Alianzas en el negocio de la música
Universal Music Group tenía a mediados de año 25% del mercado discográfico mundial. Ahora juntas, BMG y Sony Music suman lo mismo (14+11%). En poco tiempo, surgirá otra alianza: EMI más Warner (12% cada una).
Bertelsmann Music Group y los japoneses se unen por tres razones: la inminente fusión entre Warner Music Group y Electrical & Musical Industries (EMI, otrora Odeon), la lucha contra los piratas y una reducción de costos operativos. En síntesis, la mejor forma de pelear mercados es bajar precios.
En realidad, cada grupo forma una alianza entre divisiones discográficas y, como ocurre con WMG-EMI, el enemigo de fondo es Internet y sus programas para bajar contenidos (música, pero también imágenes). El procedimiento elegido en esta oportunidad no es común: cada empresa tendrá 50% de la nueva sociedad, que se llamará Sony BMG. Todo quedará completado para inicios de enero.
Dentro del poco innovador panorama de la música -tanto la popular como la formal-, esta fusión mezcla estrellas que responden a un público conservador. Similar política muestran los piratas: nunca ofrecen material rupturista ni innovador. A lo sumo, la tecnología -que mesmeriza segmentos jóvenes- substituye la creación.
En ese contexto, retener 25% de un negocio que vendió por US$ 31.000 millones en 2002 es un excelente incentivo. De hecho, la futura WMG-EMI tendrá una cuota parecida (24%). Lo preocupante para ambas alianzas es que, solo, UMG tiene 26% y los independientes reúnen casi lo mismo (25%). En un tablero tan uniforme, los piratas equivalían a 20% de la venta total en 2002, porción que puede llegar a la mitad en economías emergentes y periféricas (estima consultores ajenos a los grupos).
Estas fusiones reflejan, de paso, otro síntoma poco grato: las ventas de 2002 fueron 6,1% inferiores a las de 2001 (US$ 33.000 millones). Probablemente, las de este año queden 7% bajo las del anterior; o sea, 9,1% bajo las de 2001. La razón radica en el avance pirata; especialmente en China, el subcontinente indio, el sudeste asiático y Latinoamérica.
Bertelsmann Music Group y los japoneses se unen por tres razones: la inminente fusión entre Warner Music Group y Electrical & Musical Industries (EMI, otrora Odeon), la lucha contra los piratas y una reducción de costos operativos. En síntesis, la mejor forma de pelear mercados es bajar precios.
En realidad, cada grupo forma una alianza entre divisiones discográficas y, como ocurre con WMG-EMI, el enemigo de fondo es Internet y sus programas para bajar contenidos (música, pero también imágenes). El procedimiento elegido en esta oportunidad no es común: cada empresa tendrá 50% de la nueva sociedad, que se llamará Sony BMG. Todo quedará completado para inicios de enero.
Dentro del poco innovador panorama de la música -tanto la popular como la formal-, esta fusión mezcla estrellas que responden a un público conservador. Similar política muestran los piratas: nunca ofrecen material rupturista ni innovador. A lo sumo, la tecnología -que mesmeriza segmentos jóvenes- substituye la creación.
En ese contexto, retener 25% de un negocio que vendió por US$ 31.000 millones en 2002 es un excelente incentivo. De hecho, la futura WMG-EMI tendrá una cuota parecida (24%). Lo preocupante para ambas alianzas es que, solo, UMG tiene 26% y los independientes reúnen casi lo mismo (25%). En un tablero tan uniforme, los piratas equivalían a 20% de la venta total en 2002, porción que puede llegar a la mitad en economías emergentes y periféricas (estima consultores ajenos a los grupos).
Estas fusiones reflejan, de paso, otro síntoma poco grato: las ventas de 2002 fueron 6,1% inferiores a las de 2001 (US$ 33.000 millones). Probablemente, las de este año queden 7% bajo las del anterior; o sea, 9,1% bajo las de 2001. La razón radica en el avance pirata; especialmente en China, el subcontinente indio, el sudeste asiático y Latinoamérica.

