China puede ser el centro industrial del mundo
Mucho se habla del fin de la mano de obra barata como el motivo del menor crecimiento económico en China. Según un investigador de Booz & Company, hay cinco factores que desmienten la decadencia.
Muchos análisis de la situación internacional vienen escribiendo con insistencia sobre la deteriorada situación industrial en China. Por cierto, en los últimos años el crecimiento económico dejó de ser sorprendente y el año pasado, en el Foro Económico Mundial en Tiajin el presidente de una firma china habló de la pero crisis industrial en la historia del país. Los sueldos suben y los altos precios del petróleo vuelven insostenible las exportaciones a mercados lejanos. Paralelamente las firmas estadounidenses vuelven a fabricar en su país y la irrupción del shale gas está bajando considerablemente los costos de fabricar en Estados Unidos.
John Jullens, socio de Booz & Company apostado en Shanghai, cree que el futuro industrial de China tiene más margen para las oportunidades de lo que a muchos les gusta creer. En principio, aunque los mayores costos laborales van a debilitar un poco el modelo de desarrollo basado en la exportación, también son un subproducto natural del éxito económico del país y, por lo tanto, algo para celebrar. Según él hay además cinco factores que pueden compensar el impacto negativo de los sueldos
1. Demanda doméstica. El desenfrenado desarrollo económico de China sigue sumando millones de consumidores a su ya inmensa base de clientes. El país ya es el mercado más grande del mundo para una serie de productos, muchos de los cuales necesitan fabricarse cerca de donde se van a consumir. Además, el gusto de los chinos es especial, por lo que muchas veces necesita que los productos se fabriquen especialmente para consumidores locales.
2. La brecha urbano-rural. China sigue siendo un país muy diverso, con una amplia brecha entre ingresos urbanos y rurales. Dos tercios de su gente sigue ganando menos de US$ 5.000 al año. A diferencia de las regiones costeras, mucho más desarrolladas, las regiones internas siguen teniendo baja mano de obra, lo que sugiere que las actividades de manufactura podrían moverse para retener la ventaja de costos laborales.
3. Excelencia operativa. Hasta la fecha, pocas firmas han sabido optimizar sus operaciones chinas. Esto deja mucho margen para mejoras en productividad. Por ejemplo, máquinas más eficientes, minimización de defectos, cadenas de suministro más simples y mayor productividad laboral.
4. Manufactura frugal. La ventaja competitiva china va más allá de la mano de obra barata. Las firmas chinas saben ser muy ingeniosas para reducir costos y rediseñar procesos de manufactura.
5. Inversión versus ventaja comparativa. La teoría económica dice que cuando los costos de mano de obra suben, los negocios se van a otra parte. Sin embargo, los países pueden ofrecer incentivos de inversión para atraer o mantener negocios. Jullens cree que esos incentivos a veces son más importantes que la ventaja comparativa. China tiene los medios financieros y va a usar esa arma para retener negocios.
Lo que probablemente ocurra con China es que se fragmente su base manufacturera. Algunos cambios van a ser inevitables. Por ejemplo, la fabricación de productos livianos y de trabajo intensivo )ropa, zapatos) podría migrar hacia países más baratos como Vietman. Pero China seguirá haciendo productos que requieren fuertes redes logísticas y la capacidad para fabricar en gran escala.
El gobierno deberá invertir fuerte en infraestructura de cadena de suministro para conectar el interior con el resto del país y con los puertos de exportación. Además deberá incentivar a las multinacionales para que reubiquen sus actividades y continuar mejorando su base de manufactura.
La transición del país de emergente a desarrollado no será fácil. Pero el país tiene un historial envidiable en cuanto a saber implementar sus planes quinquenales y contar con los recursos financieros para superar otras consideraciones.
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