Venezuela torna volátil al mercado petrolero

El mercado no podrá absorber Irán y Venezuela al mismo tiempo sin alterar los precios.

Parecería que finalmente la situación en Venezuela avanza hacia algún tipo de desenlace. A pesar de la aparente indiferencia del mercado petrolero a los tumultuosos acontecimientos en uno de los grandes productores mundiales, es muy probable que pronto comience a mostrar mayor volatilidad.

 

El reconocimiento de Juan Guaidó como el líder legítimo de Venezuela por parte de Estados Unidos, Canadá y Gran Bretaña además de casi todos los países latinoamericanos paraca el comienzo del final del movimiento revolucionario bolivariano que comenzó hace casi 20 años con Hugo Chávez y continuó luego con Nicolás Maduro.

 

Hasta ahora el mercado petrolero ha venido soslayando el problema. Se ha acostumbrado tanto a los problemas en Venezuela que una agitación interna más ha pasado a ser irrelevante.

 

Pero indudablemente no es irrelevante, dice hoy el Financial Times sobre la relación entre la revuelta popular y la estabilidad del mercado. Con inflación rampante y escasez de alimentos Venezuela necesita urgente un cambio de gobierno, pero Maduro no va a ceder fácilmente el mando a Guaidó. Todavía retiene el apoyo de las fuerzas armadas. Aumentará su consabida hostilidad hacia Estados Unidos y si Trump deja de comprarle petróleo sin duda habrá otros países que necesiten en petróleo venezolano.

Guaidó carece de la fuerza necesaria para asegurar el poder y es impensable cualquier tipo de intervención extranjera. Por eso lo más probable es que continúe el conflicto interno que podría derivar en lucha abierta, lo cual derivaría en un aumento de venezolanos refugiados en los países vecinos y en más sangría de talento.

 

La industria petrolera no va a poder mantenerse inmune a tanta disrupción. La producción petrolera cayó en diciembre y a 1,5 millones de barriles diarios (en 1998 producía 3,5 millones de barriles diarios). Si continuara reduciéndose eso se reflejaría en menores exportaciones y menores ingresos.

Pero los problemas en Venezuela no pueden interpretarse en solitario. Están las sanciones de Estados Unidos a las exportaciones iraníes, está la creciente producción shale en Estados Unidos y están Libia y Nigeria que producen por debajo de su potencial por problemas políticos y técnicos.

 

Aunque cambiara el gobierno en Venezuela, aunque aumentaran las inversiones y aunque volvieran las compañías internacionales a Caracas la fuga de talento que ha sufrido PDVSA significaría que la recuperación demandaría un tiempo muy largo.

 

El mercado petrolero podría absorber menos exportaciones de Irán. Podría absorber la pérdida de las exportaciones venezolanas, pero no podría absorber ambas cosas sin que eso se refleje en los precios.

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