Más récords petroleros y señales de enfriamiento en EE.UU. (9-8)

A US$ 44,97 en Nueva York y 41,65 en Londres, el crudo sigue superando marcas nominales desde 1979. Yukos, el cese de la producción iraquí y la tensión Bagdad-Tehrán pesan decisivamente. Mientras, la economía norteamericana pierde impulso.

Los precios, que habían experimentado una leve baja el viernes, volvieron a registrar récords, iniciando la semana, como respuesta a la suspensión del bombeo de petróleo en el sur de Irak. Entretanto, aumentaba la tensión entre Bagdad y Tehrán, por la toma de rehenes persas, en manos de una guerrilla sunní. A su vez, persistían las incertidumbres sobre la suerte de la petrolera rusa Yukos.

Según analistas en Wall Street y la City, el detonante fue la decisión de Irak de suspender la actividad, por temor eventuales ataques a la infraestructura petrolera en la zona meridional. La nueva combinación de factores adversos explica que los expertos no descarten niveles de hasta US$ 48 (WTO) y 44,75 (Brent) en el cortísimo plazo.

El transfondo en Irak es sumamente desfavorable para el cronograma político impuesto por Estados Unidos. Sin olvidar que el actual gobierno ha pedido la captura de varios integrantes del anterior, todos incondicionales de Washington, la clave reside en la creciente intensidad de choques entre milicianos shi’íes y tropas aliadas en Nadyaf, Basora, etc.

Fuerzas del clérigo Muqtada as-Sadr amenazan con sabotear las operaciones petroleras y han forzado a las autoridades a paralizar el almacenamiento de combustible en depósitos de la zona. Por ahí salen unos 2.000.000 de barriles diarios de crudo al mercado internacional.

En Rusia, la situación de la petrolera Yukos –2% de la oferta mundial de hidrocarburos- volvió a agravarse, al aprobar un tribunal el embargo accionario de su filial Tomskñeft. También hizo lo mismo, por segunda vez, con los papeles de su mayor extractora, Yuganskñeftyegaz. A criterio de la justicia, ambas medidas son absolutamente legales. Curioso cambio de opinión: una semana antes, descalificaba una medida similar contra Yuganskñeftyegaz.

En medio de todo eso, las perspectivas de la economía real estadounidense tornaban a bajar. A raíz de la crisis petrolera, el producto bruto interno probablemente repunte a razón de 3,9% anual durante este trimestre, contra el 4,2% augurado por cincuenta gurúes abonados a las encuestas de Bloomberg’s. Pero Wall Street se aferra a una proyección de 4,4% para todo 2004, sin mucho asidero técnico.

Los precios, que habían experimentado una leve baja el viernes, volvieron a registrar récords, iniciando la semana, como respuesta a la suspensión del bombeo de petróleo en el sur de Irak. Entretanto, aumentaba la tensión entre Bagdad y Tehrán, por la toma de rehenes persas, en manos de una guerrilla sunní. A su vez, persistían las incertidumbres sobre la suerte de la petrolera rusa Yukos.

Según analistas en Wall Street y la City, el detonante fue la decisión de Irak de suspender la actividad, por temor eventuales ataques a la infraestructura petrolera en la zona meridional. La nueva combinación de factores adversos explica que los expertos no descarten niveles de hasta US$ 48 (WTO) y 44,75 (Brent) en el cortísimo plazo.

El transfondo en Irak es sumamente desfavorable para el cronograma político impuesto por Estados Unidos. Sin olvidar que el actual gobierno ha pedido la captura de varios integrantes del anterior, todos incondicionales de Washington, la clave reside en la creciente intensidad de choques entre milicianos shi’íes y tropas aliadas en Nadyaf, Basora, etc.

Fuerzas del clérigo Muqtada as-Sadr amenazan con sabotear las operaciones petroleras y han forzado a las autoridades a paralizar el almacenamiento de combustible en depósitos de la zona. Por ahí salen unos 2.000.000 de barriles diarios de crudo al mercado internacional.

En Rusia, la situación de la petrolera Yukos –2% de la oferta mundial de hidrocarburos- volvió a agravarse, al aprobar un tribunal el embargo accionario de su filial Tomskñeft. También hizo lo mismo, por segunda vez, con los papeles de su mayor extractora, Yuganskñeftyegaz. A criterio de la justicia, ambas medidas son absolutamente legales. Curioso cambio de opinión: una semana antes, descalificaba una medida similar contra Yuganskñeftyegaz.

En medio de todo eso, las perspectivas de la economía real estadounidense tornaban a bajar. A raíz de la crisis petrolera, el producto bruto interno probablemente repunte a razón de 3,9% anual durante este trimestre, contra el 4,2% augurado por cincuenta gurúes abonados a las encuestas de Bloomberg’s. Pero Wall Street se aferra a una proyección de 4,4% para todo 2004, sin mucho asidero técnico.

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