La compañía Embraer registró al cierre del segundo trimestre su mayor cartera de pedidos desde 2017, con un volumen total de US$ 29.700 millones. El segmento de aviación comercial representó US$ 13.100 millones, impulsado por nuevos contratos con aerolíneas como SkyWest y SAS. Sin embargo, la empresa se encuentra expuesta a un nuevo frente de incertidumbre: el posible establecimiento de aranceles del 50% por parte de Estados Unidos a partir de agosto.
Fuerte repunte en aviación comercial
El crecimiento interanual de la cartera comercial fue del 16%, y del 31% en comparación con el trimestre anterior. Este avance se explica por la venta de 60 aeronaves E175 a SkyWest y 45 E195-E2 a SAS, ambas con opciones de compra adicionales. De acuerdo con estimaciones del mercado, el ratio book-to-bill —relación entre ventas y entregas— alcanzó 1,8 veces, nivel considerado sólido por los analistas.
Expansión en los demás negocios
En aviación ejecutiva, Embraer alcanzó una cartera de pedidos por US$ 7.400 millones, lo que representa un incremento del 62% respecto al segundo trimestre de 2024. Por su parte, los segmentos de defensa y servicios acumularon pedidos por US$ 4.300 millones y US$ 4.900 millones, respectivamente, con contratos asociados a mantenimiento de flotas y provisión de aeronaves militares.
Riesgo arancelario
El principal foco de preocupación para la firma está vinculado al anuncio del gobierno de Estados Unidos de aplicar aranceles del 50% a productos brasileños, incluidos los aviones regionales. La medida, cuya implementación está prevista para el 1.º de agosto, podría implicar una pérdida acumulada de R$ 20.000 millones hasta 2030, según estimaciones internas de la empresa.
“Se trata de un impacto comparable al de la pandemia”, declaró Francisco Gomes Neto, CEO de la compañía, en referencia a la posible caída de exportaciones hacia el mercado estadounidense, que representa aproximadamente 45% de las ventas comerciales y 70% de las ejecutivas.
Reacción del mercado y perspectivas
Si bien la empresa todavía no publicó su balance completo del segundo trimestre, el desempeño del primer trimestre ya había anticipado un escenario favorable, con una facturación de US$ 6.400 millones, la más elevada desde 2016.
Analistas de entidades destacaron la solidez de la cartera, aunque advirtieron que su materialización dependerá del desenlace del conflicto arancelario. La incertidumbre sobre la política comercial de Estados Unidos se presenta como un factor relevante en la valuación futura de la compañía.












