La interrupción del negocio, los daños a la propiedad y los cambios regulatorios o legislativos encabezan el listado de los principales riesgos que hoy enfrentan las empresas en la Argentina, de acuerdo con los resultados locales de la décima Encuesta Global de Gestión de Riesgos elaborada por Aon.
El relevamiento describe un “entorno de riesgo excepcionalmente complejo” para las organizaciones del país, con presiones económicas, políticas y regulatorias que se superponen. En ese marco, John Ospina, head de Commercial Risk Solutions para Hispanic South America en Aon, sostuvo: “El aumento del riesgo comercial y operativo en Argentina evidencia un escenario que también caracteriza a la región: la volatilidad y la incertidumbre son ahora constantes para las organizaciones. Si en otros tiempos la resiliencia era clave para hacer frente a las disrupciones, ahora es importante fortalecerse para lograr una ventaja competitiva”.
En el ranking de riesgos actuales para la Argentina, la interrupción del negocio aparece en el primer lugar, seguida por daños a la propiedad y cambios regulatorios/legislativos. Más atrás se ubican ciberataques o filtración de datos, mayor competencia, desaceleración económica/recuperación lenta, riesgo de precio de materias primas/escasez de materiales, riesgo político, flujo de caja/riesgo de liquidez y daño a la reputación/marca.
La comparación con el ranking global muestra diferencias en el orden de prioridades: a nivel mundial, el primer puesto corresponde a cambios regulatorios/legislativos, seguido por interrupción del negocio y ciberataques/filtración de datos.
En clave regional, la interrupción de la actividad empresarial se mantiene como el principal riesgo por la exposición a crisis geopolíticas, eventos climáticos extremos, la dependencia de rutas comerciales globales y la vulnerabilidad de la infraestructura local. En ese contexto, se menciona que economías como Brasil, Chile y México —además de la Argentina— dependen en gran medida de exportaciones, lo que las vuelve especialmente sensibles a interrupciones en la cadena de suministro, con impacto financiero y efectos sobre la confianza de clientes y la relación con proveedores.
Ospina agregó: “Las empresas han comenzado a diversificar su base de proveedores, invertir en tecnologías de visibilidad de la cadena de suministro y desarrollar planes de continuidad sólidos para resistir mejor y recuperarse de futuras crisis. Asimismo, algunas compañías están evaluando la contratación de seguros de interrupción de negocio contingentes para protegerse contra imprevistos”.
En materia regulatoria, los cambios legislativos —tercer riesgo en la Argentina— se vinculan con la inestabilidad política en América Latina, lo que empuja a ajustar planes de inversión y a realizar planificación de escenarios para sostener la continuidad del negocio. En el frente digital, los ciberataques y las filtraciones de datos ocupan el cuarto lugar en el país y el tercero a nivel regional, en un contexto de rápida adopción de plataformas digitales e inteligencia artificial (IA) que amplía la superficie de ataque.
El documento también proyecta los riesgos que se consideran más críticos hacia 2028 en la Argentina: mayor competencia, interrupción del negocio, flujo de caja/riesgo de liquidez, cambios regulatorios/legislativos y ciberataques/filtración de datos.
La encuesta lleva 19 años de seguimiento global y, en esta edición, reunió cerca de 3.000 respuestas de 63 países. Entre los datos destacados, se señala que solo el 14% realiza un seguimiento de su exposición a los diez principales riesgos y apenas el 19% utiliza análisis de datos para evaluar sus programas de seguros. El informe completo está disponible en: https://www.aon.com/es/insights/reports/global-risk-management-survey/regional-results/top-risks-facing-organizations-in-latin-america#product-cards-635984010.












