Grupo norteamericano interesado en refinerías europeas
Luego de una época dorada entre 2005 y 2008 en la cual muchas refinerías gozaron de enormes márgenes de ganancias por fuerte demanda de China y Medio Oriente , la industria europea entró en años difíciles. La débil demanda interna, sobrecapacidad y competencia de grandes refinerías asiáticas más modernas motivaron una profunda reorganización.
Las grandes compañías petroleras, incluidas BP, Royal Dutch Shell y la francesa Total vendieron grandes porciones de sus carteras para concentrarse en una red más pequeña de plantas estratégicas. También reorientaron sus recursos hacia actividades más rentables, como la exploración de nuevos yacimientos de petróleo y gas. La inminente legislación de la Unión Europea es otra nube en el horizonte.
Gary Klesch, el financista norteamericano que se hizo famoso en Londres en los años 80 comprando deuda de compañías en apuros y grupos como Eurotunnel, Euro Disney y Heron International, es dueño del Klesch Group, un imperio dedicado a commodities industriales que ahora intenta entrar al mundo de las refinerías. El Grupo Klesch fue fundado en 1990 y hoy está concentrado especialmente en la producción y comercialización de químicos, metales y petróleo. Compró una de las refinerías de Shell en Alemania en 2010 y ahora Klesch va por más.
La imagen de una industria en declinación parece ser lo que más atrae a este magnate. Su receta para triunfar es sencilla: foco. A diferencia de los grandes grupos petroleros, que hacen exploración, producción, refinería y marketing, él se concentra en una planta.
Las refinerías son en gran medida invisibles al público en general – salvo, tal vez, cuando las estaciones de servicio se quedan sin combustible – pero son activos estratégicos para una nación. Toman petróleo crudo y lo convierten en nafta, diesel o combustible para los aviones. Hacen gran parte de lo necesario para los productos plásticos. Cada artículo plástico que usamos, desde el papel celofán hasta las partes de las sillas que usamos a diario, comienza su vida en una refinería.
Klesch no es el único interesado en las deficitarias refinerías de Europa. El grupo ruso Gunvor compró el año pasado dos a Petroplus, uno en Amberes y el otro en Ingolstadt, Alemania.
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