Nvidia recalibra su vínculo con OpenAI y reduce el plan de inversión a US$ 30.000 millones
La compañía reemplaza el esquema anunciado en 2025 —de hasta US$ 100.000 millones— por una participación de menor escala dentro de una ronda que busca más de US$ 100.000 millones y valora a OpenAI en torno de US$ 830.000 millones. 

Nvidia y OpenAI avanzan hacia una redefinición de su relación financiera. Tras el anuncio de septiembre de 2025 sobre un acuerdo para invertir “hasta” US$ 100.000 millones, las conversaciones pasaron a enfocarse en una inversión directa cercana a US$ 30.000 millones en el marco de la megarronda que negocia OpenAI. 
La operación, según trascendidos citados por Reuters y otros medios, formaría parte de un levantamiento de capital superior a US$ 100.000 millones que podría ubicar la valuación de OpenAI alrededor de US$ 830.000 millones (con estimaciones que oscilan en torno de ese nivel). Entre los potenciales participantes aparecen también SoftBank y Amazon. 
Del compromiso “hasta” US$ 100.000 millones a una apuesta accionaria
La clave es el carácter del acuerdo original: no se trataba de un desembolso inmediato, sino de un marco de inversión y provisión de infraestructura con etapas. En enero, Jensen Huang buscó desactivar la lectura de ruptura y sostuvo en Taipéi que el vínculo con OpenAI seguía vigente, aunque sin ratificar cifras del orden de los US$ 100.000 millones. 
En la práctica, el cambio de escala reorganiza el mapa de incentivos. Una inversión accionaria grande, pero acotada (US$ 30.000 millones), reduce la exposición a un programa plurianual de infraestructura cuyo retorno depende de la velocidad de despliegue de centros de datos y de la demanda efectiva de cómputo. 
El trasfondo: la “factura” del cómputo y la competencia por la infraestructura
La discusión ocurre en un momento en que el costo de cómputo se volvió una variable estratégica. Reuters informó que OpenAI proyecta un gasto acumulado de alrededor de US$ 600.000 millones en capacidad de procesamiento hacia 2030, lo que explica la magnitud del financiamiento que se busca cerrar. 
Para Nvidia, el incentivo es evidente: sostener la demanda de GPU en un mercado donde los grandes actores también impulsan alternativas propias. Analistas citados por MarketWatch señalaron que el fondeo a OpenAI funciona, además, como contrapeso frente al avance de Google en hardware especializado (TPU) y sus alianzas industriales. 
Qué puede cambiar en el tablero de la IA
El reordenamiento no implica un distanciamiento tecnológico automático entre ambas compañías. Más bien, redefine el tipo de relación: menos compromiso plurianual asociado a infraestructura y más participación accionaria dentro de una ronda que busca consolidar caja para entrenamiento, inferencia (uso operativo de los modelos) y acuerdos de capacidad con proveedores. 
El desenlace tendrá impacto en dos frentes: por un lado, en la capacidad de OpenAI para sostener su hoja de ruta técnica con gasto creciente en cómputo; por el otro, en la estructura competitiva del mercado de infraestructura de IA, donde chips, nube y capital se entrelazan en operaciones cada vez más grandes y más difíciles de separar por categorías tradicionales. 
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