Washington produce más cifras optimistas, pero Wall Street cede

Mientras Irak y testimonios sobre política antiterrorista dejan malparado al gobierno y sus agencias, sigue la ola de estadísticas con aire electoralista. Ahora se trata de una fuerte alza en ventas minoristas... que cayó mal en Wall Street.

13 abril, 2004

De acuerdo con el departamento federal de Comercio, las ventas al por menor en marzo registraron el mayor avance en un año y elevan las proyecciones para todo el primer trimestre. De inmediato, analistas del propio sector auguraron un abril todavía más brillante.

Apoyándose en ambos síntomas, varias firmas de valores –fuertes aportantes a la campaña de George W.Bush- anticipan ya casi 5% de aumento en el producto bruto interno para todo 2004. Hasta ahora, el IV trimestre de 2003 proyectaba algo más de 4,1% para este año.

El informe oficial detecta 1,8% de alza –la más abrupta desde abril de 2003- en ventas minoristas de marzo, que totalizaron US$ 333.000 millones. Excluyendo automotores, el avance es 1,7%, pero –en este caso- es el más pronunciado desde marzo de 2000. En otro oportuno cálculo “pesimista”, Wall Street esperaba no más de +0,6% en ambas cifras.

Los resultados de marzo tienen dos interpretaciones. La triunfalista (vg., Moody’s) los asocia a “una reactivación imparable”. La cauta, común en expertos universitarios, advierte sobre el creciente endeudamiento de los consumidores, porque son escasas las ventas en efectivo y excesivas las que se hacen vía tarjetas.

Sea como fuerte, las compras al detalle representan casi 36% del gasto total de las personas. A su vez, éste equivale a 67% del PBI. Tangencialmente, la venta de autos vía concesionarias se elevó 2,1%, en marzo, contra 2,3% en febrero.

Las repercusiones bursátiles fueron encontradas. Hasta media rueda, los principales indicadores subían de 0,5 a 0,7%. A partir de ese momento, fueron perdiendo aire y, poco antes del cierre, se notaban apreciables pérdidas en el Dow Jones industrial (-1,22%), el Standard&Poor’s 500 (-1,34%) y el Nasdaq compuesto (-1,69%).

¿Qué ocurría? Simple: el auge del gasto y el endeudamiento de los consumidores hace temer al mercado un alza de tasas. Por supuesto, si eso llevase a un retoque en las básicas, afectaría la rentabilidad de las empresas cotizantes. Con ella, se frenaría el repunte económico general, empezando por el empleo.

Por de pronto, el tipo clave a largo plazo, o sea el rinde sobre letras de Tesorería a diez años, llega ya a 4,34% mensual (máximo en varios años). Se explica, de paso, la reacción del dólar: el euro cedió de US$ 1,208 a 1,193 en pocas horas. En otro plano, el nuevo retroceso de Bush en encuestas sobre la guerra y el terrorismo tenían impacto psicológico en los mercados especulativos.

De acuerdo con el departamento federal de Comercio, las ventas al por menor en marzo registraron el mayor avance en un año y elevan las proyecciones para todo el primer trimestre. De inmediato, analistas del propio sector auguraron un abril todavía más brillante.

Apoyándose en ambos síntomas, varias firmas de valores –fuertes aportantes a la campaña de George W.Bush- anticipan ya casi 5% de aumento en el producto bruto interno para todo 2004. Hasta ahora, el IV trimestre de 2003 proyectaba algo más de 4,1% para este año.

El informe oficial detecta 1,8% de alza –la más abrupta desde abril de 2003- en ventas minoristas de marzo, que totalizaron US$ 333.000 millones. Excluyendo automotores, el avance es 1,7%, pero –en este caso- es el más pronunciado desde marzo de 2000. En otro oportuno cálculo “pesimista”, Wall Street esperaba no más de +0,6% en ambas cifras.

Los resultados de marzo tienen dos interpretaciones. La triunfalista (vg., Moody’s) los asocia a “una reactivación imparable”. La cauta, común en expertos universitarios, advierte sobre el creciente endeudamiento de los consumidores, porque son escasas las ventas en efectivo y excesivas las que se hacen vía tarjetas.

Sea como fuerte, las compras al detalle representan casi 36% del gasto total de las personas. A su vez, éste equivale a 67% del PBI. Tangencialmente, la venta de autos vía concesionarias se elevó 2,1%, en marzo, contra 2,3% en febrero.

Las repercusiones bursátiles fueron encontradas. Hasta media rueda, los principales indicadores subían de 0,5 a 0,7%. A partir de ese momento, fueron perdiendo aire y, poco antes del cierre, se notaban apreciables pérdidas en el Dow Jones industrial (-1,22%), el Standard&Poor’s 500 (-1,34%) y el Nasdaq compuesto (-1,69%).

¿Qué ocurría? Simple: el auge del gasto y el endeudamiento de los consumidores hace temer al mercado un alza de tasas. Por supuesto, si eso llevase a un retoque en las básicas, afectaría la rentabilidad de las empresas cotizantes. Con ella, se frenaría el repunte económico general, empezando por el empleo.

Por de pronto, el tipo clave a largo plazo, o sea el rinde sobre letras de Tesorería a diez años, llega ya a 4,34% mensual (máximo en varios años). Se explica, de paso, la reacción del dólar: el euro cedió de US$ 1,208 a 1,193 en pocas horas. En otro plano, el nuevo retroceso de Bush en encuestas sobre la guerra y el terrorismo tenían impacto psicológico en los mercados especulativos.

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