Eurofirst 300 bajó 1,2% en medio de una venta generalizada,. El índice mundial FTSE (All-World equity index ) cayó 3,8% este mes, principalmente po la agitación en los mercados emergentes y se encamina hacia el peor comiendo de año desde 2010. El índice FTSE EM perdió 7,2% este mes.
Los mayores perdedores con las ventas, disparadas por la desaceleración del crecimiento en China y las preocupaciones sobre el retiro de estímulos monetarios por la Reserva Federal de Estados Unidos, fueron los e fondos dedicados en mercados emergentes.
Artículos relacionados

De la pimienta de las Indias al polvo de Marte: cuatro siglos de cargamentos imposibles
SpaceX prepara la mayor salida a bolsa de la historia para financiar Marte, igual que la Compañía de las Indias Orientales lo hizo en 1602 con la pimienta. La diferencia: aquella tenía cargamento; esta, por ahora, solo tiene relato —y a Starlink pagando el viaje.

K, la letra que partió al mundo en dos
El economista Peter Atwater popularizó la idea de una economía “en forma de K”: una bifurcación que ya no separa solo ingresos, sino vidas enteras. Leído desde una Argentina de mercados eufóricos y confianza en ruinas, el diagnóstico adquiere una nitidez incómoda.

Por qué Alemania le cerró la puerta a Palantir (y qué dice eso de Europa)
La Bundeswehr descartó al líder mundial en software militar para su nube de defensa. No fue una objeción técnica: fue una decisión sobre quién controla los datos de un Estado, y reabrió el debate europeo del derisking frente a Washington.

