China y Estados Unidos: rivales pero integrados
Si bien son muchos los paralelos entre la actual rivalidad entre ambas potencias y el comienzo de la guerra fría del siglo 20, también hay importantes diferencias.

La más evidente es que las economías de ambos países están profundamente integradas entre sí. El comercio entre China y Estados Unidos representa más de la mitad de un billón de dólares al año. China es dueña de más de US$ 1billón de deuda norteamericana. Importantes compañías norteamericanas dependen de fabricar y vender sus productos en China. La manufactura del iPhone de Apple está estructurada alrededor de una cadena de suministro basada en el sur de China. Hay más restaurantes
Kentucky Fried Chicken
en la República Popular China que en Estados Unidos. Este entretejido económico también ha creado un grado de convergencia social. Es cierto que China está gobernada por el partido Comunista, pero en sus principales ciudades bulle la vida comercial, la empresa privada y las marcas occidentales. Nunca podría compararse eso con la gris uniformidad de la Rusia soviética. La sociedad china es más similar a la norteamericana de lo que fue la sociedad soviética. También hay fuertes lazos científicos y educativos entre ambos. La hija de Xi Jinping estudió en Harvard. La hija de Stalin no fue a Yale. Además, el desafío que plantea la República Popular China para la seguridad de Estados Unidos es muy diferente del presentado por la Unión Soviética a mediados del siglo 20. En toda su historia milenaria, el “reino del medio” nunca peleó por un equilibrio de poder. Siempre fue la potencia dominante en Asia rodeada de estados tributarios. Desde su perspectiva, está en el lugar que le corresponde, dicen Whalter Lohman y Riley Walters en
Understanding the Chinese challenge to the United States.
Artículos relacionados

Apple aceleró su crecimiento con un nuevo récord de ventas de iPhone
La compañía cerró su segundo trimestre fiscal de 2026 con ingresos por US$ 111.200 millones, un aumento interanual de 17%. El negocio de servicios volvió a marcar un máximo histórico y el directorio aprobó un incremento del dividendo y un nuevo programa de recompra de acciones por US$ 100.000 millones.

Kimi K3 y el nuevo dilema de Silicon Valley: abrir la inteligencia artificial o protegerla
La aparición del modelo chino Kimi K3 transformó un debate tecnológico en una discusión estratégica. Estados Unidos ya no discute únicamente cómo desarrollar inteligencia artificial, sino hasta qué punto conviene compartirla cuando la competencia geopolítica también se libra con algoritmos.

Setenta años con el FMI: una historia de crisis, acuerdos y dependencia
Desde su ingreso al Fondo Monetario Internacional en 1956, la Argentina firmó más de veinte programas de asistencia financiera. Ningún otro país recurrió con tanta frecuencia al organismo. La relación atravesó gobiernos militares y democráticos, reformas económicas, defaults y sucesivas crisis cambiarias. También muestra la persistencia de un problema estructural: la dificultad para generar los dólares necesarios para crecer sin recurrir al endeudamiento externo.

