Cómo negociar contratos de explotación petrolera
Dos especialistas analizan la relación entre las variaciones en el precio del petróleo y las expropiaciones de empresas llevadas a cabo en varios países entre 2003 y 2008, como consecuencia del aumento extraordinario de los precios del crudo.

El aumento extraordinario del precio del petróleo durante la primera década del siglo XXI, acompañando el crecimiento también extraordinario de economías emergentes como China e India, llevó a algunos países a la expropiación de campos petroleros para aprovechar el aumento de ingresos.
Arthur van Benthem y Johannes Stroebel, profesores de economía de Wharton y la Universidad de Chicago, analizaron datos fiscales de 2.468 acuerdos de extracción petrolera en 38 países, buscando las mejores opciones para los Estados y para los inversionistas extranjeros.
¿Qué tipos de contratos entre los países productores y las empresas multinacionales serán los más efectivos para minimizar el riesgo de expropiaciones? ¿Qué tipos de contratos serían ideales tanto para gobiernos locales como para empresas extranjeras? ¿Podrían aplicarse los resultados obtenidos en esta investigación a otros sectores de la economía en que los gobiernos puedan verse tentados a expropiar? Estas son algunas de las preguntas que pretenden responder los autores en la investigación titulada “Contratos de extracción de recursos bajo amenaza de expropiación: teoría y evidenciasâ€, que será próximamente publicada en
The Review of Economic and Statitics
.
El tema es especialmente relevante tras la expropiación de YPF, sin haber recibido Repsol compensación alguna por parte del gobierno argentino. En Asia Central, Azerbaijan amenazó recientemente con expropiar un campo manejado por BP y Exxon, por no alcanzar las metas de extracción acordadas. Tanto Argentina como Azerbaijan acusan a las petroleras de no explotar debidamente sus activos. En su investigación Benthem y Stroebel llegan a la conclusión de que lo mejor para los países anfitriones es acordar una tasa fija de ingresos, independientemente de las fluctuaciones del mercado.
Los especialistas sostienen que la volatilidad en el precio del petróleo complica la planificación de los presupuestos gubernamentales. Este tipo de contratos también sería de utilidad para las empresas petroleras porque -según los especialistas- de esta manera las compañías extranjeras se asegurarían de no ser expropiadas. Según el estudio las expropiaciones se dan en un contexto de alza extraordinaria de los precios (entre 2003 y 2008, Argelia, Bolivia, China, Ecuador, Rusia y Venezuela llevaron a cabo algún tipo de expropiación de compañías petroleras), debido a que los gobiernos sienten que las petroleras se están llevando un porcentaje desproporcionado de las ganancias sin invertir lo suficiente en el país.
Los autores sostienen que las firmas deben tener muy en cuenta este riesgo cuando negocian un contrato. Por otro lado, consideran que aunque a corto plazo para los gobiernos parezca una buena opción la expropiación, en el largo plazo no lo es tanto. Resultados de la investigación sugieren que la reputación del país se ve seriamente afectada tras una expropiación y por lo tanto se encontrarán más tarde con dificultades para negociar un contrato ventajoso.
“Los mejores contratos los obtienen los países más estables, con instituciones fuertesâ€. No importa cuán ventajosa haya sido la expropiación en el corto término, en el largo plazo el país será penalizado. No sólo está el problema de la reputación internacional, sino la pérdida de asistencia técnica y operacional, una vez que las compañías y sus técnicos abandonan el país tras una expropiación.
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