viernes, 20 de febrero de 2026

Corteva y KINTO: movilidad inteligente para un agro en movimiento

La alianza entre ambas compañías redefine el modo en que la tecnología llega al productor. Una estrategia que combina eficiencia, sustentabilidad y cercanía territorial.

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En el corazón productivo del país, la movilidad dejó de ser una cuestión logística para convertirse en una ventaja competitiva. Con cientos de asesores técnicos desplegados en todo el territorio, Corteva Agriscience —compañía global enfocada en soluciones integradas para el agro— encontró en KINTO One Fleet la respuesta para mantener su promesa: estar siempre donde se toman decisiones agronómicas.

El acuerdo con la marca de movilidad de Toyota le permitió a Corteva renovar su flota, integrar tecnología y desandar una complejidad heredada de la fusión de tres compañías. Hoy, el 90% de sus vehículos operativos son provistos bajo la modalidad llave en mano, con mantenimiento, seguros, asistencia 24 horas y telemetría incluidos.

“El agro tiene una lógica propia: distancias largas, caminos exigentes, condiciones cambiantes. Esa experiencia que tiene Corteva nos desafía a ajustar permanentemente nuestro servicio”, asegura Eric Cristianse, gerente general de KINTO en Argentina. Para la compañía, la alianza con Corteva representó un punto de inflexión: uno de sus primeros grandes clientes corporativos y una oportunidad para adaptar su propuesta a las dinámicas rurales.

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Tecnología que conecta territorios

En un ecosistema agrícola cada vez más atravesado por la innovación, llegar a tiempo al campo implica más que tener presencia. Significa acompañar procesos productivos con datos, previsión y asesoramiento. En ese sentido, la movilidad se vuelve estratégica: no solo permite estar, sino también responder, adaptar y anticipar.

La sinergia entre ambas compañías nació en 2018 con una prueba piloto de diez vehículos. Siete años después, el modelo se consolidó como un caso de éxito que permite a Corteva ahorrar costos, reducir tiempos de gestión y enfocar recursos en su núcleo operativo.

Para Toyota, el acuerdo también funcionó como catalizador de su transformación. KINTO fue la puerta de entrada a un nuevo modelo de negocios que supera la fabricación de autos y se instala en el terreno de los servicios inteligentes. En palabras de Cristianse, “la movilidad dejó de ser un medio para transformarse en parte del valor”.

Más allá del vehículo

El modelo que comparten Corteva y KINTO combina tecnología y eficiencia, pero también una lectura estratégica del territorio. El agro argentino demanda soluciones específicas, y eso incluye pensar la movilidad desde una perspectiva operativa y sustentable. Los vehículos provistos por KINTO permiten reducir la huella de carbono, extender la vida útil de las unidades y responder ante imprevistos sin frenar la operación.

Desde la implementación de este sistema, Corteva fortaleció su presencia territorial y multiplicó su capacidad de respuesta. Pero, sobre todo, logró algo más difícil de cuantificar: liberar tiempo para que sus equipos técnicos hagan lo que mejor saben hacer.

La movilidad, entonces, ya no es solo un vector logístico. Es parte del engranaje de una agricultura más inteligente, eficiente y conectada. Y en ese recorrido, las alianzas estratégicas marcan el camino.

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