miércoles, 14 de enero de 2026

Empleo formal y salarios, el mercado de trabajo acentúa debilidad

El último informe de EDIL (IIEP-UBA) muestra cuatro meses consecutivos de caída del empleo asalariado registrado hasta agosto de 2025 y un salario mínimo real que acumula una baja de 35% desde noviembre de 2023. Detrás del dato agregado, la contracción se concentra en el sector privado y, dentro de él, en ramas como industria y construcción.

spot_img

En agosto de 2025, el empleo asalariado formal total registró una caída de 13.100 puestos, según datos desestacionalizados del SIPA. El recorte se explicó, sobre todo, por el sector privado (-10.600) y, en menor medida, por el sector público (-1.700). El empleo registrado en casas particulares casi no varió en el mes, aunque mantiene una tendencia descendente. 

El informe “Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones”, elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP, UBA-Conicet), combina registros administrativos (SIPA), la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) y el Índice de Salarios del Indec para reconstruir el pulso del trabajo registrado y de las remuneraciones. Su aporte principal es ordenar el debate: separa el ruido de la coyuntura mensual de las tendencias que se consolidan en más de un año.

Qué mide el “empleo formal” y por qué se mira desestacionalizado

El empleo asalariado formal incluye a las personas registradas en la seguridad social: sector privado, sector público y casas particulares. Se trata del segmento que deja huellas administrativas y, por eso, permite un seguimiento más frecuente que el de la encuesta de hogares.

Publicidad

El informe utiliza datos “sin estacionalidad” (desestacionalizados). Es decir, intenta aislar movimientos típicos del calendario —vacaciones, zafras, fin de obras— para comparar meses consecutivos con menor distorsión. Cuando el dato ajustado cae durante varios meses, la señal se refuerza: no se trata solo de un mes malo.

El dato agregado: menos empleo que en 2023 y vuelta a niveles de 2022

En agosto de 2025 había aproximadamente 10.078.000 asalariados registrados en la seguridad social. Más relevante que el número en sí es su trayectoria: tras la caída de septiembre de 2023 a agosto de 2024, se observó un período de leves alzas y bajas, pero desde mayo de 2025 el empleo formal total acumula cuatro meses consecutivos de retroceso. 

La comparación interanual muestra una pérdida de 33.000 puestos (-0,3%) frente a agosto de 2024. El contraste con noviembre de 2023 es más exigente: -224.000 empleos (-2,2%). En perspectiva larga, esa dinámica ubica al empleo formal en un nivel similar al de octubre de 2022. 

En términos económicos, el mercado laboral formal parece describir una figura conocida: una caída fuerte, luego una meseta, y finalmente una nueva baja. Cuando esa secuencia se extiende, suele anticipar que la recuperación del consumo y de la inversión enfrenta límites, porque el empleo registrado funciona como un ancla para el ingreso disponible y para la recaudación vinculada a la nómina.

Sector privado, público y casas particulares: tres velocidades

En el sector privado, agosto mostró 6,23 millones de asalariados registrados. La caída mensual fue de casi 10.600 puestos (-0,2%). Frente a noviembre de 2023, la pérdida llega a 139.000 empleos (-2,2%), mientras que la variación interanual resulta casi neutra (-0,1%). 

El sector público, en cambio, sostiene una baja más gradual. EDIL estima 3,4 millones de asalariados formales en agosto de 2025, con un nivel 0,4% inferior al de agosto de 2024 (-15.000) y 1,7% por debajo de noviembre de 2023 (-61.000). Esa trayectoria muestra que el ajuste no se concentró en un único tramo: se extendió, con fluctuaciones, desde fines de 2023. 

El caso de casas particulares es distinto y, en cierto modo, más persistente. Es el segmento con más meses consecutivos de caídas. En agosto de 2025, la baja interanual fue de 10.000 puestos (-2,3%); frente a noviembre de 2023, la contracción fue de casi 25.000 (-5,3%). Desde el máximo de octubre de 2019, el empleo formal en casas particulares se redujo 12,2% (61.000 trabajadoras menos), hasta volver a un nivel similar al de doce años atrás. 

Dónde se corta el hilo: ramas y geografía del empleo privado

Dentro del empleo privado, ocho de trece sectores mostraron caídas en agosto. En porcentaje, las mayores bajas se observaron en Intermediación financiera (-0,7%), Minería (-0,6%) y Construcción (-0,5%). Solo tres ramas crecieron (+0,2%): Agro y pesca, Electricidad-gas-agua y Hoteles y restaurantes. Transporte y Educación no mostraron variaciones significativas. 

En términos absolutos, industria y servicios inmobiliarios volvieron a liderar la caída. En industria manufacturera, la pérdida de empleo de agosto prolongó una tendencia descendente que EDIL ubica desde septiembre de 2023: desde entonces se perdieron casi 47.000 puestos, de los cuales alrededor de 16.000 corresponden a 2025 y 3.000 al último mes. 

Por provincia, el SIPA muestra una contracción en 16 jurisdicciones y aumentos solo en 6. Las mayores caídas porcentuales se dieron en Neuquén (-0,7%), Chaco (-0,6%) y Formosa (-0,6%), mientras que los mayores aumentos fueron en Chubut (+2,1%) y San Juan (+0,5%). Buenos Aires y CABA explicaron la mayor parte de la variación negativa del empleo formal privado (44% y 40% de contribución, respectivamente), por encima de su peso en el empleo privado total. 

Entradas, salidas y el dato que suele llegar tarde

Los “flujos” del mercado de trabajo aportan una clave: no solo importa el stock de empleo, sino también cuántos trabajadores entran y salen cada mes. La EIL permite medir tasas de entrada (incorporaciones sobre el stock del mes previo) y de salida (desvinculaciones sobre el mismo stock).

En el primer semestre de 2025 —salvo junio— las tasas de salida superaron a las de entrada. EDIL destaca que ambas tasas se mantienen bajas en perspectiva histórica, pero con una diferencia decisiva: la tasa de salida creció en el último año, de 1,5% en septiembre de 2024 a 2,1% un año después, mientras la tasa de entrada se mantuvo en torno de 1,7%/2%. 

En septiembre, 13% de las empresas registró solo bajas de personal (menos que el 15% del mes previo). Y entre las modalidades de desvinculación, las renuncias siguieron como la principal (48%), aunque con una reducción de 8 puntos porcentuales en lo que va del año; al mismo tiempo, aumentó el peso relativo de finalización de período de prueba, de contrato o de obra. 

Salarios: el piso se hunde más que el promedio

El informe separa dos historias. La primera es la del salario mínimo, vital y móvil (SMVM), que opera como piso normativo y referencia para programas e informalidad. En octubre de 2025, el SMVM real cayó 2,3% y encadenó descensos en septiembre (-2,0%), agosto (-0,5%) y julio (-0,5%), tras una estabilidad marginal en junio (+0,1%). 

La dimensión estructural aparece en el acumulado: entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, el salario mínimo real retrocedió 35% (y 7,7% en lo que va de 2025). EDIL agrega una comparación que actúa como advertencia histórica: el nivel real de octubre de 2025 queda por debajo del de 2001, antes del colapso de la convertibilidad, y representa solo un tercio del máximo de septiembre de 2011 (una erosión del 64%). 

La segunda historia es la del salario promedio formal. Para el sector privado, el Índice de Salarios del Indec mostró en septiembre de 2025 una baja real de 0,7% mensual y un nivel 0,7% inferior al de noviembre de 2023. EDIL señala, además, que un cálculo preliminar con datos del SIPA sugiere para septiembre una variación levemente positiva (+0,2%), en contraste con el índice del Indec. 

En el sector público, el deterioro luce más profundo: el salario real cayó 21,9% entre noviembre de 2023 y enero de 2024. Luego hubo una recuperación débil y, para septiembre de 2025, EDIL ubica una pérdida de 14% frente a noviembre de 2023, con una baja mensual de 0,9% y un nivel 38% inferior al de diez años atrás. 

El cuadro final es consistente: aunque el salario promedio formal discute décimas, el salario mínimo pierde metros. Cuando el piso cae, el debate distributivo se desplaza: la distancia entre quienes negocian paritarias y quienes dependen de referencias mínimas tiende a ampliarse, incluso si el empleo total no se derrumba.

 

Publicidad
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

CONTENIDO RELACIONADO