Las catedrales del arte no lo están pasando bien
Parecería que la década de oro de las subastas artísticas, aquellas cuyas ventas llegaban a los titulares de los diarios, se ha terminado. Otra víctima más de la recesión que acható tantos mercados.
En primer lugar, tanto Sotheby’s como Christie’s no tienen muchas obras de arte. En segundo lugar, tampoco hay demasiados compradores. En la última subasta realizada en la casa Sotheby’s en Londres el clima era chato, los precios bajos y las llamadas internacionales escasas. Muchas obras se vendieron por debajo de los precios estimados. Las obras que se mostraban no provocaban entusiasmo y en muchas oportunidades el martillero tuvo que pasar al siguiente lote sin vender el anterior.
La obra estrella del remate del 3 de febrero fue un cuadro de Picasso de su musa Marie-Thérèse Walter. El precio más bajo que se calculaba para su venta era de 16 millones de libras esterlinas. Se vendió por 700.000 menos. La lección de Piano de Matisse se vendió en 9,5 millones de libras cuando la expectativa se situaba entre 12 y 18 millones.
Su rival Chriestie’s, que celebró su subasta la noche anterior, tuvo una jornada igualmente decepcionante. La cuarta parte de los lotes que tenía para rematar no se vendió y ninguno de los cuadros vendidos llegó a más de 8 millones de libras.
Muchos empleados de Sotheby’s está aceptando retiros voluntarios y el personal se ha reducido 5%. Esta semana la jefa del departamento de arte impresionista y moderno , Melanie Clore, anunció que se retira después de 35 años en la casa.
Las causas de este cambio son varias. En primer lugar la desaceleración del crecimiento económico mundial, especialmente en China y Rusia, que en los últimos años eran grandes compradores de arte. Peor la caída de los precios se debe también a que las casas de remate no tienen muchas obras maestras de los pintores más solicitados, como Monet, Picasso, Francis Bacon, etc. . Tampoco ayuda el modelo de negocios, que depende fuertemente de las garantías que se dan a los vendedores.
En teoría el modelo es sencillo: comprador y vendedor pagan a la casa de remate un suplemento por manejar la obra de arte. Los suplementos bajan cuando baja el precio. En Sotheby’s de Londres el comprador paga 25% por una venta de hasta 100.000 libras, 20% hasta 1.800 y 12% por cantidades menores.
Pero en su entusiasmo por atraer obras de arte que hagan llover llamadas telefónicas, que atraigan a los medios y de obtener la promesa de los consignatarios de darles artículos para vender, inventaron una fórmula que les trajo la ruina: las garantías.
Las garantías son de dos tipos: una en la que la casa de remate promete pagar al comprador una cantidad fija, cualquiera sea el precio al que se bajó el martillo. La otra de donde un tercero promete comprar el artículo tomando una parte de las ganancias de la casa de remate si el precio de venta es mayor al calculado.
Pero ahora también hay tantos otros mecanismos innovadores para asegurar la venta exitosa del mejor material que muchas veces no resulta rentable para la casa de remates.
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